Por Daniel Vela

Esta historia comienza en Washington D.C., donde visitaba a mi amigo Israel después de un par de años de no verlo. Básicamente desde que se fue a Estados Unidos con su esposa, María. Estaba en la ciudad y me encontraba en busca de actividades, cuando descubrí que 36 Crazyfists, banda noventera de metalcore, tocaría en el Fillmore de Silver Spring, Maryland como parte del “Black Widow Tour” de In This Moment, esa banda con Maria Brink en las vocales.

No sé qué tanto les interese pero Washington tiene forma de diamante y colinda con Virginia y Maryland. Menciono esto para que los conocedores tengan una mejor idea del lugar en el que se realiza el Maryland Deathfest, mítico festival en el que se han presentado bandas del calibre como Sodom, Obituary, los papas del grindcore, Napalm Death, las leyendas Neurosis, Venom y Pig Destroyer, entre otros. (Si tienen oportunidad, y digo esto con el riesgo de equivocarme, en 2016 los organizadores del mismo armaran una versión en Holanda. Anyway…)

Retomo: Llegamos a la tocada y la primera banda en subir fue The Defiled, de Londres. Cuatro batos ingleses tocando metal industrial con una mezcla de hardcore y toques electrónicos. Su álbum debut, Grave Times, tiene un par de rolas que vale la pena repasar, como “Call to Arms”. De su placa Daggers está “As I Drown”, o algo más romántico como “The Infected”. No estoy muy acostumbrado a escuchar o ver teclados en bandas de metal, pero el carnal de The Defiled conocido como The AvD movía, empujaba y casi doblaba el suyo como si fuera un acordeón; como en una de esas pedas que provocan lo que llamo helicopter o ganas bastárdicas de vomitar por el mareo de la última chela que no debió ser. Dato interesante: The Defiled fueron los primeros en hacer un concierto en un… ¡puto iceberg! Sí, así es, en un iceberg flotante. Bueno, cada quien.

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by Jewinn

The Defiled tocó tempra. Cuando llegamos me impactó que el público estaba compuesto por un 80% de morras, un 15% de carnales y un 5% de pre adolescentes y sus papás (en algunos casos.) The Defiled fue buen show para calentar narices… digo, gargantas, tomar un buen trago y escuchar un poco de música de hombres. Por algo Nuclear Blast los tiene en su roster.

El Fillmore Silver Spring se empezaba a llenar cada vez más. Y no me refiero a llenarse chingón como en México. En EU cada quien tiene su espacio; su aire. Los gringos son muy fresas, o es esa paranoia por el contacto humano. En eso estaba pensado cuando ¡pum!, había llegado el momento y después de 11 años por fin iba a ver a 36 Crazyfists. Cuando Brock Lindow, el vocal, entró, me prendí como una belieber y no pude evitar armar un poco de disturbio; pero la realidad es que la bandera estaba más entusiasmada por topar a In This Moment, así que decidí calmar mi temperamento con una Stella Artois o dos Hidalgo.

Me encontraba del lado izquierdo del escenario, frente al guitarrista Steve Holt, y extrañamente noté que a un lado de Thomas Noonan, el baterista, había dos niños. El más pequeño estaba pintado tipo King Diamond e Inmmortal. En ese momento me hubiera gustado que los de Inmmortal lo hubieran visto. Seguro lo hubieran arrojado del escenario. Pero más allá de eso, esta imagen nos muestra la diferencia de escenas: en EU roza con lo familiar y amigable, mientras que en México parece estar más cerca del descontrol y el enojo temprano.

36 Crazyfists tocó mis temas favoritos. Como “At the End of August”, la canción con la que los conocí, del álbum A Snow Capped Romance, y “Bloodwork”, del mismo disco. ¡Putones rolones! Time and Trauma es su más reciente placa; salió el 17 de febrero de este año y suena bien. Los alaskeños forman parte de Spinefarm Records. En fin, como todo buen groupie pude llevarme una baqueta y la plumilla. Cada vez me siento más viejo para esta mierda pero las entrañas son las entrañas. No puedes negarte a ti mismo. Casi al final de su show, Brock mencionó que le gustaría platicar con sus fans y esperaba verlos por el bar para echar chela. Y así fue.

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by Already Heard

Mientras se armaba el escenario de In This Moment me topé con Brock. Platicaba con par de batos cuando lo interrumpí y le pedí una foto. Aceptó sin pedos. Le comenté sobre Yaconic y le hice las preguntas inadecuadas del porqué de tal y tal canción, etc. Y no faltó la más obvia: “¿Cuándo van a Aztlán?” Cagadamente me contó que una vez lo torcieron en Ixtapa con mota. Se paniqueo tanto que terminó dándole 800 dólares a los puercos para que lo dejaran ir. Jajaja. Me imaginé que para que le hubieran sacado tanto había comprado un par de onzas de chronic, pero sólo fueron un par de toques. Estuvimos cotorreando y acordamos mantener contacto para una entrevista. Un tipazo. Al despedirme me abrazo por un momento y me dio un beso en la frente. Fuck! Sentí que era un hermano más y fue como si lo conociera de años, al compartir tantas tardes, cosas, con su música.

Era el momento de In This Moment. Maria Brink es una chica rubia, de busto grande, que canta carnitas. Uno no puede pedir más de una mujer así. Salió en una jaula, con mucho humo, rayos, luces, etc. Sabe lo que hace. Maneja una buena mercadotecnia. De pronto pedía que le iluminaran el escenario y decía a la banda cosas como “te quiero ver a ti y a ti”, para luego acercarse y saludarlos. Se me hizo falso. Era mejor que escupiera, algo chingón. Quería ver un poco de crowd surfing. La única canción que topaba era la de “Whore”, que no es tan mala, pero para mí un par de gritos de angustia ya no la arman. De pronto se hizo un mini mosh. Me metí a romperme la madre pero no, ese mosh no era el verdadero del hardcore. Era más bien como el juego de la papa caliente…

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by Already Heard

Decidí hacer una pausa para ir por una chela con Israel, cuando de pronto me encontré a Steve, el guitarrista de 36 Crazyfists. Lo abordé de inmediato y también me saqué una foto. El wey ya se veía flameadon, pero buena onda. Le conté de la reva y creo que tuvo tanta energía la interacción que decidió invitarnos unos shots de whisky. Saco una tarjeta negra, pagó y nos dimos ese bourbon que tanto me caga, pero ni modo que la hiciera de pedo. Acto seguido estaba yo comprando otros shots. Terminó In This Moment y ya estábamos ahogados.

Durante la peda le mencioné a Steve que Israel vivía en un edificio súper chingón con alberca en la azotea y jacuzzi, al que acudían todas sus vecinas por las noches aprovechando que era verano. Se prendió para ir y sin más nos movimos del Fillmore. Fucking shit! No lo podía creer, iba con el guitarrista de 36 Crazyfists en el Subaru de mi carnal (creo que ésa era su nave); platicando y fumando con el señor Holt. Wow! Seguimos un par de cuadras y Steve comenzó a quedarse jetón de lo pedo que iba, pero no lo dejábamos y avanzábamos.

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Cuando llegamos al edificio le dijimos que era mejor bajarnos para no tener que volver a subir desde el sótano, donde se estacionaba el auto, y que esperaríamos a Israel en la entrada. Steve bajó, checó su celular y ¡pum!, la bipolaridad. Me comenzó a decir que lo queríamos secuestrar y que se tenía que ir. Inmediatamente traté de calmarlo pero empezó a correr y a decirme que no se podía quedar. Pensé en seguirlo pero la verdad es que siendo mexa allá y que te acusen de eso no creo sea lo mejor, así que solo me quedé parado viéndolo correr…

¡Qué noche! Pienso contactarlos pronto para que vengan. A final de cuentas supongo le dio algo del síndrome de Estocolmo. Al menos eso quiero pensar.

YACONIC

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