Por Gerardo Mora / @regandul

2016 ha sido el caos. Entre muertes de personajes trascendentales en la cultura popular de los recientes 50 años y la incertidumbre generada por el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, la humanidad no ve oportunidad para momentos de desahogo. Pero la música es un refugio para el dolor. Fue así como A Tribe Called Quest (ATCQ) logró sortear el sensible fallecimiento de uno de sus líderes fundadores, Phife Dawg, y despedirse con un disco que es una obra maestra.

ATCQ —que, no sobra decirlo, es una de las más grandes agrupaciones de la historia del rap— puso en circulación We got it from Here… Thank You 4 Your service en noviembre pasado, después de una sequía musical que se extendió por 18 años, cuando editaron su quinto album, The love movement.

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ATCQ: Jarobi White, Ali Shaheed Muhammad, Q-Tip Y Phife Dawg.

We got it from Here… Thank You 4 Your service es una bomba desde el track 1. En los primeros segundos de “The Space Program” Q-Tip y Phife toman el micrófono y hacen un llamado a la unidad, en pro de la revolución de pensamiento que ellos iniciaron a principios de los noventa. El final es alucinante. Con un diálogo sampleado de la película Willy Wonka And The Chocolate Factory (1971), Q-Tip hace parecer que todo lo anterior se trata de un lavado de cerebro y los oompa loompas se apoderaron de tu mente.

Con la fuerza de un huracán, “We The People…” hace una crítica inteligente, sin clichés. Una de las metáforas más atinadas viene directo en las primeras barras: “When we get hungry we eat the same fucking food / The ramen noodle”. Este punch line es certero. A través de la comida, Q-Tip hace evidente la igualdad que existe entre personas, sobre todo en un país con una marcada falta de equidad social y discriminación. “We The People…” es un himno con el que cualquier persona en el mundo se puede identificar, y cuyo discurso busca empoderar a una sociedad con hambre de justicia.

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We got it from Here… Thank You 4 Your service.

We got it from Here está impregnado de habilidad lírica. Si bien Q-Tip es el protagonista de muchos de los versos, se nota el trabajo meticuloso del fallecido Dawg para las alegorías, mientras que Jarobi solo necesita sentir el beat para escupir palabras. “Dis Generation” es la canción en la que se nota esa cohesión. Cada rima es astuta, llena de ingenio, para ejemplificar la evolución de las personas a través de aspectos de la vida cotidiana. Desde compararse con John Wall y Chris Paul como los mejores armadores en el juego del rap, hasta quejarse por los precios de Uber.

En su despedida, el cuarteto neoyorkino ha sacado del “retiro” a Andre 3000. El rapero de Atlanta tuvo una participación en el reciente disco de Frank Ocean, pero es al lado de Q-Tip, uno de los grandes escritores del hip hop, que su pericia verbal reluce. Aquí hay que anotar que ATCQ tiene una capacidad admirable para explotar la imaginación del escucha a través de las palabras. Durante una entrevista en #CRWN, Tip comentó que el disco tuvo una inspiración divina, tanto que no cree que hayan creado todos esos ritmos y letras. “This incarnation of Tribe is divine order… it’s the most fulfilling thing I’ve ever done”, dijo a Elliott Wilson.

Los problemas entre los integrantes de ATCQ quedaron atrás hace años. Y en We got it from Here… Thank You 4 Your service es evidente la complicidad que existió desde los nueve años entre Tip y Phife. De cierto modo, esta reconciliación se dio en el mejor momento de la banda. Tuvieron la oportunidad de limar asperezas y crear una pieza maestra. Contrario a lo que se puede pensar en un álbum póstumo, por llamarlo así, no existe esa solemnidad de la muerte. La Tribu creó un ritual de sanación espiritual. Las viejas heridas fueron curadas con cantos y sonidos.

Lo anterior es evidente en “Melatonin”, una canción para chillear en la oscuridad de la noche, que puede ser interpretada como una carta que Q-Tip escribió en un sueño para su compinche. La última línea del primer estribillo alude a la poca confianza de Tip en la gente, pero reconocé a un par de homies con los que puede contar: “On just one hand, I can count all my friends (they don’t know)”.

Este amor entre carnales se repite en “Lost Somebody”, donde Q-Tip expresa sin tapujos todos esos sentimientos encontrados de un alma atormentada por la pérdida de un amigo. En los poco más de cuatro minutos que dura este track, los demás integrantes de ATCQ rinden un homenaje a Phife, un guerrero que enfrentó con gallardía los embates de la vida hasta el final de la batalla. Jarobi, adolorido, lamenta haber dejado escapar tantos momentos que pudieron compartir y que por pleitos se alejaron durante algunos años: “Never thought that I would be ever writing this song / Hold friends tight, never know when those people are gone”.

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Phife Dawg.

No puede ser concebido un disco de ATCQ sin la participación de Busta Rhymes y Consequence, dos de los más fieles escuderos que tuvieron en poco más de 25 años de trayectoria. “Soy el fan más grande de La Tribu en todo el planeta”, contó Busta en la entrevista con #CRWN. También comentó que siempre se sintió bien arropado por los integrantes de la banda, quienes lo alentaron a crear música. En “Mobius” este par de raperos se unen a un beat con sampleos a “Prologue”, de Gentle Giant, para tirar rimas que abordan una variedad de temas que tienen incidencia en el día a día de los artistas.

Como he dicho antes, We got it from Here es una celebración a la vida y obra de Phife. Los invitados a la fiesta forman parte de este homenaje póstumo. De Elton John a Jack White, pasando por Kendrick Lamar y Anderson .Paak, los participantes cumplen un papel importante. Unos rapean, otros hacen coros o tocan la guitarra. Un colectivo de artistas con la música sin etiquetas, esas las ponen las disqueras para dividir al mercado.

ATCQ muestra una lírica filosa, llena de ingenio, para hablar sobre las minorías norteamericanas. El rap contemporáneo perdió una parte de su alma al entrar a las grandes ligas de la música pop, pero es aquí cuando el papel de los viejos raperos tiene un peso importante. La generación que creció escuchando The Low End Theory (1991) se fue diluyendo, pero es momento para que una nueva ola de jóvenes se vean inspirados a crear música más allá de los himnos para el club.

El arte del disco retoma la vieja temática de los primeros materiales de estudio de La Tribu. Una portada con trazos en colores fosforescentes a la Jean-Michel Basquiat, quien cuestionaba las marcadas diferencias sociales, mientras enaltecía la cultura popular de las calles de Nueva York repleta de grafitis. Esta catarsis cubre todas las expectativas generadas en torno a la placa: un concepto revolucionario que transgrede el orden público con el poder de la palabra.

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ATCQ en la portada de The Village Voice, noviembre 2016.

Lo que comenzó en una llamada telefónica en la madrugada dio vida al último disco de La Tribu. Para el público no muy apegado al hip hop, la reunión de ATCQ es como si Morrissey y Johnny Marr hubieran terminado con todas sus peleas y se llevará a cabo el anhelado regreso de los Smiths. La relevancia de A Tribe en la la cultura musical de los recientes treinta años es  grande, intangible. Las estadísticas pueden dar muestra de las ventas de discos, pero la influencia va más allá.

Hablar de ATCQ es contar una parte de la historia de Nueva York, una ciudad que tiene escrita en sus calles grises alguna frase dicha por Tip o Phife, que en las esquinas, mientras se hustlea, hay un beat tumbadote sonando de fondo con Jarobi en las rimas. Es difícil imaginar a la Gran Manzana sin ATCQ. El sentimiento de pérdida puede equipararse al retiro de Patrick Ewing de los Knicks. De forma magistral, La Tribu culminó una carrera llena de diversión y rebeldía; con el ingenio que los caracterizó. Jarobi comentó que el grupo terminó, pero los músicos no se retiran.

Editor Yaconic

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