Hey, hey, hey

Every dog has it´s day

It´s a dog eat dog.

Por Rogelio Garza / @rogeliogarzap

Ilustración: Salvador Verano / amordeverano.com

El perro del rock se muerde la cola. Desde “Hound Dog” da 45 vueltas por minuto y al girar traza una espiral de canes eléctricos. “I Wanna Be Your Dog” de Iggy & The Stooges, por ejemplo, y “Black Dog” de Led Zeppelin, antecedieron a la tarascada que nos ocupa en el cumpleaños 61 de Angus Young: “Dog Eat Dog” de AC/DC.

La perrada de sonido es rabiosa, pero muy pocos como el grupo que tuvo un antes con el cantante Bon Scott y un después con el Brian Johnson. AC/DC se ganó el cariño del mundo sin tener pedigrí, sin mover la cola y sin perder la actitud callejera. Nunca una balada; su más romántica es “Let Me Put My Love Into You”. Y pelean hasta el final pese a la mala suerte que se cierne sobre ellos. Cargan con su muerto, Scott; con el segundo disco más vendido en la historia, Back in Black; con un baterista en detención domiciliar, Phil Rudd; y con un guitarrista caído en demencia, el gran Malcolm Young. A pesar de todo siguieron rockeando con Rock or Bust, en lo que quizá será su última gira porque al redactar este artículo a Brian Johnson le dieron fuego.

PUROS CORTES DE CALIDAD 100% ANGUS

AC/DC fue concebido por los hermanos Young en Sídney, en 1973, a base de blues, rock and roll y boogie. Rock crudo que después de cambiar de cantante y bajista empezó a sonar como el High Voltage, Dirty Deeds Done Dirt Cheap y Powerage. De esa época con Bon Scott, Let There Be Rock y Highway To Hell son discos perrísimos. Puro corte de calidad 100% Angus. Let There Be Rock es de 1977 —un año punk que requería wattaje—, fue producido por George Young (el mayor de los hermanos y guitarrista de los Easybeats) y Harry Vanda, quienes literalmente le sacaron humo al ampli de Angus. Es considerado su verdadero primer disco, el terreno donde encontraron su sonido con “Dog Eat Dog”, “Overdose” y la clásica “Whole Lotta Rosie”. Es mi favorito. Además estrenaron su logotipo, diseñado por Gerard Huerta. Ya tenían el rock canijo que buscaron con hambre, el estudiante con su baile del pato y uno de los primeros cantantes con tatuajes. Ahora tenían el sello que identificaba su energía, el nacimiento de la marca AC/DC.

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En seguida se volaron la barda con Highway to Hell. Desde la portada, con sus caras maliciosas, hasta el himno de batalla que titula el disco. Producido por Robert John “Mutt” Lange, el productor que les cambió la vida, se trata de un ataque gandalla con la guitarra maldita de Angus Young. Siempre ha usado la gama de Gibson SG Standard y Custom, hasta su modelo que apareció en el 2000, la Gibson SG AY Signature, con amplificación Marshall sin pedales de efectos. Cada canción riffa. “Girls Got the Rhytm”, “Shot Down in Flames” y la estupenda “If You Want Blood (You´ve Got It)”, ahí donde dice: “Feeling like a christian / Locked in a cage / Thrown to the lions / On the second page”. Así se tituló su primer en vivo, If You Want Blood. Ésta fue la mejor jauría eléctrica de AC/DC, los hermanos Young en las guitarras, Cliff Williams en el bajo (quien sustituyó a Mark Evans), Phil Rudd en la batería y Bon Scott. Pero Scott murió en febrero de 1980, a los 33 años, luego de echarse unos alipuses en Camden Town. Su tumba es la más visitada en Australia, por lo que en 2006 las autoridades le mandaron hacer una estatua de bronce a la entrada del cementerio.

EL LADO B DE ESTA HISTORIA

Como los gatos, AC/DC es un can con siete vidas. El micrófono lo ocupó el Brian Johnson, con estilo y potencia, quien hasta hace unos días puso el grito eléctrico. Entonces sacaron el clásico Back in Black, un tributo al muerto. La muerte de Scott causó uno de los discos de rock duro que, a decir de Tim Sommey, roza la perfección. Ha clavado el colmillo con más de 50 millones de copias y es el segundo más vendido en la historia después de Thriller de Michael Jackson. “Hells Bells”, la ponchadora “Back in Black”, “Shoot to Thrill”, la perrona “Givin the Dog a Bone” y “You Shook Me All Night Long”, son un modelo para grabar y afinar en estudios de sonido. Esta escala sonora se debió a Mutt Lange y al Schaffer Vega Diversity System que Angus Young utilizó para tocar sin cables, más robusto y potente.

Después vino el cañonazo de For Those About to Rock (We Salute You), grabado con el vuelo que traían y con la misma fórmula de producción que el negro. El impacto fue menor, pero prolongaron el efecto de su reinado con veneno puro. La canción que abre y titula el disco es épica, inspirada en los gladiadores de las arenas romanas, nos enseña la filosa dentadura del perro antes de morder, con ese picking que Angus Young se inventó en “Shoot to Thrill”. Sus requintos traban la quijada mientras el guitarreo de su hermano sacude extremedidades. Después se dejan venir en dentelladas eléctricas con su rock macizo: “Put the Finger on You”, “Let´s Get It Up”, “Inject the Venom”, “Breaking the Rules” y “Night of the Long Knives”.

EL PERRO EN SU JAULA DE ORO

A partir de aquí el can cayó en una espiral con grandes hoyos negros, cambios de bateristas, discos cortos, algunos buenos sencillos y dos tres canciones para el cine. Cuando terminaban de grabar Flick of the Switch en 1983, el baterista Phil Rudd se fue por un pleito con Malcolm Young y en su lugar se quedó Simon Wright. Auto producido, el más breve de su discografía se quedó en el nivel ni fu ni fa. Y comenzaron a dilatarse. Fly on the Wall apareció en 1985, pero ninguno de los sencillos pegó ni con el video de la mosca en el que se revientan cinco canciones de un tirón. En vivo eran otra historia e iniciaron una década de oro en MTV, el canal que cambió el modo en que escuchábamos la música, supeditándola a la imagen. AC/DC se convirtió en el favorito de Beavis & Butthead, quienes lo mantuvieron en su jaula televisiva.

Blow Up Your Video sacó chispas en 1988, de nuevo en la órbita de los campeones con el hermano George para rescatar su sonido con canciones melódicas: “Heatseeker”, “Go Zone” y “Two´s Up”. Pero listos para salir a rockear, al hermano Malcolm se le pegó el flotador por pistear y se deslindó del grupo para relajarse. Los Young son familia de rockeros, así que el sobrino Stevie entró al quite y Blow Up se convirtió en la intro de una vuelta espectacular:

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Beavis & Butthead

The Razors Edge, de 1990, es el disco que los salvó durante la siguiente década. Producido por Bruce Fairbairn, con Malcolm Young de regreso y el baterista Chris Slade (Wright se fue con Dio), las doce canciones le devolvieron a AC/DC su poderío. Anotaron dos sencillos imborrables en la rockola colectiva con “Thunderstruck” y “Moneytalks”, además de “The Razors Edge” y “Mistress for Christmas”, sobre la vez que se cruzaron con Donald Trump en un hotel. Sólo vendieron 12 millones de copias y durante la gira grabaron el laureado disco en vivo AC/DC Live!

Cinco años después apareció Ballbreaker, armado con lo que parecen fragmentos de otros discos y producido con las costuras de fuera por Rick Rubin, quien simultáneamente producía Electric de The Cult. Siempre intuí que había una conexión entre ambos grupos porque “Lil´Devil” y “Who Made Who” se construyen casi con el mismo riff, el ritmo y el tono. Y “Hard as a Rock” se les acerca peligrosamente, concuelan    i “The Furor” y “Ballbreaker”. El grupo y Rubin terminaron mal, unos se quejaron de abandono y otro argumentó intransigencia. Este fue el último disco de AC/DC que conseguí físicamente. Lo recuerdo porque al escucharlo sentí cierta fatiga sonora. Y sobre todo porque en esa gira de 1995 marcaron su territorio en México y tuvimos la oportunidad de “escucharlos” en el Palacio de los Deportes. Un concierto memorable pese al lugar.

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Otros cinco años después apareció Stiff Upper Lip, producido por el hermano George. Nada nuevo y tampoco nada malo, “House of Jazz”, “Safe in New York City” —con la que se ganaron el corazón de los neoyorkinos— y “Can´t Stand Still” son muestra del rock más colmilludo. Pasaron ocho años durante los cuales cambiaron de casa, de Atlantic a Sony, reeditaron su discografía e ingresaron al Rock Band 2 con “Let  There Be Rock”. Una nueva generación de seguidores, niños y adolescentes convertidos al AC/DC luego de jugarlo. En 2008 regresaron con garra porque Black Ice es un disco rotundo disfrazado de come back. La magia se las hizo Brendan O´Brien y se merece una medalla porque es largo pero se mantiene muy duro. Como esa joya que es “Stormy May Day”, con Angus Young tocando la guitarra slide, “Rock n Roll Train”, al mejor estilo Highway… y la zeppeliana “Money Made”. Ocho años de espera valieron la pena, la gira los colocó de nuevo en México y en 2009 tocaron en el Foro Sol, donde dieron una cátedra de rock ante 60 mil almas que bailamos su ritmo infernal.

ROCKEAR HASTA LA DEMENCIA, LA SORDERA O LA MUERTE

En aquel tour de gran producción grabaron su tercer en vivo y el video Live at River Plate, aparecido antes de que el grupo empezara resquebrajarse. En 2014 se lanzaron a grabar de nuevo con O´Brien, Rock or Bust, quizá el último rock porque en el proceso a Malcolm Young le diagnosticaron demencia. El rudo del grupo, coescribió todas las canciones y forjó el sonido que los caracterizó por tener un ritmazo. De ahí que se le considere entre los cinco mejores guitarristas rítmicos del rock por su técnica y estilo, discreto pero estabilizador. Siempre usó guitarras Gretsch, Jet Firebird y White Falcon, con amplificación Marshall y tampoco utilizaba pedales de efectos. Desde 1995 usaba el modelo con su firma, la Gretsch G6131MY. Su lugar lo ocupó de nuevo el sobrino, Stevie Young, quien lo había cubierto durante la ausencia etílica. Pero cuando terminaban de grabar el disco, el baterista Phil Rudd se vio envuelto en un broncón, acusado de amenazar a un ex empleado y detenido en su hogar donde le hallaron marihuana y meta. Permaneció en detención domiciliar desde julio de 2015 hasta marzo de este año, por lo que el pelón Chris Slade regresó y ocupó su banquillo. La última es que al cantante Brian Johnson le fueron a principios de marzo con el pretexto de que podría quedarse sordo. Se barajaron varios nombres y todo parece indicar que el ganón es Axl Rose.

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Esto dejó al legendario Angus Young, guitarrista espectacular, con un grupo de refacción en mitad de la gira. El 31 de marzo cumple 61 años y todo parece indicar que a AC/DC le llegó la rola final. 43 años de pelea rockera, siempre a la cabeza de las listas de ventas, de éxitos, de satánicos, de suicidas, de asesinos y de terroristas, pero siempre fieles a la religión del rock & roll. AC/DC siempre será sinónimo de energía para romper las reglas y mover la patita con un poco de maldad (que a nadie le hace daño). Sobre su efecto al pasar de cuatro décadas basta decir que su estilo hizo escuela, la secundaria del rock: mi ahijado de 15 años estudió el método Angus Young con un cancionero del grupo en su clase de guitarra. Desde su invención, el rock es el mejor amigo del hombre :x

ac dc ilustracion salvador verano

Editor Yaconic

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