Pasado, presente y futuro

mexiac 1

Por Eduardo H.G. / @altermundos

La obra y vida del artista Adolfo Mexiac (Michoacán, 1927) dibuja una transversal entre la gráfica mexicana del siglo XX, el compromiso en la mirada artística —tan ausente hoy día, según opina—, el desarrollo de un estilo propio y una tenaz persistencia… en este caso de un artista que asegura, producirá hasta el último día de su vida (este 2013 cumple 86 años).

Mexiac conversa desde su estudio en Cuernavaca, rememora su etapa formativa en el ocaso de la década de los 40: “en Morelia estudié pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1948 llegué a la Ciudad de México e ingresé a la Academia de San Carlos, luego me pasé a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado ‘La Esmeralda’, me quedaba cerca, vivía en la San Rafael”.

En “La Esmeralda” Mexiac conoció a los artistas —y a la postre sus maestros—: Pablo O’Higgins e Ignacio Aguirre, quienes lo conectaron con el Taller de Gráfica Popular, espacio tutelado por Leopoldo Méndez, donde Adolfo adquirió una visión crítica de la realidad, y creó, de 1950 a 1960, las obras que lo consagraron como uno de los mejores grabadores del país.

En 1954 Mexiac condensó la resistencia ante la tiranía en el grabado Libertad de expresión. Icono global, la imagen fue bandera de movimientos sociales, como los estudiantiles de 1968 en México y Francia. La fuerza que transmite el grabado (un indígena tzotzil amordazado con una cadena) sigue moviendo consciencias, acaso porque la libertad a la que alude sigue, en gran medida, ausente.

mexiac mit 1

“Yo estaba en San Cristóbal de las Casas [Chiapas], laborando en el Instituto Nacional Indigenista junto a Rosario Castellanos cuando derrocaron al gobierno de Jacobo Árbenz en Guatemala. Ese año murió Frida Kahlo y debido a que durante su velorio en Bellas Artes pusieron la bandera de su partido [comunista] en el féretro, despidieron al director. Indignado por los dos hechos, pensé: ¿qué hago?, y salió Libertad de Expresión”.

Las exposiciones del taller dieron la vuelta al mundo: España, Checoslovaquia, Polonia, la Unión Soviética, China, Estados Unidos y Australia, entre otros países. “Los trabajos que realizábamos eran muy importantes, de buena factura. Estaba Leopoldo y O’Higgins, tenían mucha influencia internacional. En México la demanda provenía de los sindicatos, obreros, campesinos, etcétera”.

En 1968 Mexiac ya era profesor de la Academia de San Carlos y fiel a su visión sobre el arte y la realidad social, produjo obra para el movimiento estudiantil: “clandestinamente, primero desde la Academia, luego desde nuestros talleres personales ya que la maquinaria fue objeto de dos asaltos. Trabajaba con los chicos en mi casa de Coyoacán, por las noches. En la mañana salían cargados con bolsas ‘de mandado’ llenas de imágenes, era una labor extraordinaria”.

Mexiac inició su formación en la pintura, que luego dejo a un lado cuando ingresó al Taller. De hecho, “debido a que ahí sólo se hacían grabados, tuve que inscribirme en la Escuela de Artes del Libro para aprender la técnica”. Años después retomó la disciplina: en los 60 realizó una pintura para el Instituto Nacional Indigenista con el tema de la “Ayuda del hombre por el hombre”.

“Retomé la pintura, en 1964 hice un mural (“Pasado presente y futuro”) en Tlapa, Guerrero. Para el museo de Antropología e Historia realicé obra en conjunto con mis alumnos de San Carlos. Cuando el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez vio aquello, me llamó para realizar un mural (“La historia de las constituciones”) en el Palacio Legislativo, que por aquel entonces (1981) él construía”.

Mexiac atravesó más de la mitad de la pasada centuria con su arte, fue testigo de la evolución que tuvo la cerrazón por parte de las autoridades hacía las ideas diferentes: “Efectivamente, en los 60 y 70 —sobre todo— se sentía mucho la represión oficial, a tal grado que los carteles del taller se pegaban en las esquinas de la ciudad; pero como tenían mucho impacto, un regente de aquella época lo prohibió”.

[blockquote]“Ahora es más sutil, hay represión, sobre todo del Gobierno Federal, no se diga la última etapa, que siento que fue terrorífica. Es distinto, pero no deja de haber control”. [/blockquote]

— ¿Qué pasa con el arte actualmente?

Lo que veo en los pintores y productores de obra gráfica es que no se preocupan, mayoritariamente, por el aspecto social, es decir, piensan en vender en las galerías, estar con los movimientos que tienen prestigio en las subastas. Los artistas que mantienen la bandera son, entre otros, los caricaturitas. En ese sentido algo debe tener Michoacán porque está Rius, Alfredo Zalce y Rogelio Naranjo, por ejemplo.

Para Mexiac, el arte puede cambiar el mundo: “siempre estuvo cerca de los grupos sociales, eso de que el arte no debe ser político… ¡el arte siempre es parte de la política!, no es malo que tenga contenido. Lo que siempre es importante es que el contenido no sea superior al concepto plástico; en ese sentido debe haber un equilibrio perfecto entre la plástica y el contenido de la obra. La carga que cada quien le quiera poner a su trabajo es una decisión personal”.

mexiac mit2

Actualmente, a los artistas no se les pide una obra en la que predomine el aspecto social; sino que tienda a lo decorativo. “Pienso que el contenido no debe ser tan obvio; porque como se abusó del tema, se vuelve pesado y ya no se ve. El arte tiene que evolucionar para captar el interés emotivo del espectador. Que la obra sea interesante por sí misma; pero que tenga algo que lleve al espectador a preguntarse cosas. Es lo que trato de reflejar en mis murales actualmente, para que no pierdan vigencia”.

Mexiac sostiene uno de sus más recientes grabados, que aborda el tópico de los cultivos transgénicos (el cual se encuentra en Estados Unidos para exponerse junto a otras obras), mientras reflexiona en su estudio atiborrado de pinturas, decoraciones y grabados: “Mi objetivo es producir hasta el último día”.

YACONIC

YACONIC

Previous post

LAURENT CHEHERE

Next post

EL MEZCAL ES SAGRADO