PARA ALAN BALTAZAR

“He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz”, Allen Ginsberg.

Esta historia podría formar parte del poema HOWL de Allen Ginsberg, la estética misma de la situación y las vivencias parecen escenas de la generación beat; si ésta hubiera ocurrido en los noventa. Esto es una protesta, una queja a los estúpidos prejuicios que nos siguen matando.

Falleció un ícono queer. Una hermosa actriz, fotógrafa, artista: Alan Baltazar mejor conocid@ como Grace, que luchaba contra los estereotipos y que con sólo caminar por la calle combatía la heteronormatividad. Ella se enfrentaba contra todo lo establecido y como si fuera una broma del destino; murió a los 28 años tal cual la sociedad lo hubiera imaginado. Aunque por dentro todos le tenemos miedo al SIDA pero no lo hablamos, lo satanisamos. Decimos y pensamos: “Mientras no me dé a mí”, “Eso le pasa por puto”, todos los gays tienen SIDA”, etc.

CELEBRAR LA VIDA COMO LA MUERTE

Ya pasan las 19:00 horas, llegaron las cenizas del cuerpo de Alan Balthazar. Este velorio es un poco extraño, fuera de lo normal. Hay gente ebria; la barra está llena. En el salón principal hay un gran retrato de ella, flores, incienso y velas lo acompañan. Ahí dejaron la caja con sus restos.

Afuera llueve pero el frío no se siente entre tanta gente. Las paredes color pastel de esta casona en la Colonia Roma desconciertan aún más mis emociones. Toda la escena queer está presente.

La música no insinúa sufrimiento. Los DJs están poniendo sus mejores beats. Los colectivos NAAFI, Perrealismo, Perreo Pesado, Spider Galaxy y Traición forman parte de la conmemoración. No, no todo es reggaetón pero si me distraigo del deceso, mi cadera -en corto- empieza a moverse.

Según datos del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el sida ( CENSIDA) México tiene una epidemia concentrada, en la que existen poblaciones que son clave en la respuesta a la epidemia. Las prevalencias de VIH en estas poblaciones son: hombres que tienen sexo con hombres (17.3%), personas que se inyectan de drogas (5.8%), mujeres trabajadoras sexuales (0.7%) y hombres trabajadores sexuales (24.1%), así como mujeres trans (15-20%). No suelo poner atención en la muerte pero, por primera  vez me siento afligida por un fallecimiento. Grace no tenía que haberse ido –no tenía por qué haber sufrido-. Putas estadísticas, se llevaron a Grace.

Foto: Vice

El SIDA es la octava causa de muerte entre los hombres de 15 a 49 años en México. Esto, por debajo de los asesinatos, los accidentes, la diabetes, cirrosis y otras enfermedades. Lo que quiere decir que, según el CENSIDA- entre el 12% y el 20% de los hombres gays que tienen sexo con otros hombres podrían estar viviendo con VIH – aunque aún no lo sepan- lo que aumenta su mortalidad en una edad temprana.

SOBRE GRACE

Conocí a Alan hace más de 2 años. En un bar de strippers en Garibaldi. Íbamos con el mismo grupo de amig@s. Empezamos a hablar después de la segunda o tercera ronda de chelas. Era amable, encantador. Con presencia y educación. Atractiva e imponente.

Ese día bailamos con hombres en truzas de colores brillantes. Nos llenamos de espuma mientras frotábamos nuestros cuerpos con los de esos seres bien mamados. Me contagió su libertad.

Para entonces él llevaba poco tiempo viviendo en la CDMX y trabajaba en American Apparel. Estoy segura que yo no era la única persona que visitaba la tienda sólo para ver sus hermosas outfits mientras buscaba prendas de mi talla.

El sábado 2 de septiembre internaron a Alan en el Hospital General debido a una infección cerebral asociada con el VIH/SIDA y se necesitaban medicamentos que estaban fuera de los esquemas del Servicio de Salud Pública. La mortalidad sin tratamiento para esta enfermedad es de 70% y con el tratamiento ideal de 20 a 30%. Los medicamentos para tratar esta enfermedad son inaccesibles para la mayoría de la población como la amfotericina deoxicolato que cuesta alrededor de 30,000 para 14 días de tratamiento; la anfotericina liposomal tiene un costo de 4,000 pesos el ámpula con 50mg. Debido a lo costoso del tratamiento y a la larga duración del mismo; sus amigos realizaron varios eventos para recaudar fondos, a los pocos días Alan falleció.

La Cryptococosis –enfermedad relacionada a micosis en órganos- es la quinta causa de muerte más común entre las personas con SIDA y aun así la falta de tratamiento, por no tener seguro médico, lo mató. Pero…¿cómo chingados sucedió esto en un ambiente donde las cifras son claras y la sexualidad parece estar bien dominada y cero estigmatizada?

De vuelta al velorio, Alan murió, hubo fiesta, estaba planeada originalmente para conseguir dinero para el medicamento y salvarlo, pero ahora lo recaudado tendrá otro fin. Con 4,232 mil dólares reunidos, en Gofundme se explica que la meta de llegar a los 10,000 dólares: “Vamos a continuar juntando fondos para la familia, los gastos funerarios, y una donación a una organización de VIH/SIDA para que no perdamos más amigos por el estigma y el miedo”, explican en agradecimiento a los donadores.

Mientras tanto la falta de drogas me recuerda que esto es 100% real. La bola disco sigue girando; una de las mejores amigas de Alan pidió un minuto de silencio para recordarlo. Terminando, Pepe Romero, comienza a cantar “Duerme, duerme, negrito” como solía hacerlo cuando Grace protagonizaba la obra Fancy Lupe.

Cantamos, hubo un performance, nos entregamos por última vez a Alan y después gritaron: es hora de dejar de llorar y vamos a bailar. La mayoría alzaron su trago y Wasted Fades se apoderó de las tornas.

Mi cabeza está conflictuada. Los estigmas sociales y probabilidades pudieron más que la seguridad de Alan. Las estadísticas dicen que la mortalidad con tratamiento ideal es sólo del 20% a 30% pero la mayor parte de la población no puede tomarlo por el alto costo.

Mientras tanto, en México hay casi 10,000 nuevas infecciones de VIH por año y de estas, más del 60% son de hombres que mantienen sexo con hombres. Esto quiere decir que, por cada cuatro hombres infectados con VIH, hay sólo una mujer enferma.

“ES MÁS FÁCIL DESINTEGRAR UN ÁTOMO QUE UN PREJUICIO”

Hace un par de semanas fui a hacerme un examen de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y eso fue razón suficiente para que algunas personas me llamaran “sidosa”. Me sentí afligida, “culpable”. Ahora, después de este duro golpe de realidad, podría ir fiesta por fiesta junto a una camioneta de estudios para fortalecer la idea de que el VIH/SIDA existe y así evitar más pérdidas. 

Desde 1983 –año en el que se reportó el primer caso de enfermedad en el país- y hasta finales del 2016, se tienen registro de 250 mil 761 personas infectadas con el virus. O sea que, cada 10 años llenamos de muertos –por SIDA- un Estadio Azteca y la mayor parte de la sociedad sigue haciendo caso omiso a esta verdad.

Estamos llenos de prejuicios, de tabús. Los falsos escrúpulos nos están matando. Grace es un ejemplo de lucha y de los estragos que los convencionalismos siguen causando. Estamos en el siglo XXI y juzgar por una enfermedad es ruin y despreciable.

La fiesta por Alan sigue y seguirá. Su ahora ausencia significa mucho para tod@s los que alguna vez nos sentimos inspirad@s por su presencia. Fue un placer conocerte, Grace. La comunidad promete asimilar la enfermad y trabajar para cambiar la realidad.

“En profunda tristeza no hay lugar para el sentimentalismo. Es tan final como las montañas: un hecho. Ahí está. Cuando te das cuenta, no puedes quejarte”, William S. Burrougs, Queer.

Vania Castaños

Vania Castaños

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