Guardo mis cosas rápidamente. Tengo prisa y el taxi está por llegar. Me cercioro de llevara todo lo que necesito para la entrevista. Al fin y al cabo, no siempre se tiene la oportunidad de platicar con uno de los bateristas más icónicos del rock mexicano, Alfonso André.

Llego a Bizarro Café, Alfonso no está. Mientras espero, reviso mis apuntes, tengo mucha curiosidad por lo que me va a platicar. Su disco Mar rojo (2015), que escuché el día anterior me gustó bastante. Es una combinación personal entre su primer disco solista Cerro del aire (2011), trabajos con La Barranca y CaifanesMar rojo tiene un sonido impecable y varias buenas rolas. Lo recomiendo muy cabrón.

Ya está aquí Alfonso André. Nos sentamos en la barra. El lugar estaba vacío y en penumbras, me recuerda un poco al bar de From Dusk Till Dawn (Del crepúsculo al amanecer). Nos sirven un par de robust porter artesanales de la casa, que por cierto son una delicia. La conversación comienza bien. Me llama la atención como un baterista puede transformarse en frontman. 

¿Qué cambia ser el líder de una banda y no ver todo desde e patio trasero de las percusiones? “Es un poco esquizofrénico porque de repente estoy con Caifanes frente a decenas de miles en lugares muy grandes donde todo el mundo se sabe las canciones y al día siguiente estoy tocando en un lugar de 200 con 150 y tratándome de ganar a la gente .Mucha gente se friquea de verme enfrente del micrófono y no atrás de los tambores. Como que es el lugar donde me conocen y donde me han visto toda la vida. Como que no me dan chance de hacer otra cosa. Mi lugar es atrás de la batería y tocando para Caifanes y, no. Les pido que me den chance de escuchar lo que estoy haciendo ahora para ver si les gusta o no”.

Foto: Yeicko Sunner @elyeicko

Dedicarte a la música, darte a conocer es difícil. Incluso gente reconocida tiene problemas para dar a conocer sus discos solistas. Cuántos músicos no han intentado sacar sus proyectos sin tener éxito o repercusión alguna y antes de que pudiera decir mi pensamiento él lo dijo rápidamente como si me leyera la mente. “Siempre he estado batallando para darle salida mi proyecto solista. Me cuesta trabajo por la gran notoriedad que tiene Caifanes. Todo lo demás palidece, o desaparece incluso. Entonces mucha gente no se ha enterado de que tengo estos discos solistas”.

Mientras platica sobre la independencia y la dificultad de grabar un disco como solista sin el apoyo de una disquera detrás. Alfonso André bebe la robust porter  made in Bizarro. Nos cuenta un poco sobre Mar Rojo, un segundo disco, un disco más de banda. “Entre todos trabajamos los arreglos y las canciones. Lo siento un disco más denso e introspectivo que el primero. Se trató de un trabajo guerrillero. Totalmente casero. Independiente cien por ciento”.

Foto: Yeicko Sunner @elyeicko

Mar Rojo es dualidad pura, oscila entre obscuridad y dulzura. “Cada disco retrata lo que estás viviendo como individuo y como colectivo dentro de una sociedad. Estas cosas se van dando de manera inconsciente ¿no?. Me gusta mucho el término en el inglés “to playmusic¨, que es al mismo tiempo el mismo verbo que jugar. Me gusta mucha esa connotación que tiene en el inglés, porque es un poco lo que hacemos, tratar de desconectar el cerebro y dejar que el instinto, que la entraña sea la que mande. Entonces nos dejamos mucho llevar y la misma música se va dando. Es un poco eso, estar sensible, dejarte fluir”.

La robust porter ya va a más de la mitad. Sus olores son intensos, su sabor cafesoso y chocolatoso. Alfonso bebe lento esa cerveza, mientras me da la sensación de ser un personaje solitario, de pocas palabras. Cuando habla es para decir cosas interesantes. No sé porqué pienso que así es su proceso creativo para hacer discos.  “A veces empiezo yo con una idea, con un ritmo. Agarro un loop. Trabajo mucho con la computadora. Programo algo y sobre eso empiezo a alucinar, alguna melodía, algún bajo, alguna serie de acordes. Me encargo de construir las melodías, qué es lo que voy a cantar. En este proyecto soy más el cantante que el baterista. A la hora de estar componiendo, me enfocó más en la voz. Qué es lo que va a pasar durante la sucesión de acordes que va a estar haciendo la voz”.

Frente a mí tengo a un cuate de la “old school” de rock mexa. Nadie puede chorearlo con el cuento de la escena, la industria o lo indie, ellos (él) fueron la independencia creativa. ¿Formatos, plataformas, dispositivos? Alfonso André tuvo que adaptarse o morir. “En la industria de la música siento que hay mucha cochinada alrededor que no tienen nada que ver con la música, que es una cosa hermosa. Este disco lo quería hacer de la manera más independientemente posible. Y obviamente eso también tiene muchos problemas, como la falta de visibilidad que te da esta independencia. Hoy por hoy que hay tanta cantidad de bandas y de propuestas; o sea, ves en youtube y hay una cantidad de bandas y de cosas que tu material se pierde entra tanta propuestas. Encontrar en el mar que es el internet las joyitas, que las hay, porque hay bandas que están haciendo cosas muy interesantes. Pero en tal cantidad de producto, el trabajo que vale la pena se diluye”.

Foto: Yeicko Sunner @elyeicko

Los vasos están vacíos, de las robust porter ya solo quedan las gotas de la felicidad. Me despido de Alfonso y salgo del café. Tomo un taxi, mientras en el camino voy recordando la charla. Es cierto, Alfonso André es el baterista de Caifanes, La Barraca y Jaguares. Pero mientras hablaba con él no tuve esa impresión. Al contrario, estaba hablando con un artista emocionado por su disco y por lo que hace, con la necesidad de expresar lo que siente y transmitirlo como algo placentero, algo para disfrutar. Puse Mar Rojo en shuffle y me dejé llevar por él. Exactamente como su creador se había dejado llevar por la música.

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Yeicko Sunner

Yeicko Sunner

Chilango de nacimiento; chilango por convicción. Amante de la comida, los libros, los tacos y la cerveza. Creador de @lupulocéfalo y editor gastronómico en @Yaconic.

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