Una de las series con la etiqueta de feminista llega a Netflix. De entre todo su catálogo, muy poco del gigante de televisión por streaming tenía una profundidad similar. Resulta que Alias Grace parte de una novelota de Margaret Atwood, la Coelho de tus tías, para darnos una serie que puede enfadar a los fans de acción pero sorprender a los adictos a las tramas profundas.

¿Cómo es que una niña podría matar con sus manitas de hilo a un hombre mayor y lleno de dinero y, de paso a su amante gorda? Alias Grace trata precisamente de eso, de entender la mente de Grace, una verdadera joven que en el siglo XIX fue acusada de matar a dos personas junto con un criado del que supuestamente estaba enamorada.

El caso fue bastante polémico. La pequeña nunca se declaró inocente y la evidencia acumulada apuntaba totalmente a que Grace había ayudado a quitarle la vida a esas dos personas para las que trabajaba. Pero la moral de rancho, como sabemos, se esmera en hallar bondad en cualquier lado. Por eso es que se enviaron expertos para sacarle la verdad a Grace, una niña callada y manipuladora que podía convencer a cualquiera, sobre todo si era hombre.

Esta es exactamente la premisa que Netflix lanzó en apenas seis episodios lentos y precisos de 45 minutos cada uno. La trama da para engancharte pero no para verla de madrazo. Al ser una historia policiaca y de retratar la vida de los emigrantes irlandeses en Canadá, te vas a topar con varias clases de historia y de un retrato muy chingón de lo que era ser un irlandés en cualquier siglo: poco menos que un esclavo.

La serie está protagonizada por dos bellezas colosales. A Grace, la menor acusada de asesinato, la interpreta la diosa de porcelana Sarah Gadon. Y es que desde las primeras escenas te quedas muy enganchada a esos ojazos azules que pueden transformarlo todo. El otro lado del elenco lo tiene el actor Edward Holcroft, el hombre perfecto para interpretar a Putin en el cine: con su cara tiesa y asesina, además de ese encanto de espía infiltrado.

La contraparte de Alias Grace es el doctor Simon Jordan. Un hombre experto en ese psicoanálisis en pañales del siglo XIX que intenta, gracias a un poderoso grupo de católicos que lo contratan, escarbar en la mente de la niña para demostrar que es inocente y que había sido un error condenar a la cadena perpetua a una menor de edad.

Netflix se luce con una serie que no le va a encantar a todos. No es tan fascinante como Stranger Things ni tan psicológica como Mindhunter. Pero lo cierto es que tiene una narrativa y dirección tan bien logradas que te va a amarrar a cada escena, aunque sean cinco minutos de una mujer tejiendo una colcha.

¿Feminista? No, incluso la propia Atwood ha salido a desmentir que su historia sea una consecuencia de la ola feminista moderna. En realidad Alias Grace es más que nada una historia sobre una persona sin valor, sin trascendencia y sin talento que, gracias a la habilidad de una buena escritura, supo captar la atención de muchísimas personas. Los infantes asesinos son los dioses del morbo. Siempre querremos saber cómo le hicieron. Para las personas que sufren cuando ven a un perro atropellado en la carretera, la idea de matar es imposible. Por eso es que necesitan que alguien más mate por ellos, para intentar sentir cómo es todo ese mundo criminal. Una niña pequeña y hermosa que mata a una pareja de adultos es sin duda algo que vende.

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Dekis Saavedra

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