Amor es amor o por lo menos ya es políticamente correcto manifestarlo. Pensar distinto a ello te convierte en retrógrada, alguien que se queda sin vanguardia. Estamos frente a un cambio social que dictaminará el comportamiento social en las siguientes décadas.

La sociedad se ha acostumbrado a pensar en términos binarios (malo/bueno, blanco/negro, mujer/hombre, heterosexual/homosexual), así hemos sido educados. Donde ser hombre blanco heterosexual y con lana está por encima de todos. Esto ha logrado que el éxito tenga una sola cara y lo diferente sea rechazado por su capacidad de trastornar el orden jerárquico de esta idea.

Una de las teorías LGBTTTI+ nos dicen de una heterosexualidad obligatoria construida socialmente sin pasar por el orden biológico a la hora de expresar nuestro deseo sexual. En pocas palabras la sociedad es antinatural para nuestra sexualidad.

Ilustración Daniel Marin Medina @danielmarinmedina

A partir de 1990 se dictaminó en la Organización Mundial de la Salud que el “puto” o “maricón” no sufre de una enfermedad patológica. En los últimos veinte años se han logrado avances sustanciales para la comunidad LGBTITI+ alrededor del mundo, pero la homofobia sigue aumentando, cada vez que más humanos manifiestas sus preferencias sexuales sin tapujos.

En Europa por ejemplo, que se supone es el lugar más avanzado en derechos humanos ha mostrado un incremento en el desprecio a esta comunidad. Francia, el país que nos regaló a los pensadores sociales más vanguardistas de la  Ilustración, le dio la espalda a esta comunidad con la movilización de la derecha católica francesa contra la ley del matrimonio homosexual de François Hollande.

No sólo eso, un estudio de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA) confirman mediante entrevistas a 93 mil homosexuales, bisexuales y transexuales (LGBTTTI+) de los 27 países de la Unión Europea, o sea un 47%, dice haber sufrido algún tipo de discriminación por sus gustos sexuales. O sea uno de cada cuatro ha sido víctima. Este informe señala como uno de los principales escenarios de discriminación las propias escuelas.

Pero esto no termina en los centros educativos,  dos tercios de los entrevistados reconocen que no se toman de la mano de sus parejas del mismo sexo en público –en el caso de hombres homosexuales y bisexuales la proporción asciende al 75%–, de hecho la mitad dice que evita ciertos lugares y transporte públicos por el temor a ser acosados, amenazados o atacados.

Lituania (con el 61% de respuestas positivas), Croacia (60%) y Polonia (57%) figuran a la cabeza de la lista de los países en los que los LBGTTTI+ sufren mayor discriminación. Le siguen Chipre (56%) Italia y Rumanía (54%), Bulgaria y Eslovenia (53%), Eslovaquia (52%), Portugal y Malta (51%), Austria, Grecia y Letonia (48%), Irlanda (47%) y por debajo del porcentaje medio de la Unión Europea, situado en esta última cifra, están Alemania (46%), Hungría (45%), Reino Unido y Estonia (44%) , Francia (41%), España y Finlandia (38%) República Checa (36%), Bélgica y Suecia (35%) y Luxemburgo 33%. Dinamarca, con el 31% y Holanda, con el 30%, serían, según esta clasificación, los dos países más tolerantes de la Unión Europea en esta materia.

Ilustración Daniel Marin Medina @danielmarinmedina

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En Moldavia, varias de las mayores ciudades del país se han declarado “zonas libres de gays”. Pero aún están lejos de Uganda, que hace poco aprobó una ley que hasta prevé la pena de muerte para los casos de “homosexualidad agravada”. Y la homosexualidad se sigue considerando delito en 76 países del mundo.

En la mayoría del mundo no se cuenta con una televisión que visibilice el colectivo LGTBTTTI+ sin estereotipos, que construya por un contenido realista, con problemas que sufran marginación y desprecio de muchas otras personas, y que no sean expuestos como seres ajenos a la sociedad o personajes frívolos. El odio a lo extraño o desconocido es la reacción primaria a proteger lo que nos une y define. Hombres y mujeres comportándose como humanos en un rol establecido. ¿Cómo se puede combatir? Precisamente cambiando la imagen clasista del hombre blanco heterosexual como sinónimo de éxito.

Ilustración Daniel Marin Medina @danielmarinmedina

El principal estandarte de la lucha LGTBTTI+ no debe ser la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, de hecho podría ser un obstáculo grande si sólo se piensa eso como un logro sustancial. Ya que no hay nada más “heteronormativo” que precisamente el matrimonio. Amor es amor o por lo menos eso escuchamos decir por todos lados. Esto va más allá de un ser externo a uno mismo. Se trata de deconstruir la manera de relacionarnos con el mundo mandando a la mierda lo binario, lo blanco y negro; lo bueno y lo malo. Se trata de manifestar las diferencias, no enaltecerlas, simplemente exponerlas como parte de este universo.

Ilustración Daniel Marin Medina @danielmarinmedina

El amor en los tiempos del queer no sólo es defender los gustos sexuales, es manifestar el valor de lo diferente, de lo “raro”, de eso distinto que nos causa tanto  escozor. Es agrupar las multitudes marginadas como herramienta crítica hacia las prácticas biopolíticas establecidas  como pautas de género. Lo Queer ya no es un insulto si se utiliza en primera persona, al apropiarse de los conceptos elaborados para que los demás lo comprendan.

Ilustración Daniel Marin Medina @danielmarinmedina

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