Si nos ponemos a decir qué es punk y qué no lo es, nunca acabamos. En lo que la mayoría coincidimos, es que se trata de una actitud de vida frente a las cosas y en ese sentido, no hay nada más punk que hacer las cosas tú mismo. Ya sea grabar un disco, montar un show, tener un negocio-local-bar de lo que sea, hacer o modificar tu propia ropa; siempre habrá un discurso implícito que lleva el mensaje “hazlo tú mismo” o “que se jodan los demás, yo lo hago”.

La efervescente escena punk de Los Ángeles necesariamente bebía de estas ideas y luego de las decepciones que se llevaron los hippies a finales de los setenta y principios de los ochenta; todos los jóvenes de aquella época buscaban nuevas formas de expresarse e identificarse con algo propio, por lo que surgieron grandes exponentes que lograron darle forma a una de las etapas más prolíficas del punk de este lado del mundo.

Raymond Ginn estudiaba en la UCLA cuando comenzaron a gestarse los inicios del punk californiano, y de la mano de su hermano Greg se adentraron de lleno a la escena para convertirse en uno de los ídolos más representativos del género. Primero, con la formación del sello discográfico SST y posteriormente con la banda Panic, cuya base serviría para la formación de una de las más grandes agrupaciones que a la fecha son pilares del movimiento: Black Flag.

Raymond decidió cambiar su apellido a Pettibon y comenzó a ilustrar los flyers de las tocadas en el área, los sencillos que se grababan de manera local en sótanos o estudios de grabación improvisados y hay quienes dicen que incluso tocaba el bajo en Panic, aunque él mismo lo ha negado. Cuando Panic descubrió que tenía un homónimo en el Reino Unido, fue el mismo Pettibon quien sugirió tomar la idea de la bandera negra de la anarquía para crear el logo y nuevo nombre de la banda. Fue así que trazó unos pistones que formaban la insignia y el resto es historia: había nacido el icónico logo de Black Flag.

Pettibon continuó ilustrando a las bandas de SST, aunque mucho tiempo después sería “borrado” de la historia del sello. No obstante, su estilo particular de dibujar elementos de la vida cotidiana en una especie de comic monocromático se volvería inconfundible y asimismo le valdría reconocimientos por parte de todas las bandas de hardcore de la época. Dentro de las portadas más destacadas que realizó aparecen bandas como Minuteman, Sonic Youth, Off!, Saccharine Trust y por supuesto, Black Flag.

 

También contribuyó a la escena con diversos fanzines entre el que destaca Tripping Corpse, donde hablaba de política, conciertos, entrevistas al talento local y poesía. Sus ilustraciones para este zine eran más grotescas, y en numerosas ocasiones representaban escenas violentas que denunciaban los abusos de las autoridades locales. Si bien la calidad de las impresiones y los contenidos era pobre, esta revista sirvió para sentar las bases de un mercado local que a la postre se volvería toda una escena que impulsó el desarrollo de bandas históricas de punk, rock y hardcore en la zona.

Su estilo no era el más técnico ni mucho menos, pero el contraste que genera trabajar con papel blanco y tinta negra le supuso un lenguaje propio, mismo que destacó entre otros grandes ilustradores de la época como Sean Taggart (Agnostic Front), Winston Smith y el mismo Pushead (creador de las icónicas calaveras para Metallica).

Ya en los 90, Pettibon saltó del underground que suponía el punk californiano y logró exponer su arte más allá de los confines de las hojas de papel de los fanzines. Montó exposiciones con collages tamaño mural y logró también incursionar en el video animado, la pintura y el arte, confrontando a los espectadores a una severa crítica al mass media y su intervención en la vida cotidiana.

A la fecha sigue trabajando de maneras relativamente parecidas a aquella época, ya que le gusta proyectar imágenes de video e intervenirlas con texto, dibujos y marcos que generan una especie de “viñeta” que denuncia diferentes aspectos negativos de la vida, la sociedad y los “tiempos modernos” en los que vivimos. Se le ha llamado crítico mordaz del régimen americano, y en todo momento sus obras reflejan el quehacer gringo de sus habitantes, aunque casi siempre en una connotación negativa o nihilista.

Si bien el propio Pettibon nunca se ha considerado ilustrador, dibujante o artista; es innegable la influencia que tuvo para la escena desde sus imágenes, por lo que muchas bandas lo reconocen como un precursor del punk en la costa oeste de los Estados Unidos y muchos de los documentales de la época giran en torno a sus dibujos. El mismo Henry Rollins lo ha reconocido oficialmente en sus documentales luego de que su hermano y demás integrantes del sello SST se han encargado de hacerlo a un lado (o intentado, mejor dicho).

La virtud de Raymond Pettibon no fue la de “saber dibujar” ni tener la sensibilidad de transmitir ideas a través de un papel, sino que supo encontrar su propio medio para desahogarse y quiso ser tan punk, que se construyó toda una escena alrededor de dibujos.

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Antonio Reyes-Castañeda

Antonio Reyes-Castañeda

Opiniones personales: Música, Cine, Futbol, Fiesta, Radiodifusión... Rock & Roll. Lunes a Viernes de 8 a 10 am en @Reactor105. El resto del día, hago marketing.

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