Por Bocafloja / @Bocaquilombo

“15 bajo cero” es un enunciado de carácter sumamente violento para un cuerpo en el que la melanina se incomoda cuando el termómetro rebasa la línea por debajo de los 10 grados Celsius. El haber crecido en la ciudad de México me formó mediante un sistema binario muy básico con respecto al clima: camiseta o chamarra ligera en caso de lluvia, sin la necesidad obsesiva de mirar la aplicación del clima en el teléfono cada 15 minutos. La bufanda en DF usualmente se reserva para el mes de diciembre, cuando la escarcha acumulada en las faldas del Ajusco se convierte en primera plana: excusa perfecta para colorear un grotesco espectáculo televisivo de inframundo a través de la glamourizacion de la nieve.

Bienvenidos a Nueva York. Todo aquí es extremo. Parece no haber puntos medios: inmenso, ínfimo, incosteable, gratuito, pulcro, nauseabundo. Del vórtice polar de un enero, pasamos a las ondas semitropicales de agosto. Y no debe ser noticia que la oferta cultural de la ciudad es por demás extensa y vibrante; así como que mi responsabilidad y análisis en la presente bitácora está enfocado en un acercamiento al arte y a la producción cultural en su sentido periférico (específicamente a nivel corpóreo, más allá de la periferización en términos geográficos), descentralizado, decolonial, contra-hegemónico y, por ende, lo más alejado posible de la blanquitud y sus procesos.

Bocafloja

Bocafloja

En esta bitácora vamos a dejar a un lado las repetitivas reseñas de “street art” como ejercicio de una transgresión sistémica pírrica; el análisis de cualquier disco de MF Doom (quien pareciera haber sido descubierto hace sólo dos meses por algún etnomusicólogo trasplantado a la colonia Roma) como una joya de la abstracción poética de acuerdo a las lecturas miopes de la melancolía blanca latinoamericana; o aquellos reportes de la supuesta vanguardia artística en Williamsburg, que jamás se han preocupado por entender el termino gentrificación como parte fundamental de cualquier análisis procedente de esa demarcación.

THEESATISFACTION

Nuestro viaje comienza con THEESatisfaction, dúo formado por Stas & Cat (Stasia Irons y Catherine Harris-White), quienes después de haber comenzado su proyecto en Seattle, han encontrado en Brooklyn el espacio indicado para seguir resignificando su condición de mujeres negras. Ello a través de un ejercicio de estetización decolonial del arte bajo el que reivindican el uso de la ficción especulativa como vehículo de acercamiento critico a problemáticas socio-políticas. Stas & Cat transgreden procesos dicotómicos con respecto a estructuras hegemónicas de género, de la representación de la feminidad negra en el arte, en los medios, etcétera.

Por otro lado, es innegable la conexión referencial con iconos literarios como Octavia E. Butler cuando nos adentramos en la narrativa y música de THEESatisfaction. La gran mayoría de críticos musicales —en su afán simplificador por categorizar— podrían agrupar a este proyecto junto a todo aquel sonido y discurso proveniente del afrofuturismo en un sentido estético, pero al conocer personalmente a THEESatisfaction puedo corroborar que hay un ejercicio más complejo en su arte.

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THEESatisfaction

Por ejemplo: sus bordes creativos no están sujetos a los paradigmas que Sun Ra pudiera dibujar en su imaginario; por el contario, nos encontramos con referencias sonoras y discursivas —intencionales— a Ja Rule, Mary J. Blige, Michael Jackson o Master P, sin que la significación implícita que la industria cultural le ha dado a esas figuras las haga sentirse afligidas. THEESatisfaction muta esas experiencias a través de un filtro fresco y vigente, que hace que los autoproclamados estudiosos del hip hop y la “alternatividad” se cuestionen sus previas deslegitimaciones de actos como el de R. Kelly.

THEESATISFACTION-BLACK WEIRDO

Acorde a las dinámicas actuales de consumo cultural, a la ya inminente desaparición de los discos compactos, a los conglomerados disqueros trasnacionales que dejaron no sólo de arriesgar en proyectos musicales al margen del bloque ultra comercial, sino que abiertamente reconocen sólo invertir dinero en productos que matemáticamente tengan una garantía capitalizable (asegurada en “petrodólares”), es preciso señalar y abrazar esfuerzos que naveguen en modelos mixtos e innovadores en cuanto a la parte financiera.

El caso de THEESatisfaction es un buen ejemplo por varias razones; si bien es cierto que está firmado por el sello Sub Pop Records (el cual, entre otras cosas, se popularizó mundialmente por ser la primer disquera en firmar a Nirvana a finales de los 80), ha sabido mantener sectores de autonomía mediante la diversificación de su producción. El dúo creo el concepto Black Weirdo, serie de fiestas temáticas itinerantes por las principales ciudades de Estados Unidos, bajo su propio sello, sin el apego burocrático de la disquera. Una experiencia mercadeada no como un concierto de la banda.

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THEESatisfaction, Charla-Harlow

Más allá de ser una estrategia alternativa de promoción, Black Weirdo es una plataforma de exposición que se abre paso entre las ofertas culturales hegemónicas. Afirma su agenda política para validar sus patrones estéticos; para legitimar su sexualidad no alineada; para reclamar una oralidad arrebatada por la historia colonial; para ejecutar la redefinición de una protesta colectiva a través de un ejercicio simbólicamente simple: cien prietas y prietos congregados en un mismo espacio para bailar. Estamos frente a un homenaje a mil diásporas y, aunque mínima, frente a una transgresión que sigue incomodando a las estructuras de poder a cualquier hora del día. Y peor si es a las 2 de la mañana en medio de un Brooklyn en proceso de “blanqueamiento”.

BLITZ THE AMBASSADOR

Nueva York es ese caldo de cultivo en el que la irrelevancia y mediocridad artística se codea a metros de distancia de las manifestaciones más sólidas, relevantes e innovadoras en cuanto a producción cultural se refiere. En ese contexto no es extraño ver a virtuosos de la lirica, musicalidad y ejecución de rap y afrobeat como Blitz the Ambassador, convertirse en uno de los artistas más underrated de su generación.

Samuel Bazawule nació en Accra, Ghana, en 1982. En 2001 llegó a Estados Unidos y actualmente tiene su base en Brooklyn. Su discografía incluye los discos Stereotype, Native Sun, Afropolitan Dreams y el reciente EP Diasporadical. Y no es que Blitz esté carente de una base solida de fans alrededor de mundo, o no tenga una carrera exitosa, pero, sin duda, su recibimiento, exposición mediática y convocatoria no son ni por mucho coherentes con el nivel de producción que nos entrega en cada álbum, en cada video y en cada concierto.

Blitz

Blitz the Ambassador

Es esa sobresaturada oferta cultural que se presente en Nueva York la que fomenta el surgimiento de miles de micro escenas en prácticamente todos los géneros y todas las disciplinas artísticas. Esto tiene como consecuencia que el poder de convocatoria se reduzca a expectativas menores, ya que muy probablemente el mismo día, a la misma hora y a sólo cuadras de distancia, se podrían estar realizando cinco o diez eventos con condiciones y carteles equivalentes para audiencias muy similares.

Recuerdo bien que cuando recién me mudé a Nueva York hace casi una década, uno de los primeros conciertos a los que asistí fue al lanzamiento de un álbum de Talib Kweli con Jean Grae como invitada en el cartel. Mi cálculo de asistencia rebasaba las tres mil personas (un cálculo basado en imprecisiones fantásticas detonadas por un profundo desconocimiento de la dinámica cultural de esta, para mí, nueva ciudad, además de un irremediable ejercicio comparativo con la gente que asistiría en México a un evento similar); pero, para mi sorpresa, difícilmente se contaban 300 asistentes, y encima Talib no dejaba de agradecer entre canción y canción el inconmensurable apoyo del público por una grandiosa asistencia… Mmmh, nuevos entendimientos.

POSDATA: BOBBITO GARCIA O AJA MONET

Redacto esta bitácora y es lunes. El clima parece favorable y la opción de la tarde es escuchar un set de Bobbito Garcia en Harlem o uno de spoken word de Aja Monet en el sur del Bronx. Veremos si la economía periférica nos facilita el atrevimiento. Así la oferta en Niuyork.

Ajamonet

Aja Monet

Bobito Gracia

Bobbito Garcia

Bocafloja

Bocafloja

Poeta, artista de spoken word y hip hop, educador. Comenzó su carrera a mediados de los 90 en la ciudad de México en una de las primeras generaciones de rap. Actualmente el cuerpo de su trabajo se basa en las relaciones raciales, el pensamiento decolonial y los estudios diaspóricos y la psique del oprimido. Su más reciente producción es el LP Patologías del Invisible Incómodo, del cual se desprende un Lado B. En 2005 fundó el colectivo Quilomboarte.

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