Bahidorá p1
Por Tim O. Teo
Foto: Desde 1989

Las Estacas, parque acuático ubicado en el municipio de Tlaltizapán, Morelos, fue sede de la segunda edición de uno de los carnavales que promete quedarse en el gusto de más personas. Este paraíso terrenal logró la perfecta comunión entre lo tangible e intangible y nos brindó la combinación de naturaleza, música, risas, amigos, y muchas áreas para explotar al máximo cada uno de nuestros sentidos.

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Bahidorá logró esta perfecta combinación el sábado 15 de febrero superando sus propias expectativas con una venta total de los tickets antes del gran día, el cartel contaba con una variedad de propuestas musicales, 14 artistas saciaron el placer de cada bahidorano presente, por más de 15 horas gozamos de música, baile, risas y magia.

En ocasiones medio lleno y en otras a reventar, el escenario principal fue testigo de cómo los presentes gozaban al máximo, sin descartar cada uno de los lugares que se tenían para disfrutar esta experiencia. La organización de Bahidorá logró resaltar, enmarcar y presentar el paraíso que teníamos de locación.

EDÉN PARA LA VISTA, GUSTO Y OÍDO

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Este paraíso nos presentaba sorpresas a cada paso que dábamos, un puente movedizo que dejaba ver el río y todas las historias que se sumaban en él, albercas llenas de pelotas, palapas iluminadas, un árbol colorido con fotos de los que retrataban diversión, tapetes de flores pintadas en el pasto para enmarcar las fogatas en ollas de metal que lucieron de día y de noche (gran opción después de que el frío se hiciera presente) también pasabas por las mesas de trabajo y tendederos de un área creativa donde te invitaban a crear tu propia T-shirt, o la mesa con pinturas para llenar de color los cuerpos de bahidoranos, el área de yoga y meditación sin duda no necesitó de mucha producción teniendo ese paraíso natural perfecto para los amantes de estas prácticas, asoleaderos llenos de cómplices del paraíso, un iglú creado con magia que tenía sus momentos de lleno total, y así muchas cosas más te encontrabas en esta experiencia.

Bahidorá  3Otro acierto sin duda fue la comida, tuvieron espacio varias marcas de foodtrocks y restaurantes, ofreciéndonos una amplia propuesta gastronómica para diversas opciones, sanas, ricas y muy amplias para cubrir la mayoría de los gustos y con un precio -en su mayoría- justo. Tampoco olvidar los ricos tamales para el desayuno además de variadas opciones para recobrar fuerza y exprimir al máximo las pocas horas que restaban al carnaval.
Sin duda, para la mayoría este carnaval cumplió y rebasó las expectativas, dejando a un lado los pequeños inconvenientes o detalles que pasan cuando realizas un evento de dicha magnitud. El cierre de un domingo soleado con una bahía a reventar de cuerpos bailando y pieles con más color que a su llegada, así terminó esta grata experiencia.

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