Por Daniel Vela

Fotos: Daniel Geyne

“I’ve never been much good at saying goodbye”. “Final Backwards Glance”, Bane.

Esperemos que no sea la última vez, pero parece que sí; Bane, la banda hardcore punk de Worcester, Massachusett, se presentó por última vez en México y esto fue lo que ocurrió:

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Llegamos desde temprano para topar a toda la escena nacional. Siempre está chido encontrarte con nuevas personas a las que verdaderamente les gusta este pedo. Creo que éramos unas 50 en un inicio. La remodelación del bar La Cosa Nostra estuvo de huevos porque el escenario quedó mejor ubicado que en la ocasión en que tocó Agnostic.

Para amenizar la tocada Picking Up The Pieces hizo su sound check y la música no tardó en recorrer nuestros cuerpos. Esta banda ha dado el rol en los escenarios desde el 2006. Son de la Ciudad de México y recientemente acabaron la grabación de su nuevo material. Así que tal vez no los volvamos a ver en los escenarios por un rato, por lo que estuvo chingón verlos en vivo. La banda empezó a soltarse con la bataca e inauguró el pit que parece una pista de hielo cuando hay tocadas. Aún  relax en esos momentos. Las rolas más chidas que puedes escuchar de esta banda son “Comienza”, “Cavaré,” “Se va” o sea prácticamente todo su El Tiempo Se Va 7″.

Siguió el desmadre con Cadenaxo, del cual Pablo de PUTP también es integrante. Ya a estas alturas la banda traía la prendidez para escuchar “Condenado” o tal vez “Vida Miserable”. Siempre pongo mis canciones favoritas a voz de grito, y normalmente corro con suerte de que las toquen. En “Condenado” se puede escuchar bien la crudeza y el sentir de la música; suena perrón tanto en vivo como en la grabación. Puedes apreciar los instrumentos por separado sin mayor problema.

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xEternidadx, de Mérida, Yucatán, tocó en tercer lugar. Esta banda de hardcore punk está en los escenarios desde 2010 pegándole macizo. Con las guitarras de Edwin y Fernando puedes topar la intensidad de sus ritmos, el bombo de Samuel, el bajo de Omar y los gritos de William, hacen que en corto se arme todo el pedo. Dentro de lo que han sacado a las bocinas son un par de discos: Menguar y ReeNuevo. De los que se desprenden rolas como “Falsedades” y “No es a mis fuerzas”, por las que dieron el ancho para la el cartel.

A sólo unas bandas delante de Bane, desde el orientside, le cayó Propia Actitud a romper madres. Desde 2001 siguen firmes. Estos veteranos sacaron toda la energía y buena vibra desde que pisaron el escenario. Estuvo chido topar el nombre de la banda en el cartel. Lo que más puedo recordar de Propia Actitud es “Don´t forget the struggle” junto con Toby Morse de H20, que buena rola, ojalá hubiera caído Toby a tocar. Realmente te puedes dar cuenta cuando dicen “Somos lo que Somos” porque mostraron que son la banda que son: unos monstruos de la música.

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Toco el turno a los gabachos de Walk the Plank. Estos compas vienen de Washington DC, había un toquín el viernes en el Centro de Salud para verlos, pero por causas ajenas a mí, no pude caer. Esta banda de hardcore punk es conocida incluso en Europa. La voz raposa y agria de Ian prende sin duda alguna. Aunque desconozco de dónde viene el nombre de la banda, walk the plank es la forma en que los piratas ejecutaban a sus víctimas haciéndolos caminar por la borda. ¿Tendrá algo que ver con la banda?  De las rolas que considero las mejores están “Oxana” o “Everyone”; incluso “93 South”. Mientras tocaba estaba a un lado del escenario, junto a mí se encontraba Aaron Bedard (para la banda que no lo sepa es el vocal de Bane), con un calentador en la cabeza. El tipo se veía envuelto en sí mismo, introspectivo. De repente llegó un compa de unos 16 años que quería un autógrafo, pero dadas las circunstancias Dedard no tenia ni en qué, ni con qué firmarle. De repente el compita se regresó con una pluma y una playera. Después de pararse a lado de Aaron (literal a 5 centímetros, casi le pudo haber acariciado la pierna o soplarle en el oído) tuvo las pelotas para pedirle un autógrafo. De inmediato Aaron agarró la playera y la pluma para que el morrillo este se abriera y ¡oh sorpresa!, el morro compró una playera de Title Fight.

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Aaron sólo volteó a verlo y sin decir nada firmo la playera. Después el morro siguió al baño a Aaron. Regresaron juntos y se sentaron a charlar hasta que Aaron lo despidió con unas palmadas en la espalda. Podías ver la frustración de Aaron en la mirada, pero la neta se portó a la altura y jamás perdió la paciencia ni un momento, parece ser un gran tipo. Acabado este ritual Aaron consiguió unas hojas de cuaderno y un plumón y armó el setlist. Le pregunté que si le podía tomar una foto y en corto me dijo que sí. Ya no pude ver tan chido a Walk the Plank porque esta anécdota me distrajo completamente (y la mota).

Después de unos minutos pasé a echar la firma y me moví adelante con mi morra para, por fin, ver a Bane. Después de armar todo el pedo, el clásico “Check-Check” y unos tarolazos, empezó el despedorre. Reivindicándose y diciéndose que no eran tan amargados como parecen e invitando a la banda a saltar al escenario, con la promesa de protegerlos, empezó “My Therapy”.

El concierto siguió su trayecto con el público lanzándose del escenario, el clásico baile hardcorero con el puño cerrado, moviendo el brazo de izquierda a derecha y con un ambiente festivo. Hasta que Aaron nos dedicó un momento de tranquilidad a toda esa banda que todavía tiene algo de romántica y que no han olvidado qué es tener 16 años: comenzó “All The Way Through”.

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Agradeciendo a los patrocinadores toaron “Superhero”, dedicada a toda esa banda chida que hace esto posible. Conforme continuó el concierto tocaron “Can we start again”, en la que prácticamente veías a la banda volar desde el escenario durante toda la rola. Con “Non-Negotiable” pudimos reforzar la ética de un banda a la que no le importa nada más ser apreciados por su cartera, sino como individuos que aprecian las cosas que en realidad valen como el arte o, por emo que se escuche, el amor.

Para finalizar esta última visita no podía falta “Swan song”, la cual terminó con un final más prolongado y el obligado “Gracias”… evidentemente no nos íbamos a conformar con un final así nada más, sin beso y abrazo. Pedimos oooottttrraaaa!!! y sin hacerse del rogar de inmediato los tenías tocando una última para cerrar este set de 45 minutos. Fue “Calling Hours” sí mis oídos en senectud no me traicionaron, pero lo que siempre voy a recordar fue ese “Adiós amigos”… Y sí, ¡adiós Bane!

¡Un chingo de aplausos para Puercords, La Cosa Nostra y toda la banda involucrada que hace esto posible!

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Editor Yaconic

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