Brutal y escandalosa son adjetivos que se quedan cortos para describir Barberian Sound Studio, La inquisición del sonido. Dirigida por el inglés Peter Strickland, que indaga en el giallo, género italiano surgido en los 70´s y que surge de una combinación entre el cine de suspenso y de terror donde su principal objetivo, más allá de construir una trama o delinear personajes es la belleza visual, lo estético.

Barberian Sound Studio 1

Por Alejandra García

Santinni, un afamado director y productor cinematográfico en Italia, está decidido a crear un producto audiovisual que lleve impreso su nombre, para ello recurre a Gilderoy, un tímido inglés especialista en imitar los sonidos más difíciles y extraños.

Valiéndose de voces, cadenas, frutas, agua y otros instrumentos cotidianos, Santinni logra crear sonidos guturales y escalofriantes que sacuden al espectador a lo largo de la trama.

Durante la colonia muchas mujeres que eran consideradas brujas fueron torturadas de formas sádicas y desconsideradas. La misión de Santinni es recrear en nuestras mentes los hechos. El escenario se ubica años después en una escuela donde dos chicas que están dispuestas a descubrir lo que en aquella época sucedió sin imaginar lo que les espera.

Dos historias fragmentadas, revueltas y repetidas que se valen de público para ser ordenadas. Los sonidos y las imágenes son herramientas que ayudan a esta tarea.

La composición de la película es mayormente oscura. La iluminación se apoya en lámparas que apuntan directamente a la cara desde abajo o arriba, lo que remarca los detalles e imperfecciones de los rostros. Las velas son otro complemento que da el ambiente misterioso y tétrico en la gran parte del filme.

Barberian Sound Studio m1

La fotografía usa principalmente el primer plano, utiliza las técnicas a las que se recurre en los bodegones, en un espacio oscuro la iluminación se centra únicamente en un objeto que resalta los coloridos detalles, es posible percibir tanto los elementos vivos como lo putrefacto, haciéndonos sentir su textura y hasta el olor por medio de la vista y el oído.

Se trata de una cinta estruendosa y emotiva que deja un excelente sabor de boca, la fotografía está a cargo de Nic Knowland, la lucidez y belleza de las tomas se complementan o contraponen de manera espectacular con el terror auditivo que mantiene la película, altamente recomendada para los amantes de la fotografía y el buen cine.

YACONIC

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