Por Janneth Magaña / @janneth__jann

Fotos: Miguel J. Crespo / @miguelcresphoto

¿Cuál era el juguete que más deseabas tener el Día de Reyes? La muñeca más querida por las niñas de mi generación era Barbie. Pirata u original, ese objeto inanimado se podía peinar y vestir al antojo; con sus miles de accesorios y su novio Ken. La influencia de Barbie ha permeado generaciones enteras.

Creada en Estados Unidos en 1959 bajo el nombre de Barbara Millicent Roberts, Barbie ha sido uno de los modelos de belleza hegemónico: rubias con ojos azules, pecho abultado, caderas pronunciadas; modelo de glamur, poder adquisitivo y bienestar social. Esto se ha sostenido desde la sociología y los estudios críticos. Pero la Barbie también ha sido mexicana, afroamericana y asiática. Tres mil de ellas son exhibidas en la muestra El mundo de Barbie y sus amigas en el Museo del Juguete Antiguo (Mujam) de la Ciudad de México.

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Roberto Simizhu, director creativo recinto en la colonia Doctores, explica que la exposición no se concentra en las Barbies tradicionales. El mundo de Barbie y sus amigas exhibe algunos modelos diseñados en México, que tienen una complexión diferente: “Como muñeca, Barbie es muy bonita, pero su representación no encaja en la realidad; en cambio, las versiones mexicanas fueron hechas con una semejanza mayor a la mujer del país.”

La primera Barbie que se vendió en el mercado mexicano fue la “Señorita Lilí”, de la marca Lili Ledy. Su caja de diseño sesentero, colocada en una repisa del segundo piso de la muestra en el Mujam, conserva el eslogan original: “Mujer idealizada tanto en belleza, silueta, vestuario y peinados”. Con “Bárbara Parlante”, Lili Ledy adquirió la patente para colocarle a esta Barbie un mecanismo para “hablar”. La Barbie mexicana se dejó de producir en los ochenta.

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Entre esas “amigas” de Barbie (Señorita Lilí) en México se encuentran Tutti, su pequeña hermana, que salió a la venta en 1969; y Ricardo (versión tropical de Ken), que salió a la venta en 1977, y entre cuyos atuendos el más popular fue el de capitán de vuelo de la extinta Mexicana de Aviación.

Barbie y sus amigas llegó al Mujam tras una acción colaborativa de algunos coleccionistas del país —Alfredo González, Zoila Montané, Jaqueline Vidal y Lino Lugo—, cuyos baluartes ofrecen una visión nostálgica de la moda pop de las recientes cinco décadas. En el primer piso  se encuentran las colecciones de González y Montané, mientras que las de Vidal y Lugo se exhiben en el segundo, junto a las Barbies tradicionales, como la Barbie novia o la Barbie embarazada, a la cual se le desprende la panza.

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Al otro lado del edificio del museo se encuentran algunas Barbies piratas, o “piñatas”, como les dicen algunos coleccionistas.  Hay verdes, moradas y blancas. En el segundo piso está la Barbie con articulaciones, para que pueda sentarse “sin deformar su bella figura” y la “nueva señorita Lilí dinámica”, a la cual se le puede acortar o alargar el pelo.

La ilustradora mexicana Pao Mariana realizó cuatro murales para la exposición, en los que plasmó la importancia de cuatro modelos que trascendieron en México por sus ventas y su impacto socio-cultural: la Señorita Lilí con cuerpo “de mujer”, Bárbara súper estrella, la Barbie número uno de los sesenta y la Barbie Vintage.

Richard Dickson, director ejecutivo de Mattel (la marca en la que nació la Barbie), ha dicho que Barbie es el reflejo del mundo que las niñas ven a su alrededor. Las muñecas del Mujam representan ese ideal en el terreno mexicano, su adaptación y diversificación.

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El mundo de Barbie y sus amigas se exhibe hasta el 15 de junio 2017 en el MUJAM, de la Ciudad de México. Los destalles están por ACÁ en el sitio oficial del recinto.

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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