POR SIEMPRE OASIS

De la columna Zonnora

Por Carlos Vargas / @SoyCVargas

La sobriedad de un sábado por la tarde nos lleva a la conclusión de que existe música que siempre marcará nuestro ser y nuestro paso a través de este plano —incluso puede ser que a través de otros más—. Eso no cualquier banda lo puede, los hijos pródigos de Manchester llegaron a un estatus de su carrera en el que causaron impacto y ocasionaron una encrucijada: a Oasis lo amas o lo odias.

Para 1997 el mundo de la música tenía pérdidas irreparables como la de Biggie, pero también había grandes discos,  entre esa lista de vinilos, casetes y cedés estaba el insuperable Be here now, un disco abrumado por la sombra del poderoso Definitely maybe (1994) o el exitoso (What’s the story) Morning glory? (1995). Este último ha sido catalogado como uno de los mejores, con himnos como “Wonderwall” o “Don’t look back in anger”.

Todo eso colocaba complicado el éxito para un tercer disco de Oasis, la banda que dominaba los noventa. Sin embargo Be here now superó eso y más. Es un material redondo, sin margen de error, que atraviesa fibras sensibles a través del sonido sucio que emana de él. Grabado en Abbey Road Studios se convirtió en el disco más vendido en su primera semana, aunque nunca alcanzó a su predecesor.

 “D’you what I mean?” es el inicio del viaje, de hecho el primer sencillo del disco que el pasado 7 de julio también tuvo su celebración, muy Strawberry Fields pero que termina siendo más Led Zeppelin cuando sube de nivel; video que incluso el año pasado lanzaron una versión remasterizada que te hacía pensar que estaba grabado en 2016. Le sigue la estruendosa, desde el comienzo, “My big mouth” y la armoniosa y con toques de jazz “Magic pie” que contiene melodías lanzadas a través de un Mellotron armado especialmente para las sesiones de los Beatles en Abbey Road.

“Stand by me” es uno de los primeros himnos generacionales que hoy podemos reconocer, aunque muchos lo adoptaron hasta que lanzaron una versión acústica que se podía ver en los canales de videos de aquellos tiempos. Noel la escribió antes de la formación de la banda, en tiempos cuando se mudaba a Londres y su madre le llamaba casi a diario para saber si se alimentaba como debía, algo que seguramente muchos han vivido cuando dejan el hogar para enfrentarse a la vida adulta.

El balance del disco cae con todo su peso sobre “I hope, I think, I know” un up tempo que hoy en día demasiado pop para Noel. El track es un bálsamo para los corazones que no pueden olvidar el nombre de un viejo amor. El que le sigue, “The girl in the dirty shirt” tiene esas ganas de reivindicar a alguien que de alguna forma juega con nosotros, una canción muy Beatles aunque eso lo encontremos en muchos lados de Oasis; “Fade in-out” era ejemplo de eso, canción que tenía como referencia “Helter skelter”.

Las ausencias son complicadas, “Don’t go away” pasó mucho tiempo en el estatus de canción de desamor, cuando en realidad es el canto a la lucha y el enfrentamiento de la posibilidad de perder físicamente cualquier ser querido. Es compañera para afrontar esa ausencia con guitarras melancólicas, gritos para que se quede y promesas de hacerlo bien.

Los guitarrazos salvajes se vuelven a hacer presentes con el track que le da título al disco, “Be here now”. Aunque no llevó a cabo su labor como sencilla, bien pudo hacerlo porque contenía más fuerza que otras canciones. “All around the world” es un golpe bajo desde que la plumilla se desliza sobre las cuerdas de Noel, un himno que hoy en día le viene bien al mundo entero; mucho amor y positivismo se respira a través de esa canción. También fue hecho antes de la banda firmara con alguna disquera, Bonehead le pidió a Noel que se lanzara como uno de sus primeros sencillos, pero este decidió desde el comienzo de la banda que saldría hasta su tercera producción y así fue.

El final de esta producción corre a cargo de dos piezas. “It’s gettin better” otro positivo trancazo que se vio gestado en la gira americana de la banda y que logra su objetivo de dar esperanza a través de la lírica. El cierre es con el reprise de “All around the world”, una mezcla de atmósferas entre “Strawberry fields” y “Yellow submarine”. Cierre perfecto para un disco que añoramos más en estos tiempos.

Los lados B son también un tema en esta producción, así de buenos eran los discos en 1997, cuando incluso sobraban rolas que fungían como alternos, que no se incluyeron pero que mantienen la calidad de sus hermanas. La lista va desde “Stay young”, “The fame”, “Flashbax” hasta “My sister lover”.

Be here now no fue bien recibido por la crítica musical, lo debemos decir con todas sus palabras: ¡le fue mal! Pero a la distancia se extraña escuchar producciones de este tipo, no quiere decir que todo lo nuevo sea malo, pero si nos ponemos exigentes y analizamos con lujo de detalles discos de este tipo lo actual deja mucho que desear. Oasis fue la última gran banda de rock que tuvimos, aun a pesar del amor-odio que se pueda tener hacia los hermanos Gallagher.

Pocos discos marcan nuestra historia personal, nuestras aventuras, nuestros amigos, nuestras épocas donde todo venía mejor y la vida no preocupaba. A 20 años de distancia Be here now sigue siendo ese pub donde añoramos, con una cerveza, el pasado melancólico.

oasis be here now portada

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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