Bebo Valdés 1

 
Por Yair Hernández Cárdenas

El pasado 22 de marzo falleció el pianista cubano Bebo Valdés. Se fue con el invierno. Una noticia funesta no sólo para los seguidores del género de la síncopa, sino para todos aquellos amantes del talento musical. Perdimos un genio, un tipo que comenzó su andar sin muchas aspiraciones y término convertido en una inspiración.

Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro (Bebo) nació en 1918 en el municipio de Quivicán, Cuba. Desde temprana edad mostró interés por la textura de las teclas. Esta pasión por el piano le permitió convertirse, durante década de los 40 y parte de los 50, en un ícono de la llamada “época de oro de la música cubana”. Su virtuosismo lo llevo de gira por diversas partes del mundo, y fue precisamente en una visita a Suecia que Valdés decidió abandonar la isla caribeña para siempre. Se sabe fueron las diferencias ideológicas entre el músico y el régimen de Castro las que lo orillaron a tomar esta decisión.

Fueron tres décadas las que Bebo pasó en Estocolmo, Suecia. Durante este tiempo se dedico a consolidar una familia y ganarse el pan como músico en un hotel. Pero su talento no podía permanecer y consumarse en el anonimato. 1994 fue el año en que resurgió su figura musical gracias a Paquito D’Rivera, un viejo compatriota que le pido colaborar en un disco. En un principio Bebo rechazo la oferta, pero ante la insistencia de D‘Rivera, al final accedió. Concluido el trabajo, ambos (Bebo y D’Rivera) bautizaron el material como Bebo Rides Again (1995).

Así comenzó el segundo aire del músico cubano. El siglo XXI le trajo consigo apariciones en la pantalla grande de la mano del cineasta Fernando Truena -para el largometraje Calle 54 y el documental El milagro de Candeal. Este par de incursiones en el cine no pasaron desapercibidas por el público, que de nuevo volcó su atención hacia la música del cubano. Toda esta avalancha de éxitos tuvo su clímax en 2003 cuando Bebo, junto al cantante de flamenco Diego el Cigala, gano un Grammy Latino por el disco Lágrimas Negras (2004).

Bebo tenía 85 años cuando se hizo acreedor a este reconocimiento. Él tenía claro que estaba llegando al ocaso de su vida, ya que cuando le preguntaban si tenía planes a futuro, Bebo respondía que no, que él no planeaba a largo sino a corto plazo. Un hombre que hasta el último de sus días vivió plena pero precavidamente.

Su muerte se debió a causas de salud. El Alzheimer que lo atormentaba al final logró romper una fortaleza de 95 años. No se dieron más detalles de su deceso pero suponemos murió sonriendo, ya que sabía que al fin podría reencontrarse con sus entrañables amigos Cachao López y Benny Moré, para revivir aquellas tardes de Jazz en La Habana.

A pesar del vacío que dejas no podemos más que alegrarnos por ti Bebo, estaremos atentos al resurgimiento de tu estela artística.

YACONIC

YACONIC

Previous post

DEF CON DOS

Next post

LENTES CANON Y NIKON PARA IPHONE?