Seguramente has hecho el amor en un año muchas más veces que tus cuatro abuelos en toda su vida. Y no solamente se copula más en este siglo, también se hace distinto. En principio porque la reproducción humana ha quedado a través y vivimos en el imperio del “venirse afuera” y el Tinder.

Así que es cierto, en un mes prácticamente tenemos más sexo que nuestros padres en toda su vida. Y para no aburrirnos, el sexo del siglo XXI también ha ido cambiando. Una muestra clara es la estadística. En el mundo se coge cada vez más joven y el sexo anal y oral son los favoritos de los millennial.

Ya es casi imposible encontrarse con una persona que no te la chupe o se deje dar por la cajuela. Según la estadística, desde los 15 años los mexicanos empiezan a ensartar con gusto y el coger con puro misionero o de a perrito ya no basta.

Ilustraciones: Jorge Calderón

La gente quiere más besos negros. Se criticaba el hecho de que gracias a Tinder, el alcohol y las drogas, los millennials están lamiéndose los anos mucho más rápido que exponiendo sus sentimientos. Esto de coger con quien sea se ha vuelto tan monótono que la creatividad tiene que salir en esas tres horas de ejercicio en la cama.

Pero es que muchas personas aún dudan. ¿De verdad alguien va a poner la lengua en la zona en donde hace menos de dos horas te despediste completamente de ese bistec en chile negro? Pues es que asuntos como ese no se aprueban hasta que se intentan. Que alguien pase su lengua por el ano es un asunto bastante revolucionario. En principio porque le otorga, por primera vez en la vida, otra función a ese agujero del cuerpo humano. Si salen desechos, ¿porqué no podría entrar placer?

El porno ha ayudado bastante. Cada vez más productoras están haciendo que los besos negros sean parte del menú de escenas. Le han llegado a dedicar minutos importantes en las escenas de sexo precoito y ya existen productoras dedicadas especialmente en grabar películas completas de mujeres lamiendo el año a hombres y viceversa.

Ilustraciones: Jorge Calderón

Porque el asunto también va de hombres que son lamidos por mujeres. ¿No te has dejado? Muchas personas creen que se pierde hombría, que exponer el ano al placer es algo digno de parejas gay o lesbianas, o simplemente están pendejos y creen que eso es para mujeres. Pues se pierden de bastante. El ass licking, un término que gusta más que besos negros, es algo para todos. Tan unisex como las estéticas o los palillos chinos. No importa el género, todos deberían de gozar de las virtudes de una buena lamida anal.

Pero antes que todo esto, un gran consejo: hay que ser increíblemente limpios. Nadie quiere probar el contenido de tus intestinos. El ass licking es tan peligroso como un ratón durmiendo cerca de una boa. Hay que limpiar ambas partes: tanto el ano como la lengua. Sí, con tu lengua puedes infectar culos, aunque no lo parezca. La higiene es clave, por eso no todas las personas se lamen esas áreas así, tan fácil. Hay que tener cierta confianza.

Accidentes hay y muchos. Es muy similar al sexo anal: uno no entra a un McDonalds sin esperar una mancha de catsup. Se puede salir dañado en el proceso. Así que aplicar un beso negro es un compromiso mucho más grande que el amor de pareja. Se tiene que confiar plenamente en la otra personas… y no solo eso, se tiene que confiar plenamente en el culo de otra persona. En esa área castigada por el hombre que siempre está siendo apretada contra sillas, asientos, camas, sofás, el más aplastado el final del día no eres tú, es tu trasero. Y para acceder a él, la otra persona tiene que sentirse cómoda.

Ejercita la boca. Es tan cansado y laborioso como un deepthroat. Para ejercer un buen beso negro hay que pasar bastante tiempo ahí atrás. La clave, al igual que el cunnilingus, está en el tiempo y el espacio: saber mover la lengua, no repetir formas, aplicar presión y dejar tiempo para respirar.

Ilustraciones: Jorge Calderón

Si tu novia o tu novio están a punto de dejarte por torpe, un buen beso negro salvará tu relación. Quítate la moral cuando subas a la cama y deja salir ese perro demonio interno que tanto te hizo popular en el pasado. Si de repente un cabrón se ofende, mándale su machismo a la chingada. A ese territorio de hombres cerrados y aburridos que solamente se vienen y se van. Hay más diversión en el sexo mexicano y si no quieres morir con un historial aburrido y triste, empieza a coger como se debe. Empieza a coger con la lengua.

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Dekis Saavedra

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