Por Aída Quintanar

Bitácora es el cuaderno en el que diseñadores y artistas desarrollan sus bocetos. Ahí apuntan las ideas más cuerdas o las más desequilibradas, planes que luego serán tangibles. Exponer esas bitácoras es quizá un acercamiento íntimo a la mente de un artista y a su excentricidad.

En Bitácora, la artista mexicana Cannon Bernáldez exhibe sus apuntes y nos invita a explorar su mente estrafalaria. Los niños y lo siniestro son el común denominador de esta muestra, pero no hay en ella  clichés del miedo, ni sangre ni imágenes explícitas, sino extrañeza y perversión.

bitacora cannon bernaldez

La exposición se integra de cuatro fotos digitales, un políptico de 57 fotos con distintas técnicas, tres esculturas de yeso y objetos intervenidos. “No busco espectadores complacientes, no estoy acostumbrada a hacer cosas bonitas, me interesa provocar”, ha dicho Cannon en una entrevista.

Bernáldez propone ensayos visuales con el uso de técnicas antiguas y modernas para reflejar la violencia de manera irónica, real e imaginaria. Bitácora surgió al inspirarse en su infancia personal. Imaginó la historia de dos hermanas que se encontraban en situaciones absurdas, tétricas y en mundos imaginarios, donde ejercían juegos de poder y sometimiento.

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En ese mundo irreal existen seres tétricos contemporáneos como niños con dos cabezas, perros con cuatro patas, mujeres comiendo ranas y ranas que levitan, niñas ancianas, sillas con piernas de niña y conejos humanos. Un universo saturado de insensatez.

Bitácora nos muestra un proceso de constante experimentación y construcción en el que Cannon combina gran variedad de técnicas y soportes fotográficos, como el colodión húmedo, color digital, plata sobre gelatina, foto bordado, foto intervenida y esculturas de yeso. Pero siempre y de manera obsesiva los acabados antiguos.

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RETRATOS MORTUORIOS

La exploración de técnicas tradicionales para Bitácora, provocó que Cannon rescatara la historia de la fotografía mexicana y particularmente del ritual fúnebre tradicional del siglo XIX, que consistía en retratar a los niños recién fallecidos, vestidos y acomodados como si durmieran.

Su propuesta consistió en colocar anuncios en las calles para que los padres le permitieran fotografiar a sus hijos a cambio de dinero, y escenificar retratos mortuorios. Bernáldez reconoció que la violencia estaba presente en este intercambio, a través del ofrecimiento de dinero a cambio de que le permitieran retratar a los niños y del poder que ejerció ella misma al manipular, controlar la situación y obtener lo que quería.

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La curaduría es de Inés Maldonado y Gabrielle Vinós, quienes dividieron la muestra en cuatro ejes principales: lo siniestro; lo escenográfico; las técnicas implementadas y el ejercicio de apropiación. La reflexión sobre la muerte, la violencia y la vulnerabilidad de la infancia nunca termina; viajar a la mente de Bernáldez es ir a un cosmos de rareza pura.

Aunque se nos explique, cada quien se lleva un mensaje diferente.


Bitácora se presenta desde el 26 de julio en el Foro R-38 de la Universidad del Claustro de Sor Juanahasta el 14 de septiembre de 2017.

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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