Ida y vuelta al Empíreo oscuro

Crysolidan (The Cry of the Solid Angel): luz nacida en la más insondable oscuridad, un rutilante brillo en un universo de tormentas.

FOTO SALVADOR BONILLA

Foto Salvador Bonilla

“Nigromante de las palabras, resucitas las frases del olvido, sublimando una utopía que agoniza latente en este empíreo inmaterial. Definitivo, eterno, absoluto, total… cualquier término se queda corto al tratar de abrazar la excelsa realidad de tu pantagruélica existencia”.

Crysolidan Ex

Por Pablo A. Anduaga / @Pablo_Anduaga

Algún acuerdo celestial debe tener Ozzy y compañía que el pasado sábado 26 la incesante lluvia que había dominado el país no se presentó en el Foro Sol de la Ciudad de México, un oscuro y poco nublado cielo era el telón que presidiría un concierto épico e inolvidable.

Megadeth y Black Sabbath tienen ya historia desde ese tributo a su oscura majestad inglesa, donde los californianos fueron los responsables de coverear nada menos que Paranoid. Muchos años después reciben la invitación a ser soporte del regreso de Sabbath, ambos titulando recientes materiales bajo el cabalístico “13” (Megadeth lanzó recientemente Super Collider). Con la puntualidad inglesa se abrieron las puertas del Empíreo (sitio más alto de los cielos, donde residen los ángeles y almas puras según la Divina Comedia) del Metal.

ANGRY AGAIN, FOTO REGINA ROSAS

Foto Regina Rosas

ANGRY AGAIN 

Fue Hangar 18 la encargada de prender un ya dispuesto y lleno Foro Sol, los visuales se han vuelto obligados en los conciertos y Megadeth trajo un muy trabajado show visual, sin gran parafernalia pero con los momentos precisos para apoyar sus letras críticas, como Holy Wars, Peace Sells…, o las introspectivas (Shewolf, Sweating Bullets).

REGINA ROSAS

Foto Regina Rosas

Desde el inicio la gente coreó los temas de Mustaine y compañía como pocas veces… y como pocas veces Dave estuvo emotivo, incluso con headbangings intensos que contagiaron a los más de 50 mil asistentes. El cuarteto suena más amarrado que nunca, pero los dos temas que tocaron de su reciente material dan fe sobre el gigantesco salto de calidad desde los extraños y poco entendidos “Cripting Writings” y “Trust” a lo que siguió desde “United Abominations”. Fueron pocos los temas en algo menos de una hora que estuvieron arriba del escenario, pero la cohesión tras 6 años y 4 discos (que tienen muy poco de Trash y mucho de Melodic) es innegable, los viejos temas suenan demoledores y los actuales emocionan al ser testigos de la química entre Mustaine y Broderick, sobre todo éste último que sigue demostrando que es uno de los más pulcros ejecutantes en vivo. El carisma de Ellefson (quien se llevó una gigantesca ovación) y el escrupuloso trabajo de Drover en la batería han hecho a esta banda una delicia en vivo. Su setlist fue un brevísimo recorrido por su historia que cabe mencionar el audio fue apenas competente. Obviamente todo mundo quiso más de Megadeth, incluso ellos mismos pues Mustaine no quería bajarse del escenario, agradeció a Sabbath la invitación al tour y comentó “en esta gira hemos ido a Chile, Colombia, Argentina… (sonora rechifla) ¡Hey! ¡lo que quiero decir es que ustedes son la mejor audiencia!”. ¿Dirá lo mismo en cada show? Muy poco probable, quien conoce la historia de Mustaine sabe que no es ningún quedabien (quizá y sólo con Lars) y es famoso por su incomoda franqueza. El público quedó listo para el siguiente paso hacia el Empíreo.

FOTO REGINA ROSAS

Foto Regina Rosas

EL PARAÍSO Y UN ROMPIMIENTO DE GLORIA 

La inconfundible voz de Ozzy irrumpe en el estadio “oeeee oeee oeee” como saludo inicial y la misa oscura comienza, cual acto responsorial los creyentes responden “Sabbath, Sabbath”… comienza War Pigs y la locura se desata para nunca detenerse en toda la noche. Los oriundos de Birmingham son absolutamente sobrios, incluso Ozzy, quien no necesita de los aspavientos en su show como solista, basta con estar al frente y levantar las manos para que todo el Foro Sol explote. Fue una delicia musical pues el audio estuvo límpido y permitió el impacto de ver a Tommy Iommi y Geezer Butler ejecutar con soberbia sus respectivas armas, no se necesitaba ser ningún clavado musical para entender la calidad con la que eran interpretadas las subsecuentes Into the Void y Under the Sun donde los visuales regalaron un saludo final del polémico expapa Ratzinger.

Bien parecía que el concierto se realizaba en el Palacio de los Deportes, cuyo domo potencializa el estruendo de la gente; sin embargo, desde el inicio del ritual hubo sólo dos interlocutores, Sabbath y el cuerpo de daemones, cuya potencia en los cantos impresionaron y emocionaron a la bestia oscura que regalaba temas con más de cuatro décadas de vigencia, y fue en su homónimo himno Black Sabbath el que reencarnó la esencia del impacto inicial que generó ese primer disco en 1970. Casi medio siglo tiene ese álbum y, especialmente esa canción, fue vigente y eterna en el más ecléctico público que ha recibido el Foro: Blackers, trashers, heavymetaleros, rockeros, psicodélicos, nostálgicos, abuelos, padres, hijos y nietos convivieron con la misma intensidad. En Children of the Grave los más jóvenes aullaron pues nunca pensaron escuchar ese tema que el Guitar Hero les permitió conocer “¡cómo tocan esos ruquitos!” se impresionaba un púber de no más de 12 años mientras su padre/chopper no podía evitar que las lágrimas surcaran su imperturbable rostro.

FOTO SALVADOR BONILLA

Foto Salvador Bonilla

N.I.B., Snowblind y Dirty Women regresaron esa época de libertad (o libertinaje) y experimentación, la melancolía por esos años desapareció temporalmente. Todo de la mano de la poderosa guitarra de Iommi y sus solos sin complicaciones pero gratamente audibles y el bajo de Butler que tocando lo justo llenaba y se acomodaba perfectamente por lo hecho por su comparsa de toda la vida. En Sabbath la voz participa poco, pero sus momentos son imborrables, Ozzy sigue teniendo un vozarrón a sus 64 años, si bien hoy ya no recorre el escenario y es notorio el esfuerzo hacia el final del concierto, no hay queja. Es uno de los mejores frontman de la historia, para entender su carisma los gritos de apoyo se dividían entre él y la banda, aunque siempre terminaron en un apoteótico “Sabbath, Sabbath”. Todo sonó soberbio, las nuevas Age of Reason y End of the Beginning (último gran himno) nunca desmerecieron ante Iron Man (precedido de un gran solo de batería de Tommy Clufetos), Behind the Wall of Sleep y Faires Wears Boots. Para destacar la intensidad vivida durante todo el concierto, pues el material de Sabbath no es ligero ni de fácil audición, sus temas a medio tiempo jamás embotaron y Paranoid fue simplemente el clímax final de una noche perfecta. Un efusivo abrazo entre dos viejos lobos, Iommi y Butler, lo dice todo. El cariño de Ozzy hacia el público mexicano es ahora inconmensurable. Regresaron en el momento idóneo, México fue la culminación de un año bendito para Sabbath, gran disco, impresionante gira y su mejor concierto como cierre para la gira.

“Mientras haya chicos enojados y sin tener una verdadera forma de ventilar toda esa furia, el heavy metal vivirá”: Ozzy

“Los políticos se ocultan lejos. Ellos solo empezaron la guerra / ¿por qué deberían salir a luchar? Ese papel se lo dejan a los pobres.”: War Pigs.

“Estábamos en Hendrix y Cream, que eran como las bandas más pesadas alrededor de la época. Sólo queríamos ser más pesado que todos los demás! Lo que solía tocar la guitarra rítmica fue antes de lo que yo vi a Jack Bruce. Le dije: Eso es lo que quiero hacer en la vida. Él fue sin duda la principal influencia: Geezer Butler, principal letrista de Black Sabbath.

EL NEGROTE EN EL ARROZ

Por desgracia, se debe hacer mención hacia detalles negativos de la organización, que jugaron en contra de quienes pagan un boleto por demás oneroso, ¿será posible que ante la inminente llegada de al menos 20 mil personas OCESA disponga de sólo cuatro boleteros para el acceso sobre Churubusco? Si bien uno sortea la infernal hora pico ahora se debe considerar al menos 45 minutos extras en poder ingresar al inmueble. Un acceso pequeño se convierte en una invitación peligrosa al desorden, máxime cuando llevas 40 minutos formado y los primero acordes de Megadeth suenan. Nada justo cuando pones los boletos más baratos a 50 dólares.

Por otro lado… el Foro Sol es un auditorio perfecto en audio para 20 mil personas que forman la zona A próxima al escenario, pero las restantes sólo recibirán un audio de decente a malo, el viento se llevó gran parte de la presentación de Megadeth si tu cartera no te dio para estar en la referida zona. Es incomprensible que no se invierta en garantizar el audio a todo asistente a dicho foro, el mismo derecho tiene quien pagó para estar hasta adelante como quien sólo alcanzó bajo las lámparas, máxime cuando las carretadas de dinero para el organizador se lo permiten.

Y la salida… El Gobierno del Distrito Federal solía ser condescendiente y retardaba el cierre de las estaciones la línea 9 del Metro, una cortesía no escrita y bien valorada, pero con Mancera y el humanista Joel Ortega al frente de dicho sistema de transporte se acabó. Ahora se cierra a rajatabla a media noche y como es obvio, muy pocos lo alcanzaron. Las siempre ingeniosas maniobras de los agentes de Tránsito (cerrando Churubusco y Viaducto, desviando el tráfico a sendos cuellos de botella) ocasionaron un caos vial que logró un embotellamiento por más de 2 horas, donde avenidas como Francisco Morazán (av. 8) estuvieran literalmente paradas; nada quita lo pletórico de un concierto excelso como Black Sabbath & Megadeth, pero es imprescindible prever las muchas incomodidades que rodea un concierto en el Foro Sol.

YACONIC

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