La obra de Cali Thornhill DeWitt se ha forjado dentro de la cultura popular de Estados Unidos (ya musical, ya visual) desde finales de la década de los 80, durante el cambio de siglo y en los albores del presente. Es decir, por lo menos unos 30 años. Durante los 90 participó con grandes figuras o en el nacimiento de sitios importantes para la cultura pop de la costa Oeste (y del resto de Norteamérica).

Su aspecto es una mezcla entre el punk y el kitsch más rancio: tiene sonrisa de oro, por los dientes que se ha colocado, y en cada brazo un mensaje tatuado: “Listo para morir” (Ready to Die) en la izquierda y “Quémalo” (Burn it Down) en la derecha. Además, su rutina no es la de un artista común pues generalmente la ocupa en realizar bosquejos o darle al skate en Calabasas, un plácido sitio ubicado en el valle de San Fernando que utiliza como residencia, porque cabe mencionar que Cali Thornhill DeWitt no sólo es un nombre casi mitíco sino un diseñador, cuyo trabajo se conforma por imágenes acompañadas de textos (una dupla tan antigua como la serigrafía misma) que ha tomado su lugar en galerías importantes alrededor del globo, portadas de discos, mercancía oficial de artistas como Kanye West o camapañas electorales como la de Hillary Clinton.

Su vitalidad y obra surgieron a partir de la filosofía Do It Yourself punk que, en su caso, fue readaptada al estilo grunge de los 90, lo que le ha permitido que un diseño pueda funcionar lo mismo como flyer de alguna banda y, con el tiempo, producir un jugoso negocio. El punk adaptado al espectro comercial y a la cultura de masas, y, de paso, posicionado dentro de la industria cultural (por no decir Arte), podría ser una sentencia que describiría a Cali, personaje excéntrico que siendo niño descubrió su extrañeza cuando sus compañeros lo cuestionaban por llevar al mismo tiempo una playera de Sid Vicious y un pin de Duran Duran a lo que respondía “¿Por qué no?”.

UNA VIDA INMERSA EN EL MAINSTREAM

Comenzó su carrera para la cultura de masas al dejar la escuela a los 16 años, siendo Los Ángeles de finales de los 80 e inicio de los 90 su punto de partida, pues ahí trabajó en el Jabberjaw, uno de los venues indie más importantes que presentaba actos como a los Beastie Boys o unos jóvenes Weezer. Después, se volvió roadie de Hole, la banda de Courtney Love recibiendo 12 dólares al día, nada mal para un mocoso de máxime 16 años. A los diecisiete migró hacia Seattle para hacerla de niñero de Frances Bean Cobain, la hija de cuatro meses de Courtney y Kurt, e incluso se convirtió en el personaje drag que aparece sobre el CD del In Utero de Nirvana.

Al haberse mudado a Seattle con los Cobain sufrió la muerte del ídolo, hecho que lo orilló al vórtice de las drogas y el alcohol: la misma historia aburrida de autodestrucción con los mismos resultados nefastos, que los más jóvenes han querido romantizar y volcar al glamour pero que en ningún momento consideró lindo.

A raíz de esto, quizás como un tratamiento, comenzó a trabajar con un amigo suyo dedicado al diseño y publicación de libros. Al tener contacto con este mundo una de las primeras cosas que experimentó fue pensar “¡Carajo, amo las tipografías!” pero fue jugar con texto e ilustraciones lo que ocasionó que generara su propio arte del flyer y, después, creara imágenes o, mejor dicho, imagotipos como se les conoce propiamente en el mundo del diseño.

 

En sus palabras, el uso de texto se debe a que aprecia los signos tanto como la adversidad y el coqueteo que forman ambos: “es abrumador el número de signos que se observan y los mensajes que recibimos constantemente en todo el mundo: es más sencillo para las personas leer que descifrar abstracciones.”

Dicho estilo apareció a la par de los primeras anuncios en internet, por ello algunos consideran el trabajo de Cali como banners y, con el paso del tiempo, hasta memes pues utilizan lenguaje visual y escrito para enviar mensajes que pueden ir desde el uso publicitario o el homenaje hasta la ironía o sátira. Pero, quizás, han sido sus diseños en playeras y chamarras lo que le ha dado mayor fama, al grado de que publicaciones como Vogue analizan sus estilo o marcas urbanas como Supreme le ofrecen colaboraciones.

Estos diseños textiles están inspirados en las sudaderas confeccionadas por grupos chicanos durante los 80 y 90 con las cuales conmemoraban a sus seres queridos empleando mensajes plasmados con tipografías góticas. Al inicio, Cali encargaba el trabajo a ciertos productores, pero con el tiempo éstos modernizaron la técnica y el estilo que buscaba continuar se vio interrumpido por lo que tuvo que empezar a crear las playeras él mismo,siguiendo su bandera DIY tal como las comunidades de mexico-americanos que conoció durante su adolescencia en el sureste californiano.

Quizás el punto más alto, por lo mainstream, de sus diseños en ropa fue de la mano de Kanye West, quien encargó a DeWitt la mercancía oficial para la gira de su disco Life of Pablo, por la cual vendió más de un millón de dólares tan sólo durante el lanzamiento, principalmente playeras y sudaderas con frases como “I feel like Pablo” en tipografía gótica.

Meses atrás, Cali ya había colaborado con Kanye aunque no de manera pública: (léase con tono de conductor de E!) “durante el lanzamiento de la plataforma streaming Tidal, el rapero lució un jersey con un mensaje en letras góticas: “Forever in Our Hearts/ Donda West/ Only One/ Tell Nori About Me” (Para siempre en nuestros corazones/ Donda West/ solo una/ Cuenta a Nori sobre mi.) homenaje a la madre de Kanye recién fallecida, se sospecha que se trata de un trabajo de Cali Thornhill”.

EL AUTORRECONOCIMIENTO Y LA SÁTIRA

Estos memoriales en principio fueron realizados a menor escala, pues Cali mostraba y trabajaba sólo para sus círculos más íntimos, algunos de ellos músicos que solicitaban sus diseños para artes de discos o parafernalia de sus giras. Sin embargo, estos trabajos fueron adoptados a gran escala que incluso marcas como Forever 21 las apropiaron y masificaron.

Pese a esto, Cali no optó por litigar y buscar una ganancia extra, tal vez porque esto iría contra su espíritu DIY. Incluso, se ha mostrado contento porque dichos bootlegs (“ediciones no autorizadas” por llevarlo al español) lleguen a más personas: “Amo la idea de hacer una playera o algo que dos años después podrías ver puesto en una anciana china en el metro. Para mí esta es la verdadera razón de hacer una playera”.

A pesar de encontrarse en el centro de la cultura pop su pretensión no era difundir su obra más allá de sus cercanos. Pero después de rechazar una residencia artística pensó mejor las cosas, ahorró dinero, mandó al diablo su trabajo y comenzó a realizar viajes en los cuales mostraba su obra, caminos que lo llevaron a Berlín, Copenhague y Tokyo. Con estos itinerarios comenzó a ser conocido por sus arte basado en textos que muestran imágenes de explosiones enormes o tiburones y perros encabronados (alterados) acompañados de frases en letras blancas (la mayoría de veces), mientras, al mismo tiempo conocía artistas y músicos de diversas latitudes, escenarios que lo llevaron, a mediados de los dosmiles, a co fundar el sello Teenage Teardrops que edita grupos underground y en 2008 hacer lo mismo en la creación de la Hope Gallery en Los Ángeles.

Asimismo, la crítica social y la sátira propia del espíritu joven más reacio al sistema (a pesar de nutrirse y vivir las comodidades del mismo), nacido en la década de los 60, se puede observar en gran parte de sus “piezas”. Ejemplo de ello es su serie 29 flags mediante la cual narra acontecimientos controversiales que han permeado tanto la historia como la cultura estadounidense contemporánea: el suicidio colectivo de Heaven’s Gate, una secta de ufólogos que con este acto pretendieron ascender a la nave que acompañaba al cometa Halley en 1997; el asesinato de Christopher Dorner, muerto bajo circunstancias poco claras durante un incendio provocado por la policía de la que recién había sido despedido, o bien, la muerte del senador Jesse Helmes, por mencionar algunos, con los cuales pretende formar su propio libro de texto de la historia americana, uno completamente iconográfico.

Además de estos, otros trabajos como su muestra titulada Safe Words ironizan actitudes o tópicos propios de las sociedades hipermasificadas por los mass media (el culto al cuerpo, una actitud positiva pese a la catástrofe), o bien, problemas de alcance global como la guerra y el cambio climático,  mediante frases que bien pueden leerse como hashtags.

Al final, la obra de Cali responde a inquietudes y experiencias estéticas propias que se han acoplado a su horizonte: hijo de la (mal)llamada generación x que en un vuelco de suerte, sin quererlo, se permeó e integró a la cultura norteamericana que empezó en el malestar adolescente para terminar en aparadores y memoriales pop, aunque, en esencia, la actitud de Cali Thornhill DeWitt parece la misma que cuando abandonó su hogar.

Mario Castro

Mario Castro

Latinoamericano verborreico. Fotógrafo. Escribidor de debrayes. Corrector de horrores lingüísticos. Editor en veces. No alimentar con tristezas a este sujeto.

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