La siguiente charla con Charles Bukowski es parte de ‘Ellos quieren algo crudo. 30 años de entrevistas’, de David Stephen Calonne (compilador), lanzado en México en 2013 por Nitro/Press, con la traducción de Mauricio Bares. El original se publicó en 1975 en ‘Grapevine’ (GV) y fue escrito por Douglas Howard.

ENTREVISTA: CHARLES BUKOWSKI

GV: Supongo que te hacen muchas preguntas típicas en las entrevistas y responderlas se vuelve repetitivo.

B: Siéntete libre.

GV: En South of No North1  parece haber básicamente dos tipos de historias. Una es la historia imaginativa y la otra es la autobiográfica.

B: Eso es cierto. Ya no recuerdo South of No North, pero es verdad respecto a todas mis historias. En otras las dos se mezclan; así que puedes decir que hay tres clases, algunas en las que la imaginación se mezcla con la realidad, mitad y mitad.

CV: ¿Sabes qué historia en South of No North sería típica de eso?

B: No podría decirlo sin echarle una ojeada al libro (levanta un ejemplar de South of No North). Déjame ver, en este caso tal vez sólo haya de dos tipos. Tienes razón, es uno o es otro; no hay mezcla. La mayoría son más de ficción que autobiográficas.

GV: “No Way to Paradise”, la historia con la gente miniatura, ¿recuerdas cómo se originó?

B: No. Oh, sí. Puedo porque tengo que hacer una columna. No tengo que, pero hago una columna cada semana para Free Press, el plazo límite estaba encima y no tenía idea de qué escribir. Así que me senté, comencé, y eso fue lo que salió. Fue como si, se puede decir —si puedo usar la palabra—, una travesura. Pero pienso que funcionó. Yo sólo escribí algo. No había absolutamente nada en mi cabeza.

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GV: ¿Qué hay acerca de “Maja Thurup”?

B: Oh, eso salió de un periódico. Leí algo sobre una mujer que se había ido y encontró un salvaje y lo trajo a casa con ella. Sólo leí un recorte del periódico y el resto partió de ahí naturalmente. Ahí está un relato en el que la imaginación y la realidad están mezcladas. A un montón de gente no le gustó esa historia. Les molestó.

GV: Hay horror en ella.

B: Cierta vez escribí una historia acerca de una pequeña a la que violan cuando sale a pasear en sus patines. De hecho, apareció en Free Press, y el editor puso un largo preludio antes de publicarlo: “Bukowski tiene una hija; ama a su hija; si ven a Bukowski con su hija, entenderán que es un buen hombre”. Tuvo que decir todas estas cosas antes de publicar la historia. Estaba asustado. Lo que intenté hacer fue meterme en la cabeza de un hombre que haría ese tipo de cosas y tratar de ver su punto de vista. Escribo historias acerca de asesinos, violadores, gente así. No significa que sea un asesino o un violador. La gente no comprende eso. No significa que estoy buscando el asesinato o la violación ni nada, pero me gusta explorar lo que piensa un hombre así y que un asesino puede disfrutar una taza de chocolate caliente o una tira cómica. Me resulta fascinante explorar estas cosas.

GV: Al leer tus historias uno se pregunta acerca de qué tipo de persona eres porque tienes muchos personajes que son muy machos. Hay uno llamado “El Hombre”, en el que una mujer entra, él es un lavaplatos, y ella le dice lo buen hombre que es. Él termina madreándola y después le apaga un cigarro en la muñeca.

B: De nuevo, esto no es totalmente imaginario. Había un hombre como él. Así que sólo partí del recuerdo que tenía y la escribí. No era yo. Soy muy gentil con mis mujeres. En mi vida, de todas las mujeres que he conocido, he golpeado a dos. Y eso es bastante bueno comparado con todas las mujeres que he conocido. Me hartaron dos veces. Generalmente soy muy amable, muy tolerante. Intento entender qué les molesta.

GV: Cuando escribes tus historias, ¿estás preocupado por los significados, o por algo que podríamos llamar “juego”? Parece haber mucho “juego” en tus historias, una escritura hecha por la mera emoción de algo muy peculiar, extraño, raro, diferente.

B: Estás en lo correcto. Me emociona explorar esas áreas. Cuando escribo un poema tiendo a quedarme muy cerca de la fuente. En las historias me muestro alegre, prefiero divertirme; tengo mis goces naturales, como podrías decir. Me relaja. A veces, inclusive, escribo historias que pueden molestar a la gente, deliberadamente, sólo por hacerlo. Sí, saco mis emociones naturales escribiendo historias, son un calmante; después regreso al poema, salto de aquí para allá. Uno ayuda al otro.

GV: ¿Revisas mucho?

B: Los relatos no; generalmente salen directo. Cambio una línea o dos, es rarísimo. Reviso mucho más los poemas. Los relatos salen por sí mismos.

GV: Hugo Fox escribió un libro en el que dijo que eres, básicamente, un escritor underground y que por eso no eres aceptado por los grandes editores de Nueva York.

B: No. Lo que ha pasado es que estoy atado con Black Sparrow, y de hecho, he tenido ofertas de editores de Nueva York. Doubleday quería publicar una selección de mis poemas. Pero Martin, sabes, en Black Sparrow, dijo que mejor lo hacía él. También Viking Press quería reimprimir Post Office, pero Martin pidió demasiado por los derechos; así que no lo hicieron. Creo que quería 40 mil dólares. Así que, en un sentido, soy underground y, en otro, estoy muy alegre de eso porque me permite mantenerme en un nivel justo. La pobreza es un buen producto de limpieza, sabes.

GV: Sí, Fox te llamó radioactivo, y me pregunté, si fueras publicado por la prensa “comercial”, ¿eso tendería a lastimarte como escritor?

B: No puede decirse nada acerca de lo que podría pasar, y, por supuesto, hay una posibilidad de que resultara destructivo. Las mujeres serían más jóvenes, más guapas, y yo manejaría un mejor coche, pero tal vez perdería mi toque en el transcurso.

GV: Tienes un relato acerca de un escritor que hace eso.

B: (Se ríe) Sí, pensé que probablemente podría ser yo, pero no parezco estar yendo por ahí. Las mujeres no se están volviendo más jóvenes.

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GV: El escritor empezó con una de treintaicinco años de edad, y hacia el final tenía una de diecisiete.

B: Estaba soñando en ese entonces. Pero aún puede suceder.

GV: ¿Estás viviendo de lo que escribes ahora?

B: Sí, lo he hecho desde… Renuncié a los cincuenta. Y he estado costeando mi vida durante cuatro años. He tomado un montón de cerveza, apuesto a los caballos, y generalmente me ceno un filete.

GV: ¿Estás mejorando en los caballos?

B: No. Pero en el último mes me ha ido muy bien. Tengo un nuevo sistema. A veces estos sistemas funcionan por un mes y luego simplemente se desmoronan. Después tengo que inventar uno nuevo, sabes, para tener una excusa para seguir jugando. Necesito las carreras para escribir.

GV: ¿Cómo es eso?

B: Bueno, tú sabes, te sientas por ahí… Libera algo en mí. Voy para allá y la gente, la acción, y lo vulgar, todo… es relajante, soy capaz de escribir eso cada noche, especialmente si pierdo mucho dinero. Si pierdo mucho, me emborracho y realmente escribo algo de poesía. Supongo que es el miedo.

GV: ¿Escribes mejor cuando estás triste o cuando te sientes bien?

B: De ambas formas, cuando te sientes muy bien, escribes, cuando te estás sintiendo mal, escribes, y cuando no estás sintiendo nada, escribes. Escribo todo el tiempo; no importa.

GV: Fox menciona que has dicho que la mayoría de las cosas publicadas por las revistas comerciales, los poemas, son “aburrimiento y pose poética”.

B: Sí, bueno, aún lo sostengo. Veo poemas en el New Yorker ahora, lo leo en el avión, y todos los poemas siguen siendo malos, muy malos, cosas viejas con frases en francés. Sólo están jugando con las palabras: “Los árboles cayeron; el sol atravesó”, el sol, la luna, las estrellas, la misma mierda. La poesía todavía es floja y falsa: no me creo la mayor parte.

GV: ¿Alguna vez escribiste verso formal?

B: No.

GV: ¿Piensas que el verso formal es falso porque es formal?

B: No es falso porque sea formal, pero ha durado demasiado tiempo. Se ha usado de más, y se ha vuelto aburrido, una carga. No, no es falso porque sea formal; sólo es insípido porque es formal. Lo han rehecho demasiado y lo siguen repitiendo. Como dije, no puedo usarlo.

GV: Te quería preguntar acerca de las mujeres.

B: ¿Mujeres? Oh, amigo, sé todo sobre ellas. He estado en la tierra por cincuenta y cuatro años, y he vivido con muchas de ellas.

GV: Tú…

B: ¿Dónde carajos están?

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Foto: Christopher Felver/Corbis

GV: En al menos dos cuentos has tenido a hombres castrados. En “No Way to Paradise” Ana castra a George porque, dice, si no puede tenerlo, no va a permitir que nadie más lo tenga. Y hay otra historia, he olvidado cuál, en la que un hombre se castra a sí mismo para que su mujer no tenga poder sobre él sexualmente.

B: Sí, me he preguntado acerca de este complejo de castración mío. También he escrito un par de poemas al respecto. Justo lo pensé el otro día. Dije: “¿Qué significa esto? ¿En qué ando por aquí?”. Realmente no sé, a menos… Creo que es más simbólico que real. En otras palabras es… A veces todos pensamos en formas de escapar de las mujeres y del poder que tienen sobre nosotros. Yo nunca tomaría esa ruta; probablemente es un gesto simbólico.

Es lo único que puedo pensar en esos momentos de frustración y de pánico y de dominio y de pérdida. Sólo les pasa a mis personajes. No puedo descifrar su significado.

GV: En Post Office, Henry Chinaski siempre tuvo muchos problemas con sus mujeres, y generalmente parecía como si fuera muy razonable, pero sus mujeres tomaron posiciones muy irracionales con las que él sólo se tenía que alinear.

B: Chinaski se tropezó con una racha de malas mujeres. No todas las mujeres del mundo son como las de él.

GV: También tienes otro escape de las mujeres en “Love For $17.50”, donde un hombre compra un maniquí y se enamora de él.

B: Eso es totalmente imaginario. Estaba manejando por ahí, y había un maniquí parado enfrente de una tienda, y se veía muy bien. Tenía tacones altos. Una muñeca con clase, sabes. Incluso le pregunté a mi novia en ese momento: “¿Por qué no me compras ese maniquí?”. Nunca lo hizo. Así que la idea vino de ahí. Tal vez, si me hubiera dejado llevar, lo habría hecho, no sé. Pero de ahí saqué la idea. Manejaba por ahí y vi el maniquí de pie, que lucía mejor que un montón de mujeres que he conocido. Un maniquí con mucha clase. Sostenía su cabeza tan agradablemente, y toda la cosa. Parecía profesora de álgebra. En realidad no soy antimujer. Tampoco soy un promujer. Sólo las experimento y escribo sobre ello.

GV: ¿Tienes alguna opinión acerca de la liberación de las mujeres?

B: Supongo que sí. En general, pienso que es buena, pero también es debilitante. Una vez que te unes a un grupo y comienzas a usar ideas grupales, pierdes tu proceso individual de pensamiento. En ese sentido es debilitante. También tienes algunas malosas en el grupo, las que sencillamente odian a los hombres. Es como cualquier otro, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas; tiene a sus freaks; ayuda a algunos y destruye a otros. En general diría que tiene una buena función.

GV: ¿Has leído Fear of Flying de Erica Jong?

B: No, he escuchado hablar de él, pero no lo he leído. He perdido casi completamente la habilidad de leer. Hice todas mis lecturas entre la adolescencia y los veinte, y ahora me es muy difícil leer cualquier cosa, con excepción de lo mío.

GV: ¿Por qué eso? ¿Te aburres?

B: Sí. Leo unas líneas, me meto al primer párrafo, y no puedo… Siento alguna falsedad, una mala línea o un mal párrafo y me arruina toda la historia. Supongo que soy demasiado crítico como para leer algo. Me he enamorado de mí mismo.

GV: ¿Tienes un tema central en tu ficción?

B: La vida, con una “v” minúscula.

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GV: ¿La experiencia?

B: Algo son experiencias, algo son cosas que escucho, que vislumbro… viene de todas partes. Mientras más experiencia tengas, estarás mejor, por supuesto.

GV: Te iba a preguntar si tienes algún autor contemporáneo favorito, pero no lees mucho ahora, supongo que no tienes ninguno.

B: Tendría que ir de regreso a un tipo que nadie había descubierto, bueno lo descubrieron después. Su nombre era John Fante. Tuvo una gran influencia en mí. Me gustaba su estilo para escribir. Era abierto y fácil; era claro y emocional; tenía una muy buena escritura. Parece haber sido olvidado.

GV: ¿Cuáles son algunos de sus libros?

B: Ask the Dust y Wait Until Spring, Bandini2. H. L. Mencken lo descubrió y lo publicó en el American Mercury. Escribió sobre la vida de las familias italianas. Me gustaba su estilo, era abierto y claro. Y después me gustó Carson McCullers. Me parecía que escribía muy bien. Pero no sé de los escritores contemporáneos. Mailer no la hace para mí. No lo sé. No leo mucho, pero cuando me aplico, nada pasa.

GV: ¿Qué hay con William Saroyan?

B: Me gustó su estilo, es fácil. Fante y Saroyan. De verdad me gustó su estilo, abierto, sencillo, pero Saroyan era tan meloso con el amor, y como que construyó todo un reino de fantasía que no encajaba con la realidad. Esto solía irritarme un poco, tenía un estilo sencillo, abierto, y casi siempre lo llenaba con azúcar y con panecitos cremosos. No podía entender cómo un hombre podía escribir tan fácil y abierto y, por otro lado, podía tropezarse con el contenido. Así que decidí cuidar el contenido… Mierda.

GV: He pensado en ti y en Saroyan como las caras opuestas de una moneda, porque tienen en común esa abertura de la que estabas hablando.

B: De verdad me gustó su estilo. Lo agarré de inmediato. Podía trazar esa línea sencilla y fluida, sin saturarla, pero lo que decía con ella, oh.

GV: Era un joven idealista.

B: Sí. Yo nunca fui un joven idealista. Ahí está la diferencia. Me gusta pensar que estoy más cerca de la verdad. Tengo momentos de optimismo. Son escasos. (Nos traen más cervezas.) ¿Crees que vas a ser capaz de escribir esto?

GV: Lo que voy a hacer es transcribirlo y después voy a sacar las partes lentas.

B: (Ríe). Tal vez vas a tener que quitarlo todo.

GV: Hay otra cosa que te quería preguntar, la cual, poniéndolo simple, es: ¿Por qué escribes historias sucias?

B: No creo que escriba historias sucias.

GV: Bueno, déjame replanteártelo. Muchas tratan sobre el lado sórdido de la vida.

B: Sí, bueno. He vivido el lado sórdido de la vida. Es por eso que soy capaz de escribir acerca de ello, las condiciones de los bajos fondos. He vivido con mujeres alcohólicas; he vivido con muy poco dinero; he vivido una existencia de locura. De forma que debo escribir sobre eso. El sexo a veces se volvió mugriento; pero de hecho un relato sucio es muy insípido. Si tratas de leer uno: “El hombre sacó su verga vibrante, de veinte centímetros, y ella entreabrió sus labios”… Eso es un relato sucio, y es aburrido. Así que no diría que escribo historias sucias.

GV: La razón por la que usé ese término es porque lo usan, citándote, creo, en la antología de Miller de poetas norteamericanos contemporáneos.

B: Bueno, está bien. Es un término muy suelto. No me hiere demasiado. Sólo que no soy un tipo sucio. Hay mucho de puritano en mí. Es por eso que mis mujeres dicen: “Dios, casi eres un puritano, y escribes esas cosas”.

GV: ¿Por qué dicen eso?

B: Bueno, en el acto sexual, al hacer el amor, tiendo a no ser muy lanzado. Incluso odio hacer el amor en el día; ya sabes, estás mirándola a los ojos, ella mira los tuyos. Es como vergonzoso. Hay mucho de puritano en mí. Afortunadamente, he conocido una mujer ahora que me ha enseñado bastante acerca de hacer el amor, sabes, lo que una mujer quiere. Lo he intentado y lo he disfrutado. Así que estoy aprendiendo a una edad tardía. Supongo que he resultado ser una mala cogida para las mujeres durante dos o tres décadas. No es sorpresa que haya tenido tantos problemas con las mujeres. Dios mío, ahora no puedo deshacerme de ellas. Realmente fue un giro.

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GV: ¿Conoces a más mujeres desde que eres escritor?

B: Desde que aprendí a hacer bien el amor, que fue hace cinco años. He tenido un montón de problemas, y escribir tiene algo que ver con eso, pero “hacer el amor como experto” —si lo llamamos de esta manera— también tiene que ver. Tengo un nuevo dicho sobre las mujeres: “Siempre regresan”. Es verdad. Piensas que se han ido para siempre, y están en la puerta de nuevo. Siempre regresan, a veces al mismo tiempo, dos o tres. Ahí es cuando se pone difícil. Me he convertido en un galán, un hombre de las damas, tengo esta enorme panza, tengo cincuenta y cuatro años, mis hombros están escurridos, mis nervios están de punta. Y de repente soy un galán. Es raro.

GV: ¿Se incluyen casi todos los poemas que has escrito en los tres volúmenes que ha publicado Black Sparrow?

B: Sí, con el último tienen Crucifix, y también han seleccionado poemas, en este último, Burning in Water; tiene muchos poemas que se quedaron fuera de los dos libros, Mockingbird y Days Run Away; dejaron ésos afuera. Así que si compras estos tres libros, es todo yo, en lo que respecta a los poemas. Eso lo abarca todo. Por supuesto, pretendo escribir otros veinte años. Ya veremos.

GV: De verdad me gustó “What a Man I Was”3.

B: Ah, sí. La gente dice que les gusta, pero yo no soy tan… Pienso que es un poquito bobo y de mal gusto, no me vuelve loco. Él le dispara a las estrellas y a la luna. Sí, mi novia dice: “¿Por qué no lo lees en tus lecturas?”. Yo digo: “Oh, Dios, no”.

GV: Bueno, él es como un Gran Bart, el personaje en “Stop Staring at My Tits, Mister”4.

B: Oh, el Gran Bart (ríe). Se me ocurrió esa historia… Alguien me envió por correo una revista de sexo, y tenía una historia sobre un chico y un hombre malvado, que era muy trillada. Así que como que la reescribí y le cambié el final. En la historia de la revista, la mujer le dispara al malo, Big Bart, pero en mi historia mata al muchacho. Big Bart es el único que ella en verdad quiere. Era una historia tan mala que tuve que reescribirla.

GV: ¿Te pones nervioso antes de una lectura?

B: Generalmente, estoy muy nervioso en mi primer o segundo poema, y después se me pasa. Cuando empecé a leer, estaba muy tenso, pero mierda, después de dar veinte, treinta lecturas, tiende a pasarse, se ha desgastado.

GV: Tienes una voz suave.

B: La gente me conoce y dice: “Dios, tienes una voz suave y amable”. Después de leer mis historias, esperan que me pare en la puerta (grita): “Hey ustedes, cabrones, sigamos adelante”. Pero dicen: “¿Tú eres Bukowski?”. Ellos esperan algo crudo, a un hombre pisoteando por ahí con pies enormes: “¡Dame otra cerveza, hijo-de-puta!”. Siempre los decepciono. “¿Tú eres Bukowski?”. “Sí, yo soy Bukowski”. Oh, Dios. Oh, me pongo un poco obsceno a veces.

Referencias.

1. South of No North se corresponde mayormente con el libro en español Se busca una mujer.

2. Pregúntale al polvo y Espera la primavera, Bandini.

3. “Qué hombre solía ser”.

4. “Deje de mirarme las tetas, míster”.

Editor Yaconic

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