Por Abia Castillo
Ilustraciones Pantheon Books

SEATTLE en los 70´s. La High School. Adolescentes que fuman mariguana y tienen sexo, para muchos, su primera vez. La vida transcurriría tranquilamente si no fuera por la plaga que se esparce en la ciudad: un virus incurable que se contrae sólo por contacto sexual y que produce síntomas de lo más terroríficos. Los infectados poseen colas animalescas, bocas con dientes y lenguas en el cuello (que además hablan), escamas en las manos, agujeros y deformaciones severas, a algunos hasta se les cae la piel. La vida de los infectados, todos adolescentes, se trastoca por completo: viven en lo más profundo del bosque, mendigando comida, ajenos a la ciudad.

Charles Burns

Todos deben lidiar con el nuevo orden, separándose de sus familias y del mundo que conocieron. Hay quien contrae el virus por accidente, otros casi por decisión propia. Un agujero oscuro y vertiginoso. Para Charles Burns, autor de la serie Black Hole, los escritores de cómic son personas que trabajan largas jornadas en la más profunda soledad pensando sólo en sí mismos: quizás de ahí vengan esas reflexiones que llevan a narrar la intensidad de la adolescencia. Quizás por eso, las novelas gráficas más populares de las últimas décadas, como Ghost World de Daniel Clowes o Blankets de Craig Thompson, cuentan precisamente historias que giran alrededor de esos momentos. Black Hole narra una de sus versiones más oscuras.

Charles Burns nació en Washington DC, 1965. Su infancia transcurrió entre la revista MAD y las películas de Roger Corman (aquel director que producía filmes de bajo presupuesto –ciencia ficción y horror en su mayoría-  y cuyo actor recurrente era Vincent Price). Después de la preparatoria, CB ingresó al Evergreen College, la escuela de donde también salieron Matt Groening (creador de Los Simpsons) y Linda Barry, escritora y autora de tiras cómicas.

En 1981, Burns comenzó El Borba, una historia inspirada en la lucha libre mexicana. El Borba apareció exitosamente en la revista RAW, donde Burns era colaborador regular. Luego vino su estadía en Italia, el inicio de la serie Big Baby (1986) y sus trabajos para varias antologías de horror. A pesar de su creciente popularidad, el gran golpe vendría después: en 1994 comenzó la serie Black Hole para Kitchen Sink, sin embargo, después del colapso de la editorial, empezó a publicarse en Fantagraphics Comics (1998-2004). Black Hole ha ganado múltiples premios y entró a la lista de Los 100 mejores cómics del siglo en lengua inglesa, un reconocimiento otorgado por The Comics Journal. En 2005, Pantheon reunió Black Hole en un libro de 368 páginas.

Charles Burns también ha ilustrado las portadas de las revistas TIME, Esquire, Rolling Stone y The New Yorker, además de ser colaborador de planta en The Believer, donde sus  portadas son realmente alucinantes. El 29 de octubre 2012 CB publicó The Hive, la segunda parte de la rilogía X´ed Out: la memoria, mundos paralelos y la adicción al opio. Es cierto, la obra de Burns está marcada por el horror y por una estructura no lineal, llena de flashbacks y de imágenes que revelan el universo interior de los personajes, pero eso sería simplificar demasiado: quizás lo más atractivo de todo es que el horror se interna en la realidad como un elemento cotidiano, con consecuencias y órdenes cotidianos donde se mueven, se debe subrayar, personajes complejos. Burns es un ilustrador excepcional y si bien The Hive juega con el color, su trabajo se inclina hacia el blanco y negro. Sin duda, Charles Burns es uno de los autores más completos en la actualidad.

Algunos aún no se han enterado: el cómic sólo para niños es una expresión pasada de moda.

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