Música teatral y visual desde tierras lejanas

Del tendedero que atravesaba el escenario colgaban varias prendas: una bata de dormir, un vestido de novia, un delantal rosa con varias bolsas, algunas camisas y un elegante traje de payaso. Momentos antes del comienzo, la espera se amenizaba con un sonido que no se podría describir, era uno solo mientras todo alrededor se teñía de púrpura, color que reino durante el resto de la presentación.

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Por Mercedes Matz
Foto: Rodrigo Jardon, Ache Producciones.

Los instrumentos que reposaban obedientes también se teñían de profundidad, un sintetizador, un piano, un teclado eléctrico, un arpa y tres micrófonos esperaban ser poseídos, estáticos. Los gritos de la gente eran continuos en el recinto. De repente, toda lo estacionado comenzó a moverse como en ondas. El sintetizador fue el primero en ser poseído, un hombrecillo en pijama y con sombrero como de paja lo salvó de su silencio y comenzó a sacar de éste sonidos diversos.

La primera de las hermanas Casady en salir fue Rosie (Sierra) quien prendió al público más de lo que ya estaba; con los toques al arpa acompañó ritmos que emanaban del sintetizador. Finalmente apareció Coco (Bianca) acompañada del Beatboxing, para ese momento ya todo estaba completamente vivo, se movía y desprendía fuego auditivo.

Mientras el lazo pendía sobre el escenario, la aguda voz de Sierra era el hilo que iba cosiendo a cada uno de los músicos hasta amarrarlos perfectamente durante cada canción, adheridos con el mismo virtuosismo. Señalar a la agrupación en un género musical bien podría ser un error ya que lo que se pudo escuchar fue una perfecta arquitectura musical, construida con una mezcla de Ópera, Electrónica, Folk, Hiphop, Experimental, y demás.

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El estilo de ir compenetrando sonidos y figuras musicales en la estructura de cada canción fue característico en esta ocasión, el arpa y el sintetizador se unían a la voz dulcemente ronca de Bianca, y el bajo y la tarola provenientes de la voz del Beatboxing. Fue un inicio asombroso, teatral y sorprendente,  aunque la calidad sonora ya es algo que de por sí se espera en CocoRosie.

Lo visual también se agradeció, no eran sólo bolas psicodélicas dando vueltas mientras la música sonaba, al contrario, era un material “visiblemente” preparado y coordinado que se tomó con la misma importancia por lo que se presentó un show completo.

Los cambios en el vestuario y el maquillaje se hicieron sobre el escenario y entre las canciones, con cada track la caracterización era también otra, el tubo en la frente de una de las hermanas y lo negro en los dientes fue lo único que permaneció. Teatralmente eran entretenidas, sus actuaciones recordaban su antes declarado feminismo; bailaban, brincaban y se divertían ya fuera con el traje de novia, de payaso o de ama de casa.

Child Bride, End of the Time y Harmless Monter  fue el primer trío de canciones que causaron una atmósfera dominada por el piano: melancólica y conmovedora, pero enérgica al mismo tiempo. Siguió Tears For Animals, originalmente grabada en colaboración con Antony Hegarty (Antony and the Johnsons) y que pertenece al disco Tales Of A GrassWidow, mismo que en esta ocasión vinieron promocionando como parte de la gira de igual nombre. Dicha gira que realizaron por Latinoamérica comenzó en Chile y cerró en México.

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A la mitad del concierto el Beatboxing se robó la atención con un solo de casi diez minutos, suficientes para enseñar todos los instrumentos que se había tragado y demostrar lo que podía hacer con solo un micrófono y sus dientes, garganta, lengua, y todo lo que tenía a su alcance para hacer sonidos diversos: voz femenina, masculina, la de un bajo, una guitarra, la tarola, el bombo, la batería completa con música electrónica y robótica, etcétera. Hizo vibrar al público que reverenció su virtuosismo.

La fuerza y el ritmo del Hip Hop y los sonidos del sintetizador que compartía ejecutante con el piano fueron apoderándose de la presentación. Finalmente cerraron la noche poniendo a bailar a todos, (aunque sentados) con Rainbowarriors, We Are On Fire y Turn Me On. Las canciones casi describieron el cierre, todos bailando con las manos: encendidos y girando como guerreros del arcoíris; para entonces ya no había nada en el tendedero.

Coco y Rosie son diferentes, sobre en el escenario, pero el eclipse se logró. Algo importante es que expresan su conexión con ellas mismas y la música, lo demás viene por sí solo.

Escuchar lo anterior después de un intento de asalto en las calles de esta impredecible Ciudad de México es sin duda reconfortante, la satisfacción auditiva ya nadie te la quita ni a punta de pistola, a menos que abran el cerebro para sacar lo que queda ahí dentro, que termina siendo algo de gran valor no por casualidad, sino porque estas chicas en verdad se entregan. “Tenemos que resistir y reinventarse “, mencionaron alguna vez.

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El recinto estuvo bien, (Auditorio BlackBerry), pero que felicidad si público al que se dirigieran los promotores fuera más amplio, pues se trató de una mezcolanza de géneros que pueden desembocar en un estilo y gusto universal, es decir, a cualquiera puede transmitir la satisfacción de escuchar algo de calidad.

Set list

  • Child Bride
  • End Of Time
  • Harmless Monster
  • Tears For Animals
  • After The Afterlife
  • Gravediggress
  • Anna Lama
  • Villain
  • Far Away
  • Undertaker
  • Grey Oceans
  • God Has a V
  • R.I.P.
  • Smokey Taboo
  • K Hole
  • Werewolf / Rainbow Warriors
  • We Are On Fire
  • Turn Me On
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