Por Mariana Mata / @mariaaannnaaa

El título de este libro puede plantear una pregunta o quizá una explicación. A través de 441 páginas de un ejemplar de pasta dura y portada blanca, David Byrne, ex vocalista de los Talking Heads, nos lanza a un salto cuántico en la historia del sonido. Cómo funciona la música (Sexto Piso) aborda la perspectiva experimental del autor; explica la importancia que ha tenido en su vida el juego con los sonidos y la búsqueda de nuevos motores, formas e influencias de todo el orbe. Byrne nos deja patente que el ritmo y el sonido son un lenguaje universal. Y sin importar si es en Nueva York, China, Brasil, Puerto Rico o el resto del mundo, éstos son un enlace entre culturas.

Mejor conocido por su trabajo Psycho Killer, Byrne ha experimentado con un sinfín de ritmos, y ha integrado a su espectáculo la teatralidad que la cultura nipona pudo ofrecerle a través de las obras kabuki. Tal como el teórico de cine y cineasta Serguéi Eisenstein, encontró en estos recursos un impacto trascendental para la audiencia.

Para Byrne una de las cosas más importantes es la sorpresa; la creación musical sin importar los recursos, y sobre todo la experimentación. Con sus crónicas nos subimos a una onda sonora que nos lleva a los orígenes musicales, los primeros instrumentos, las primeras salas de concierto. Ante las primeras creaciones musicales para un auditorio se nos revela que la función arquitectónica estaba ligada al sonido. La búsqueda de la acústica perfecta para ciertas piezas refleja la obsesión por el sonido ideal.

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David Byrne

El advenimiento tecnológico ha sido parte fundamental en la revolución sonora. Hacía 1800 la grabación de los sonidos transgredió a la sociedad de la misma forma en que la fotografía lo hiciera ante el mundo del arte. Así comenzaba la discusión sobre el aura musical. Cientos de veces he escuchado decir: “pero suenan mejor en el disco”. Pero lo inmediato siempre poseerá una fuerza que jamás podrá ser admirada en una reproducción: las vibraciones en el cuerpo al ver a una Orquesta Sinfónica son incomparables. La reunión que siempre ha implicado un espectáculo en vivo es diferente e irrepetible; un ritual social. Aun así, es innegable la relevancia que la grabación de sonidos implicó: este descubrimiento, la posibilidad de un registro, transformó por completo la manera de concebir, crear y escuchar música.

Los registros sonoros pasaron de placas de acetatos a casetes, discos, MP3 y al reinado del iPod. Hoy, las posibilidades de almacenaje musical son infinitas. Hemos pasado de las salas de concierto en silencio, a los estadios llenos de ruido, a las bodegas donde la música dance cohesiona a un grupo de personas. Y de esta congregación social podemos colocarnos los audífonos y aislarnos del mundo exterior.

Este recorrido histórico se alterna con el proceso de creación que ha experimentado Byrne. De estudiante de arte a músico experimental en la década de los setenta en el mítico CBGB de Nueva York. El relato conlleva una actitud punk que poco tiene que ver con algún patrón musical identificable, como muchos han intentado encasillar a este momento de creación musical. La intención, como cualquier punk de la época, era experimentar con sonidos, auto producirse. Y en esta historia muy contada del punk setentero los Talking Heads se convirtieron en una banda bastante conocida, con nuevas posibilidades de creación y autoproducción. La estética quedó en segundo término. Lo importante era el descubrimiento de nuevos mundos sonoros.

David Byrne se encargó de recorrer diferentes lugares del mundo. Rescató experiencias sónicas con las que desarrolló un buen número de proyectos. De sus viajes por oriente extrajo la teatralidad y la incluyó en sus espectáculos. De su amor por la música latina realizó un par de experimentos y grabó un par de discos. Y aunque pareciera que al ser una figura conocida en la industria tiene la vida asegurada, Byrne explica cómo sobrevivir a la industria, cómo se crea una escena (tal como él lo vivió) y como autofinanciarse.

Cómo funciona la musica portada

Para comprender Como funciona la música se debe tener una idea en la cabeza: La música es parte elemental de los humanos, y los humanos se han encargado de crearla, registrarla, modificarla y experimentarla. Durante la historia de la humanidad se ha modificado de manera drástica, pero es permanente, como el habla. Hay música y ritmo por doquier: en una construcción, una oficina, en el habla misma. La música no es para unos elegidos, es para todos. La diversificación de esta actividad ha transformado a los humanos y ciertamente los ha convertido en personas más interactivas. La música genera el pensamiento, modifica la realidad, sonoriza la cotidianidad.

David Byrne apunta:

La música puede cambiar para siempre la vida de la gente de formas que van mucho más allá de conmoverse, emocional o intelectualmente, por una composición concreta. Esto también ocurre; luego se desvanece y a menudo se transforma en otra cosa que persiste. La música es sin duda una fuerza mortal, pero sobre todo forma parte de la urdimbre y de la trama de toda una comunidad.

Cómo funciona la música es un libro para cualquier interesado en saber de dónde vienen esos sonidos mágicos que nos motivan, que nos congregan en comunidad, que nos identifican con el resto del mundo y que nos hacen vibrar. Si partimos del hecho inequívoco de que nuestro cerebro se alegra o se perturba al escuchar cierto tipo de sonidos, podríamos pensar que la música ejerce un poder sobre la humanidad. El mundo es controlado por algunos sonidos: alarmas, pitidos del metro, sonidos de precaución… todos como parte de un experimento.

La  música, entonces, debe ser una experimentación constante para conseguir estados anímicos diferentes, para transmitir emociones y conseguir descargar y transmitir también a través de ella.  La música posee un efecto en nuestro bienestar mental; se puede usar para regular las emociones, para estimularlas, para integrarnos: es sin duda un tema antropológico, porque sin música el tejido social mismo se rasgaría y los vínculos entre nosotros se desmoronarían.

Cómo funciona la música. David Byrne. Traducción de Marc Viaplana. Sexto Piso. Ciudad de México, 2014. 441 páginas. 345 pesos.

Editor Yaconic

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