En ocasiones, hablar sobre algún tema puede ser en extremo complicado, y más cuando los interlocutores discrepan en las opiniones respecto a éste, sólo basta leer los comentarios de cualquier post de Facebook, en especial aquellos donde la “raza” únicamente escribe chifladas de mauser. Y en especial si es sobre algún tema de corte filosófico.

Ahora cuestionémonos: ¿y los niños? ¿quién piensa en ellos? ¿cómo hablar con los escuincles sobre filosofía? Ahí entran las creadoras de la serie de “libros” Wonder Ponder (que en realidad son más como tarjetas de juego). Raquel Martínez, Ellen Duthie y Daniela Martagón, crearon hace algunos ayeres en España este proyecto editorial como una forma no solemne de hablar sobre las dudas existenciales de la vida a los chamacos; querían mostrarles que esto es también algo didáctico e intuitivo y que para aprender de ello no era necesario echarse los Diálogos de Platón, o los demás tabiques por excelencia.

En México están presentando Mundo Cruel (Sexto Piso, 2017) primer título de la saga, por lo que tuve el gusto de platicar con Daniela y Raquel al respecto.

¿Cómo nace el proyecto?

D: “Mundo cruel, el libro con el que empezamos el proyecto, nació a partir de las clases de filosofía que Ellen, la filósofa del equipo, hacía para niños de preescolar en una escuela pública de Madrid; les hablaba a los chicos sobre temas como la amistad, el amor y la justicia, bajados a casos concretos para poder acercárcelos. Un día tomó la crueldad, cosa que está en la vida cotidiana de los niños y cuando se puso a buscar ejemplos se dio cuenta que era muy difícil definirla con solo una o dos cosas, por ello pensó que sería mejor exponerla a través de diversas situaciones en las que pudieran verse los matices de la misma. Entonces me pidió que hiciera unas imágenes, las cuales hice super rápido en dos días y resultó genial. Después de eso decidimos armarlo como un proyecto más grande”.

¿Por qué consideran que es importante hablarle sobre filosofía a los niños?

R: “Creo que no hablamos sobre filosofía, sino lo que en realidad ocurre es que entramos de lleno a algo que forma parte de la filosofía: es razonar y pensar ordenadamente sobre temas que son interesantes, filosofar desde el principio sin importar la edad que tengas. Y, ¿por qué? pues porque las preguntas ya están ahí”.

D: “Además es divertido, normalmente no se le da ese espacio al pensamiento sino que se toma a éste como algo que tiene que dar respuestas y soluciones rápidamente; y nosotras pensamos que pensar tiene su chicha interesante y que es una actividad en sí misma que puedes disfrutar y jugar”.

El formato es una cajita con tarjetas de dibujos

R: “Si vas a hacer algo filosófico tienes que despertar la curiosidad, por eso es así, y tiene algo implícito: juega. Todo lo que hay en la caja le habla a los niños, el texto no tiene un tono que solo sea decodificable por los adultos”.

Daniela, ¿de qué forma resolviste las ilustraciones?

D: “La escasez de tiempo la primera vez fue de gran ayuda, y en realidad ir al grano es la mejor opción. Me interesa un tipo de imagen que engañosamente es sencilla, legible y que de entrada te provoca una cosa extraña, de la cual hay muy poca en el mercado porque por lo general en los libros para niños se usa una imagen metafórica, idealizada-romántica de la circunstancia y de `todos somos felices e iguales´. Eso es poco interesante y vacío. Las de este proyecto son imágenes-pregunta: primero pasa algo que tiene una profundidad, la cual te hace pensar por qué es así, qué pasó antes, que seguirá después, y que tienen pequeñas historias paralelas en los detalles, que no siempre son muy claras. Básicamente son escenas cotidianas que generan ambigüedad, incertidumbre y tensión”.

¿Cómo ha sido la aceptación, tanto de niños como adultos?

D: “Cuando estamos planteando las imágenes siempre les llevamos como borradores a amigos con hijos, bibliotecarios, maestros, etcétera. Esto con el fin de ver como las entendían, y podemos decir que resultó como una especie de libro-producto-laboratorio científico”.

R: “Es curioso porque como los niños están acostumbrados a preguntas en las que en las que el adulto ya tiene la respuesta de antemano y que además está esperando a que se la diga, pues cuando ven este tipo de cuestionamientos que no tienen una respuesta en específico empiezan a darte la respuestas que creen que tú quieres oír, pero una vez que cambian el chip y se dan cuenta de que el juego es disfrutar de preguntar y el proceso de reflexión, pues lo empiezan a adorar. Y los adultos… también ha sido buena, les encanta; e inclusive ha habido varios que nos han dicho que gracias a las tarjetas se han pasado tardes enteras cuestionando sus propias creencias.

Raúl Campos

Raúl Campos

Cultural Journalist & Documentary Photographer Kitsch Journalism Mexican decay Anarchy Road

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