Por Yair Hernández / @yairaudio 

Fotos: El77 Centro Cultural Autogestivo

I

—No puede ser azul porque es el color que visten los internos; negro los custodios; blanco enfermería y beige de traslados.

—¿A qué hora es la cita?

—A las 11:30 h., en el Foro Shakespeare. No olvides tu INE.

—Bueno, ¿un pantalón gris se puede?

—Sí, parece que sí. De todos modos en el foro tenemos ropa, a ver qué te queda.

—¿250 pesos, verdad?

—Sí.

—¿Alguna otra regla?

—Celulares, llaves y cosas de valor no pasan. Tu INE, por favor no la olvides.

Esa fue la conversación con Valeria Lemus, parte de la Compañía de Teatro Penitenciario, la noche previa a la función de Ricardo III 0.3 (adaptación de La Tragedia del Rey Ricardo III de William Shakespeare) que se presenta Santa Martha Acatitla.

teatro peni

II

La obra comienza en un microbús. Un camión verdiblanco y destartalado nos llevó del Foro al Penal.  No hay que pagar cuatro pesos, tampoco hay una canción de cumbia ensordeciendo el ambiente. Lo único que acompaña al “pasaje” son los mandatos y cuestionamientos del primer Ricardo tiránico con el que nos encontraremos durante el día.

Media hora después de partir de la Colonia Roma, por fin se ve la línea A del Metro, la morada, esa que va de Pantitlán a La Paz e indica cercanía con el destino, Santa Martha.

“Los voy a nombrar y se van a formar conforme los mencione”. Es la una de la tarde, afuera de la penitenciaria espera otro grupo procedente de una escuela. En conjunto son más de cincuenta personas las que presenciarán la obra. Pero no son los únicos que se dirigen hacía la fachada blanquiazul que adorna el ingreso al lugar, hoy es día de visitas y se ve a muchos niños caminar de la mano de sus madres.

santa martha acatitla

Un portón inmenso flanquea el primer punto de revisión y registro: una especie de bodega funge como recibidor para el transporte que entra y sale del penal (tiene un desnivel que permite asomarse por debajo de los carros). La gente pasa por orden de lista a un panel donde varios custodios te hacen mirar hacia una cámara de seguridad, piden identificación, firma y ponen un sello fluorescente en el antebrazo.

Otra gran puerta se abre y a unos pasos hay unas escaleras que dan con la primera entrada del centro de readaptación. Y de nuevo a firmar una hoja. “Aprovechen y entren al baño aquí, adentro no podrán”. Otra indicación, ahora proporcionada por un integrante de la compañía teatral. Para este momento, la media centena se ha dividido en dos grupos para facilitar el acceso. Los primeros 25 son puestos a cargo de un custodio de mirada intimidante: “No les den nada, no se les acerquen. Vamos a entrar formados, no se despeguen”.

El segundo recorrido de revisión se torna íntimo: es la zona donde conviven las familias y el patio en el que se montan talleres y tiendas de los internos. El primer grupo de coloridos (por aquello de que no se permiten ciertos tonos) llama la atención de los azules (el color de los presos). “Hola”. “Buena tarde”. “¿Quieren una artesanía?”. “Hecho en Santa Martha, cómprenle”. Frases que sueltan algunos, otros miran con distancia y recelo.

compania de teatro penitenciario

compania penitenciaria de teatro

Cuando ambos grupos se ubican dentro de una bodega llena de filas de sillas polvorientas y paredes raídas, alguien sale de una puerta: “Van a hacer una fila en zigzag ¡ya! Esto no es un juego, aquí cualquier error cuesta. Voy a ir pasando y se van a enumerar. Quiero que entren tomados de las manos”.

Algunos se desconciertan pero otros caen en cuenta que la obra ya empezó. Entonces los asistentes se toman de la mano; de nuevo se abre la puerta y unos tambores retumban. Avanza la primera fila. Es el momento de conocer a la Compañía penitenciaria de Santa Martha Acatitla.

III

“La compañía de Santa Martha varonil invitó a Itari Marta (actriz y productora teatral) a dar un taller cuando se enteraron que hacía un reportaje sobre la población femenil de Santa Martha. En ese momento Itari se propuso diseñar cuatro sesiones de actuación; vio mucho potencial y algo que no podía parar ahí, así que decidió armar una obra que terminó en ocho años de trayectoria”, cuenta Lemus sobre el origen de la compañía penitenciaria de la que forma parte desde su llegada a la Ciudad de México procedente de Tamaulipas.

Itari fue quien estableció la Compañía, que fue cobijada por el Foro Shakespeare como un proyecto de impacto social en el que se les ofrece a los internos “oportunidades económicas, recreativas y de cohesión para favorecer su reinserción laboral y transformación social”.

Cabaret Pánico fue la primera puesta en escena. Le siguieron El Mago Dioz y Ricardo III, esta última bajo la dirección de Itari y Luis Sierra. Todas tienen lugar en el teatro Juan Pablo de Tavira, ubicado dentro del penal.

compania de teatro penitenciario

Actualmente el proyecto no solo se desarrolla dentro de la penitenciaria: en su afán por garantizar una reinserción puntual e inmediata, se creó El77 Centro Cultural Autogestivo, en la colonia Juárez. “El77 surgió hace dos años; la Compañía tenía la necesidad de un espacio físico ahora que el equipo es más grande. La intención era gestionar funciones e impartir talleres a jóvenes”, cuenta Valeria.

Hay cinco integrantes de la Compañía que ya salieron y continúan en el entarimado. “Dentro hay casi 20, no recuerdo el dato exacto”.

IV

Varios Ricardos deambulan. Todos padecen un mal físico que los hace ir acompañados de una prótesis. Suben al trono y bajan de inmediato.

La situación social enfocada en la violencia que se vive en el país es el eje de Ricardo III. También se aprecia el reflejo de las situaciones personales de cada actor. Cruda y emotiva son dos adjetivos muy acordes a la obra.  Catártica, sin duda.

compania penitenciaria de teatro

Una hora después, banderas rojas destacan en el aire: señas de cada uno de los Ricardos caídos. El público se levanta, aplaude y ovaciona. Continúa una sesión de preguntas y respuestas. Alguien felicita al grupo; otra señora hace referencia a Foucault. Luego una pregunta:

—¿Externamente cómo los podemos ayudar?

—Creo que es más para que se ayuden ustedes. Para que dejen de tener prejuicios, que no piensen tan mal de nosotros afuera. En el pasado hicimos cosas que ahora tratamos de revertir mediante la Compañía. Y corriendo la voz para que más gente venga a enfrentar sus miedos.

Editor Yaconic

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