Por Rolando Vieyra Solares / @VieyraSolar

Durante los recientes cinco años he visto un fenómeno muy de cerca que me deja con los pelos de punta: la absorción de editoriales de oficio —por llamar de algún modo a los sellos que surgieron con la minuciosidad de ofrecer libros de alta calidad en todos sus frentes— por los grandes consorcios editoriales. La ley de la selva capitalista debería dejarme dormir tranquilo. Mucho se ha visto de sus brutalidades; del narcotráfico, como dice Sergio González Rodríguez, como su expresión más alta. En ese contexto no debería parecer mayor, delante de otras formas más severas de consumo desbordado, que, en el negocio de los libros, el pez gordo se coma al chico.

Ver que una editorial que ha cuidado su catálogo, que su papel e impresión son exquisitas al tacto, que su aroma, al pasar de una página a otra, acompaña la sagacidad de sus construcciones de la lengua, que se reviste con portadas atractivas, se incorpora a otra más grande, con fines totalmente comerciales, es como ver morir al último lobo del planeta.

¿Por qué se vuelve preocupante esta extinción? Sencillamente porque el catálogo de la editorial de oficio se descuida y deja de circular, de nadar con el flujo de la corriente; es opacado por múltiples intereses; es corrompido, y las ideas sobresalientes —recuerden que una editorial es una ideología en sí misma (como afirma Roberto Zavala Ruíz)— quedan destruidas.

joan-tarrida

Joan Tarrida

Pero, oh sorpresa, apareció un salmón en el mar editorial que se enfrenta a la fuerza de las tendencias. Su nombre es Joan Tarrida (Barcelona, 1959), editor cercano a los libros desde los 15 años, cuando inició su vida laboral en una imprenta. Tarrida estudió Filosofía y Filología Románica y dirigió por casi dos décadas Círculo de Lectores. En 2011 se adueñó de Galaxia Gutenberg, que antes estaba en las garras de Grupo Planeta. Éste, su nuevo derrotero libresco, es lo que nos reúne. Conversé con él en el ya clásico lugar de citas: la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, en la colonia Condesa. Esto fue lo que platicamos:

¿Por qué decidió salirse del cobijo de un monopolio y comprar Galaxia Gutenberg?

Porque llevaba 18 años en el monopolio, como lo has dicho, y creía que era el momento de cambiar. Yo estaba muy bien en Bertelsmann, por eso estuve ahí 18 años; veía que tenía sentido. Pude hacer muchas cosas, pero en algún momento vi que las cosas iban a cambiar en el futuro, y seguramente Galaxia corría el riesgo de adoptar un aspecto con el que yo no estaba de acuerdo. Entonces, para preservar lo que creía que tenía que ser Galaxia, hice la propuesta de comprarla. Me pareció que era la única manera de mantenerla como lo que yo creía que tenía que ser y lo que estamos intentado que sea.

¿Cuáles son los pros y los contras de dirigir una editorial que estaba en un sello como Planeta?

Hay una ventaja, evidentemente, que es la seguridad financiera. Cuando tú estás en un gran grupo, un editor no tiene porque preocuparse de cuestiones financieras. Tiene, evidentemente, que dar un resultado porque el gran grupo tampoco es estúpido y va exigir resultados. Pero el día a día, en ese sentido, es mucho más seguro. Tienes una gran estructura, no tienes por qué preocuparte de temas informáticos, de derecho financiero ni logístico porque eso está resuelto. Claro, cuando tú compras una editorial, lo primero que tienes que hacer es tener un grupo muy pequeño (ahora en Galaxia Gutenberg somos cinco personas). Tienes que preocuparte de muchas cosas que antes no; tienes que ir hablar con los bancos, con el almacén, con el transportista, con las imprentas. Cosas que antes estaban resueltas por la estructura del gran grupo.

Pero al mismo tiempo las ventajas son muchas. Tomas decisiones muy rápidas, decides muchas cosas y, sobre todo para mí, lo más importante es que puedas estar más cerca de los autores. Responsabilizarte ante los autores de todos los aspectos de la edición. Creo que la gracia, la ventaja, de una editorial independiente es esa cercanía mayor con los autores. El escritor es un personaje que muchas veces se siente muy solo. El trabajo de escribir es uno (no sé si tú escribes) en el que tienes muchas dudas, lógicamente: si lo que estás escribiendo es lo que tienes qué escribir, si está bien o está mal.  En ese momento el editor tiene que estar cerca cuando el autor lo pide. Y responsabilizarse de todo. Yo ahora, para bien o para mal,  soy responsable por los autores de que el libro quede bien impreso; de que la cubierta esté bien; de que el libro esté bien distribuido; de que el libro llegue a los medios de comunicación; de que los medios de comunicación hagáis caso al libro; de que el autor pueda venir a México a promocionarlo o pueda ir a Argentina o pueda ir a todos los sitios… eres el responsable de todo eso. Y eso en un gran grupo es imposible porque el departamento de márquetin tomará sus decisiones y el de finanzas tomará las suyas; en ese sentido, eres mucho más cercano al autor. Algo que en el trabajo de un editor es clave.

baltasar porcel mallorca barcelona el mon

Parece que todas las editoriales estaban cerrando filas e incorporándose a las grandes empresas. En tu caso, es como si nadaras contra la corriente. Me explico: ¿por qué, qué estás ganando?

Yo no lo hice para nadar contra la corriente. Lo hice porque era lo que tenía que hacer. Tú sabes (perdona que te tutee) que cuando un gran grupo compra una editorial, normalmente esa editorial entra en una dinámica, sin que sea culpa de nadie, que cambia su forma de ser. La personalidad de una editorial se la da, sobretodo, su editor; y en un gran grupo eso es muy difícil. Hay editores muy buenos entre los grandes grupos; excelentes. Pero lo que ha hecho Jorge Herralde en Anagrama o hacía Jaume Vallcorba en Acantilado, por hablar de editoriales españolas y cercanas a Galaxia, es muy difícil de hacer en un gran grupo. Es decir, hay una frase de Herralde que a mí me gusta mucho: “La obra de un editor es su catálogo”. Y eso es además lo que exige el lector. El lector de una editorial como Anagrama, como Acantilado, como Galaxia Gutenberg, lo que exige es que tú le ofrezcas un catálogo que responda a las expectativas que él tiene. Eso, si no compraba Galaxia, era imposible de hacerlo.

Entonces tú tienes que tomar la decisión de continuar con un gran grupo, con una cierta comodidad y sobre todo sabiendo que cada final del mes cobrarás tu sueldo, o decir “yo prefiero asegurar el proyecto editorial aunque sea riesgo de mi tranquilidad económica”, porque evidentemente ya no la tienes. Tienes que saber si cada mes podrás cobrar o no porque a veces puede ser que las cosas no vayan bien. O sea: tienes que tomar esta decisión: o hago mi proyecto o me mantengo dentro de una gran estructura con las ventajas y convenientes que esto tiene. Opté por la decisión de arriesgar.

pilar adon las efimeras

En el catalogo de Galaxia Gutenberg figura un gran número de autores premiados, desde el Nobel hasta Asturias, pero ¿qué otra estrategia ocuparan para acercar su catálogo a los lectores?

Hemos tenido la suerte de poder publicar autores que ganaron, antes o después que los publicáramos nosotros, como Octavio Paz, como Saul Bellow, como Mario Vargas Llosa, o autores que han ganado el Cervantes o el Príncipe de Asturias, como Tzvetan Todorov, como Juan Goytisolo. Pero al mismo tiempo que eso, nosotros tenemos la obligación de invitar a nuevos autores a nuestro catálogo. Autores más jóvenes, que están en plena producción, plena creación (que también lo están Mario Vargas Llosa o Goytisolo); pero creo que un editor tiene que estar muy encima de lo que ocurre en su tiempo. No puede sólo publicar lo que está seguro que es bueno porque lo han dicho los siglos y eso es más arriesgado. Al final tiene que —ligando lo que hemos dicho antes— resultar económicamente. Tienes que balancear; publicar a autores muy conocidos y que venden y autores que necesitan tiempo para llegar a ser escritores. Ningún autor se fabrica en dos días, eh. Se puede fabricar un libro en dos días y un bestseller, pero no un autor. Un autor necesita tiempo. Es como el buen vino. Un autor puede hacer un muy buen libro y que se venda, pero luego el tercero, y el cuarto y dentro de diez años. Eso es lo difícil y necesita tiempo. Para eso creo que el trabajo del editor es clave y es lo que estamos intentando. Un buen balance entre los autores conocidos y los autores que van a serlo dentro de unos años.

Entonces: ¿cuáles son los criterios que maneja para incorporar autores a su catálogo?

Sobre todo, lógicamente, que yo crea que la literatura que hacen, los ensayos que escriben, la poesía que escriben, tiene suficiente valor. Es muy importante también conocerles personalmente y saber qué son ambiciosos en su literatura. Es decir, luego les saldrá bien, luego les saldrá mal. Galaxia Gutenberg lo hará o lo hará mal si sabe publicarlos o promocionarlos. A todos nos puede pasar que fallemos o que las cosas no nos salgan como queramos. Pero el autor tiene que tener claro que quiere ser un autor y que quiere hacer una buena obra literaria. Para eso, el editor tiene que ser el compañero ideal. Saber que le va a acompañar en un primer libro, en un segundo, y si hace falta en un tercero. Ya se verá lo que ocurre. Y que lo va ha trabajar no sólo la semana que sale el libro en las librerías, sino un mes después, medio año después, un años después. Porque es mucho trabajo hacer que un autor llegue. Hay muchos libros, hay muchos autores y muy buenos. Hacer que un autor llegue a la conciencia del lector exige también tiempo y mucha dedicación. Galaxia Gutenberg tampoco puede tener 300 autores porque no los puedes atender. Es muy importante para mí que el autor tenga conciencia que quiere publicar en un sello como el nuestro, y que quiere hacer una obra relevante. Luego veremos si muy buena, si es buena, si es excelente, eso lo dirá el tiempo. Que la voluntad esté ahí es absolutamente esencial.

joaquin estefania estos años barbaros

¿Podría compartir por lo menos tres acciones que debe seguir un editor principiante o cualquiera que trate de iniciarse en el negocio de los libros?

Lo primero que tiene que tener es un cierto dinero, sea suyo o que alguien se lo deje. Si se puede que no se lo deje un banco porque los intereses pueden comerse el beneficio. Tiene que tener algo. Ahí: ¿cuánto es este algo? Dependerá de lo que se pueda hacer. Pero él tiene que tener al menos para tres años. Y que haga muy bien los números. O sea, una editorial es un sueño. Pero si al final no salen los números, ese sueño no se aguanta. Por lo tanto, lo primero es que haga bien los números y que diga: “Yo tengo que tener tres años al menos”, porque son los que necesita para tener una cierta presencia en las librerías, en los medios de comunicación y en la atención de los lectores. Luego, que cuide él todos los detalles de los libros. Si hace una gran editorial y consigue crecer mucho, ya tendrá gente que le ayude y que lo haga por él. Pero en principio tiene que cuidar todos los detalles. Ya un libro, y cada libro es distinto, aunque tengas un diseño de colección. Cada libro necesita cuidarse con una atención personalizada. Éste sería el segundo punto muy importante. El tercero, que elija muy bien la distribuidora. Si tú haces muy buenos libros y luego no están en las librerías, es decir que tengas dinero que hagas un buen presupuesto, que cuides todos lo detalles y que consigas una buena distribuidora. Eso sería lo ideal.

¡La distribución es el coco de muchas editoriales!

No es fácil, no es fácil nada de lo que he dicho, pero sin eso es muy difícil sobrevivir.

Editor Yaconic

Editor Yaconic

masacre--entrada
Previous post

MASSACRE 68: BAJO EL PELAJE RÍSPIDO Y LA CHAQUETA RASPADA

wc-jazz-entrada
Next post

COOL JAZZ, MÚSICA PARA LAS MASAS ELEGANTES