Me afectó la respiración y mi forma de pensar. Tuve que salir. El cine me causaba eso y la iglesia también lo hizo. Martin Scorsese.

Por Antonio Frias / @jafrias26

El dicho popular dice que hay que evitar hablar de política, religión y futbol. La advertencia parte de que estos temas suelen levantar pasiones y convertir una charla casual en acalorada discusión o en franca pelea. En cine podríamos asegurar que una trama con estos tópicos nos incomodará o, en el mejor de los casos, nos dejará reflexionado profundamente.

Son vacaciones. O días de guardar, según los más creyentes, así que vale la pena revisitar algunas películas que podríamos describir como grandes historias espirituales. Y no nos referimos al maratón televisivo de Los 10 mandamientos (1956, Cecil B. DeMille), ni mucho menos a la transmisión en vivo del viacrucis de Iztapalapa; hablamos de filmes que en verdad te dejan perplejo, pensando y, quizá, te hacen dudar sobre tu fe.

el septimo sello ingmar bergman

El séptimo sello, Ingmar Bergman.

Vale la pena aclarar que, aunque ateos, o herejes, en el fondo todos tenemos alguna creencia, cierto grado de espiritualidad que determina nuestras acciones. No simpatizamos con las instituciones ni con las explicaciones creacionistas; sin embargo, las bases de nuestra moral parten de estos preceptos que rebasan el plano físico de la carne.

1. EL SÉPTIMO SELLO (1957) – INGMAR BERGMAN

Un caballero medieval, Antonius Block, regresa a su pueblo. Ahí se encuentra a la mismísima Muerte, que le reclama su vida. A fin de ganar un poco de tiempo, la reta a un juego de ajedrez. Cada movimiento está lleno de referencias bíblicas, observaciones existencialistas sobre el sentido de la vida, de la religión, la necesidad de la fe y, claro, la muerte.

El séptimo sello es una de las películas más emblemáticas de Ingmar Bergman. Su fotografía e imaginerías son particulares, y si bien el director sueco se inspiró en un mosaico medieval de Albertus Pictor, su enfoque poético lleva la historia a otro nivel: a medio camino entre lo onírico, el ensayo escéptico y la revelación religiosa. Imperdible la representación de Bengt Ekerot como la estilizada Muerte, con rostro blanco, solemne, una contrastante capa negra, y llena de frases mordaces en las que cuestiona la vida y su sin sentido; se trata una de las primeras representaciones de la muerte en el cine mundial.

2. EL DECÁLOGO (1989) – KRZYSZTOF KIESLOWSKI

Pensada originalmente como una mini serie dramática para TV, el polaco Krzysztof Kieślowski tomó los 10 mandamientos y los convirtió en una decena de películas, mínimamente conectadas. Cada una con un precepto que se pone en duda, historias sencillas que ahondan en la subjetividad de la moral, la ética, las circunstancias y nuestras propias creencias.

El episodio más duro, y que sienta el tono de todos, es el primero, inspirado en la frase religiosa “Amarás a Dios sobre todas las cosas”. Este capítulo nos cuenta la historia de Krzysztof, un profesor ateo con mentalidad científica, que todo lo quiere explicar con la razón, a través de una computadora. Estas son las creencias que le inculca al pequeño Pawel, su inquieto y curioso hijo. La contraparte se encuentra en la tía Irena, una mujer devota, fanática de Juan Pablo II; precisamente es ella quien le habla a Pawel de religión, la muerte y las cosas que su padre no puede explicar.

el decalogo krzysztof kieslowski

El decálogo, Krzysztof Kieślowski.

A pesar de toda la seguridad Krzysztof, una sucesión de casualidades desafía toda probabilidad y culmina en un fatídico accidente que lo pondrá a dudar de todo, a maldecir y a tratar de buscar respuestas que antes no había considerado. El filme no tiene un punto de vista parcial: explora la dualidad de pensamiento, como bien decía el propio cineasta: “Soy alguien que no sabe, solo estoy en búsqueda”. Y qué mejor que invitar al espectador a reflexionar sobre estas grandes preguntas de la vida.

De la decena de cintas originales, podemos mencionar A short film about killing (1988) y A short film about love (1988), ambas obras son versiones extendidas de la entrega televisiva 5 y 6, respectivamente; es decir, de los mandamientos No Matarás y No cometerás actos impuros.

3. LA PASIÓN DE JUANA DE ARCO (1928) – CARL THEODOR DREYER

Aun en la actualidad, la imagen de Renée Jeanne Falconetti como una moribunda Juana de Arco resulta impresionante, poderosa —no por nada la utiliza el dramático Morrissey para abrir todos sus conciertos—. Basta ver la escena de la hoguera para sentir empatía por la martirizada protagonista, percibir su callada religiosidad, su atormentada convicción y, sobre todo, maravillarse con los efectos visuales que logró Carl Theodor Dreyer

La trama de La pasión de Juana de Arco es por demás conocida: la humilde joven asegura escuchar a Dios, quien le ordena dirigir al ejército francés y expulsar a los ingleses de su territorio; es detenida, acusada de herejía y condenada a muerte. Lo interesante del trabajo de Dreyer es que el proceso de inquisición y el estoicismo de Juana son lo principal: vemos su mirada penetrante, al ejecutor inmutable, las lágrimas sutiles, los encuadres cuidados, el fuego que se levanta, las cruces y demás ornamentos católicos. Los diálogos sobran, lo importante es ese acercamiento a lo sublime, el paso que separa lo divino de lo mundano, la carne y el espíritu.

4. LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO (1988) / SILENCE (2016) – MARTIN SCORSESE

Martin Scorsese ha mostrado esporádicamente su pasión por la religión. El mundo espiritual le atrae de forma sutil, ya sea en su provocativo clásico con Willem Dafoe, La última tentación de Cristo, en el que humaniza a Jesús a través del pecado de María Magdalena. O más recientemente, con la menospreciada Silence, en la que un par de misioneros portugueses y jesuitas se internan en el Japón antiguo para rescatar a un sacerdote, al tiempo que ponen a prueba su fe.

Después de que explotó la controversia de La última tentación…, Martin viajó a oriente a para colaborar en Dreams (1990), de Akira Kurosawa. Ahí se encontró con el libro Silence, de Shūsaku Endō. Y desde entonces intentó convertirla en una película. En 2016 lo logró. Aun con sus casi tres horas de duración, la historia de los curas Rodrigues y Garupe nos hace pensar en lo que haríamos por nuestra fe y cómo, a veces, ocultar nuestras creencias, destruir nuestro ego o hacer actos supuestamente herejes, puede ser una forma de expresar fervor. Precisamente lo que el mismo Martin buscaba hacer con su incomprendida La última tentación de Cristo.

Como podemos notar con esta breve lista, no importa el lugar de origen, el escenario ni el adoctrinamiento cultural, hay momentos en los que nuestra existencia pierde sentido y aflora la espiritualidad. Los temas del alma que están más allá de la comprensión terrenal. Ya sea que le llamen “el misterio de la resurrección” o simplemente hablemos de una tragedia personal, nuestras creencias sufren cambios. La pasión despierta y hasta la personalidad cambia. Reflexionemos sobre estos temas y pongamos a prueba nuestros dogmas.

Puedes ver también: La romántica las alas del deseo (1987) de Win Wenders; la alucinante There will be blood (2007) de Paul Thomas Anderson; la intensidad de Mel Gibson en Hacksaw Ridge o el divertido documental Religulous (2008) de Larry Charles.

Editor Yaconic

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