Por Eduardo H.G. / @eduardoachege

Si Danger no está arriba de un escenario con micrófono en mano, se mete a la cárcel a dar talleres de rap. O a un museo. O bien monta un estudio móvil para grabar demos a domicilio. O es juez en la Red Bull Batalla de los Gallos, o contrincante. A veces Danger gana un concurso de freestyle basado en El Quijote, o es Premio Juventud, o le dan un lugar en el Paseo de la Fama de su natal Tijuana. Danger es Alfredo Martínez y el rap en México no se puede explicar sin su expertiz. “Es mi forma de vida”, dice.

En 2015, Danger fue invitado a Argentina para participar en la liga de batallas escritas y temáticas Secretos de Sócrates, una de las apuestas más innovadoras dentro del circuito latinoamericano de competencias de rap. Me explico: en 2012, emulando experiencias similares fuera del país, Eptos Uno fundó la liga Spit, la primera de batallas escritas en hispanoamérica. Luego vinieron Línea LXL (16), Colisevm y recientemente Ronin Bars. Las batallas, viralizadas, se convirtieron en un nuevo referente.

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Danger / Foto: Secretos de Sócrates.

El formato era similar: dos MC´s, previo acuerdo, tirándose punchs a capela o sobre un beat en tres rounds. Secretos de Sócrates fue más allá: dos rounds temáticos, el tercero confrontativo. Danger fue a Argentina y regresó con Secretos. Y aquí el caldo se hizo más gordo, multidiciplinario. En su primera edición, el evento sumó batallas de poesía y jaraneros. También performance. Se buscaba —más allá de la clásica estampa de dos raperos dándose a rimas con las desavenencias propias del rap— que fuera una exposición de riqueza y un “debate ideológico”. Así fue. En mayo pasado, la segunda entrega superó en temáticas y diversidad de estilos.

La tercera edición de Secretos de Sócrates se realizará este sábado 3 de diciembre en el Nuevo Foro Hilvana de la Ciudad de México. Tras la frescura, el crew organizador involucró fenómenos como el stand-up comedy y el impro teatro. Secretos es más que rap. Se podría definir como un encuentro de las vanguardias artísticas que tienen a la palabra, a la oralidad, como eje combustible, y cuyo cuerpo va del performance a la problematización de temas de tinte socio-cultural.

Danger lo explica mejor. Me senté con el bato un rato a propósito del volumen tres de Secretos de Sócrates, que esta vez lleva por lema “Las mentes despiertas debaten ideas”.

¿Cómo iniciaste en el rap, bajo qué contexto?

Llegué al Hip Hop por mi gusto por la poesía. Estuve en concursos desde niño, incluso obtuve un segundo lugar nacional de declamación. Luego, en la secundaria, hice poesía coral. Escuchaba rap en inglés y un amigo de aquel entonces me pasó rap en español, de Vico C. Cuando lo escuché supe que yo lo podía hacer. Por eso creo que la ejemplificación es muy importante: no fue hasta que vi a alguien rapeando en español que quise hacerlo también. Es por eso que en Secretos intentamos que, por ponerte un ejemplo, haya muchas chicas, para que otras se animen a entrar. Puede ser ambiguo esto de “dar ejemplos”, lo sé, pero buscamos congruencia entre dichos y hechos. Buscamos artistas que representen esa congruencia.

Regresando, siempre me gustó la literatura. Las palabras estuvieron ahí, conmigo. Luego entendí que el rap podría ser mi forma para expresarlas. Antes de eso solo escribía, era el niño que hacía calaveritas literarias en la escuela y todo ese rollo [risas]. Siempre me gustaron los versos.

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Poesía, literatura, con ese background cómo ves desde adentro las propiedades del rap, de la estructura, de las rimas. Porque además das talleres de eso, tienes callo.

Siempre he sido muy curioso. Empecé a investigar de qué iba el rap porque en realidad no había nada cuando comencé, se decía muy poco en México y no llegaba mucho porque no había internet. Esto fue por ahí del 2002. Sí, había “cafés internets”, pero solo la gente con dinero tenía acceso a ellos. Y si nos llegaban revistas o casetes los copiábamos. Lo que me gustaba del rap era ponerle play y escuchar cómo funcionaba, regresarlo, otra vez ponerle play y entenderlo. Me preguntaba “¿por qué eso suena bien ahí? A ver, le voy a regresar”. Así lo comencé a practicar.

Después, cuando tuvimos acceso a internet, buscamos de qué estaba hecho. Vi que no había una investigación seria al respecto, pero entendí que el rap está basado en estructuras poéticas que están academizadas, que tienen nombre y se pueden aprender. Te hablo de sextillas, cuartetas, octavas reales, décimas. Esas son las estructuras del rap. Ya luego vienen los recursos literarios, figuras retóricas: metáfora, parábola, retruécano, paronomasia, quiasmo. Los raperos las utilizamos empíricamente, sin saber cómo se llaman. Pero más allá de saberlo, dominarlo te permite replicarlo cuando quieras. Si vas a hablar de cierta temática en específico, o desarrollar cierto track, sabes que puedes servirte de cierta métrica y recursos para que funcione mejor. Aparte de embellecer las palabras, estos recursos son herramientas de comunicación. A veces es más fácil decir algo mediante una metáfora, se entiende mejor.

En 2015 llegaste a Argentina para participar en Secretos de Sócrates. ¿Cómo fue esa experiencia y cómo decidiste traerla a México?

Mi amigo Mustafá Yoda es el creador de Secretos de Sócrates. Él me habló, me contó la idea y me invitó. Me fui para allá, le agregamos unas cosas y lo hicimos con un éxito fantástico. Entonces pensé hacerlo acá, solo que le agregamos dinámicas distintas. La multidisciplinariedad del evento se detonó en México. En Argentina solo era rap, pero ahora están entrando los payadores [una suerte de juglares del Cono Sur]. Tienen años trabajando, pero es algo nuevo para Secretos en Argentina. Aquí le agregamos el stand up, el perfomance y otras expresiones orales para enriquecerlo.

Me llama la atención la concentración de elementos que, como dices, son característicos de la expresión lírica. En la segunda edición de Secretos acá te diste un tiro con unos huapangueros, ¿no?

Sí, con Vincent Velázquez. He tenido la maravillosa experiencia de conocer lo que hace el huapango. Hace unos dos años estuve en la sierra buscando gente, y fui a un evento cultural del huapango, en el que la gente lo vive, baila y canta. Ellos son poetas, en realidad. La huasteca mexicana está llena de estos lugares. Conocí a Vincent e intercambiamos ideas, nos maravillamos de lo que hacía cada uno, de cómo vemos las cosas y de algunas similitudes entre el rap y el huapango, desde las topadas, que son sus batallas, hasta las formas de plasmar las ideas.

En algún momento Vincet me explicaba la décima, esta forma para expresar una idea en diez versos, y yo le decía cómo lo hacemos nosotros, en cuatro. Fue cuando le dije, “sabes qué, toda esta conversación tenemos que convertirla en algo importante”. Le expliqué la plataforma y lo llevamos a cabo. Fue maravilloso porque él es un gran artista, con grandes músicos, y hermanó a muchas personas. Nos han dicho, cuando vamos a otras ciudades, que ven esa batalla y los hace vibrar porque hay una hermandad entre disciplinas, pero aparte detrás hay una historia de la mexicanidad. Es una conciliación de la tradición.

Esta conciliación, como la llamas, tenía que pasar, ¿no?

Sí, claro. Tenía que llegar. El rap mexicano tenía que descubrir qué había detrás de sus cimientos, tenía que entender toda manera de versar y batallar. Conocer a sus ancestros. Que de pronto se supiera que estaban ahí fue algo muy emotivo.

Tienes además un papel protagónico en la historia de las batallas de freestyle. Has estado como juez y participante en las Batallas de Gallos de Red Bull, y en otras ligas, ¿cómo ha sido ese camino?

Yo soy uno de los hijos de las batallas de rap en México. Soy parte de una generación que salió de Batalla de los Gallos, hace diez años. Y veo una diferencia respecto a las nuevas generaciones: nosotros teníamos un trabajo previo, musical. Ya tocábamos en otras ciudades cuando llegó Batalla de Gallos, eso nos ayudó a impulsar nuestra carrera. Ahora los chicos solo están metidos en hacer freestyle, no hacen una carrera musical, no hay cosas detrás. Por eso no pueden llegar más allá.

Pero bueno, también ese proceso me parece maravilloso. Me gusta mucho competir y demostrar la habilidad en el momento, que suba la adrenalina. Es algo incomparable. Estás ahí, frente a un público expectante por tener un vencedor, o un perdedor. Muy hermoso.

Dejé la improvisación porque es algo que, si no cortas, se convierte en una etiqueta que te arrastra. Lo tuve que hacer. Decir, “bueno, sí improviso pero aparte hago música”. Es lo que más me gusta. Lo demás es complemento. En fin, empezaron a llamarme para ser juez, lo hice mucho en Red Bull y fuera. Luego llegaron las batallas escritas y, no lo sé, pero hay cosas que suceden por coincidencia o por casualidad. Las batallas escritas para mí fueron eso. Yo soy muy bueno escribiendo y expresando ideas, competir escribiendo a capela se me da muy bien. Me funcionó y comencé a competir en otras ligas, hasta que decidí que había que utilizarlas para detonar un cambio. Fue cuando decidí traer Secretos de Sócrates a México.

Se menciona mucho tu activismo o raptivismo, en el sentido de trabajar con el rap en los talleres, en la producción y promoción cultural, ¿cómo llegaste a ser tan clavado en ese pedo?

Bueno, pues cuando te despierta la responsabilidad que tienes como ser humano ya no hay vuelta atrás. Te das cuenta que también la tienes como artista. En un momento determinado de mi vida supe que no solo podía utilizar mis habilidades o mi talento en beneficio personal. Y sí, para empezar, todo valió madres porque antes era más fácil el pedo, satisfacer tus necesidades, pero vino una evolución. La misma especie te dota de distintos genes, habilidades.

Por ejemplo, hay gente que brinca más alto que tú, pues bien, yo tengo ideas, soy un hombre que conoce la disciplina para crearlas y accionarlas. Y tengo que usar eso que me dio la naturaleza en favor de mi especie. Es mi forma de ver las cosas. Yo paso a un segundo plano y ahora me toca, a veces, ser la cara de los movimientos, por este rollo de la ejemplificación que te decía. Te diré que en realidad a mí no me agrada la idea, pero lo hago porque entiendo que tiene que ver con algo más grande que yo.

Regresando al tema de las batallas, la reciente final internacional de Batalla de Gallos fue en Perú, la mencionaste hace un rato en conferencia, y el siguiente año viene a México. ¿No crees que quizá haya un reencuentro de viejos talentos, de tu generación, frente a nuevos MC´s que le están dando por ahí? ¿Cómo ves?

Hemos tenido muchas generaciones de improvisación fallidas en México, también tenemos grandes íconos, como Aczino, y chicos nuevos que son buenísimos. Acabo de hacer un proyecto que se llama Súper Hábiles, que es un nuevo formato de improvisación con estructuras y temáticas. Invité a gente de México y España, y vi personas con capacidades. Sí, creo que 2017 va a ser un choque generacional si hacemos que entren los clásicos de las batallas. Eso nos puede enriquecer más, y quizá podremos sacar un representante que pueda ser el campeón internacional.

Justo lo decía en la conferencia: entiendo el tema de la competencia y quizá no es necesaria, pero creo que es un proceso válido para la autosuperación. A mí me gusta, en realidad. Podríamos crear alternativas a Red Bull o bien trabajar desde esa plataforma para mostrar otras cosas y enriquecerla. Ahora tengo la idea de poder mostrar otras tradiciones de la improvisación mexicana. Red Bull es una plataforma que ya está, la gente la está viendo y si podemos usarla para bien, hay que hacerlo.

Háblame más de este proyecto, Súper Hábiles.

Es muy interesante. Se harán unos videos después de Secretos de Sócrates. Se trata de ocho MC’s que se califican entre ellos, no hay jueces, se califican secretamente, pasan individualmente y no hay batalla. Sacan de un recipiente una temática que puso el público previamente y una dinámica que pusimos nosotros como producción, para hacer versos encadenados: con lo que termina el verso anterior se hace el nuevo. Es muy divertido porque la improvisación se vuelve más compleja, y se siente mucho la camaradería. Vamos a subir estos videos para que funcionen como tutoriales pedagógicos. Porque cuando los MC´s estén rapeando, en pantalla aparecerán todas las estructuras poéticas de las letras.

Además estamos dando talleres en Iztapalapa, en Tepito. Trabajando en cárcel, aunque aquí en la Ciudad de México todavía no entro, pero vamos a comenzar pronto. Tenemos una nueva red de activismo Hip Hop. Con gente que también lo está haciendo en otras partes, pero que quizá no han tenido tanto marketing como nosotros. Hemos tenido que usar las estrategias del mal, de la oscuridad, como el marketing [risas], para llegar a más gente. Esa es nuestra misión.

En 2014 lanzaste tu disco Lodo en alfombra. ¿Estás haciendo nuevas cosas en términos de estudio, de disco nuevo?

Está chingón porque fuimos a España hace poco por este concurso de “Cervantes en Rap” del festival Cervantino, e hice cuatro shows. Les gustó un chingo, no conocen el rap mexicano. No saben que existe, saben que hay rap acá pero no conocen artistas. Y no esperaban que rapeara bien cuando me subí al escenario [risas]. Les gustaron mucho las formas, las ideas. Les late mucho el slang. Nos hicieron una invitación, me llevarán en febrero a Europa para presentar allá el disco. España, París y los que se sumen. Es un EP personal, que sigue muy en el rap. Porque en adelante, mi música irá más por lo poético, por otras formas del lenguaje. También estoy trabajando en un libro, Epifanías, en el que hay de todo: cuentos cortos, poesía, versos y simples ideas sin rimar.

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Ya, por último, dos o tres palabras sobre estos conceptos:

Rap:

Mi forma de vida.

Batalla:

Necesaria, hasta ahora.

Lenguaje:

Eso que, sobre todo, te permite comunicar.

Editor Yaconic

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