La Segunda Guerra Mundial está en pleno curso, el ejército comandado por el canciller imperial y Führer de Alemania, Adolf Hitler, avanza devorando todo a su paso; Bélgica ha caído, Francia está a poco de hacerlo y el siguiente en la lista fatídica: Inglaterra. El momento tan crítico llevó al parlamento británico a tomar cartas en el asunto, y es justo cuando la figura del veterano político, Winston Churchill, sale a la luz; es elegido como Primer Ministro, y todo el Reino Unido deposita sus últimas esperanzas en él, quien tiene como única misión: detener la marcha nazi y regresar la tranquilidad a su nación.

La cinta fue dirigida por Joe Wright, británico gustoso de trabajar en producciones de época, lo vimos encabezar Orgullo y Prejuicio (2005) y Anna Karenina (2012). En el caso particular de Darkest Hour (Las horas más oscuras) tuvo problemas dentro de su narrativa, poco propositiva y en varios casos, su estilo hizo que la película cayera y provocará bostezos en sus espectadores. Su talento como cineasta es innegable, tuvo el carácter para tomar la historia y trabajar junto a uno de los mejores actores de la actualidad, pero su falta de colmillo cinematográfico fue evidente, todo lo mostrado dentro de la cinta es un método ya conocido al momento de recrear dramas históricos.

El trabajo del actor inglés, Gary Oldman, es sobresaliente, sin duda lo mejor del largometraje. Se notó su estudio y preparación previa, estos personajes son complejos de adoptar por su jerarquía histórica y compleja personalidad. Y una vez más, Oldman lo hizo, el sube y baja de emociones vistas en el actor logra impregnar de tal manera al público que de un momento a otro estás en absoluta entrega para cada diálogo, y si lo piensas por un instante, pudiste estar sentado frente al verdadero Winston Churchill.

Y es justo aquí, en medio de Wright y Oldman donde analicé qué tanto influyó la mano del director en el estilo impuesto por su actor protagónico. Considero fue nulo su moldeado artístico, el talento innegable de Gary Oldman le lleva a realzar cualquier papel que decida tomar, y el sello particular de Joe Wright se desvaneció mientras la cinta toma su curso y era tomada en su totalidad por el intérprete londinense.

Dentro de los departamentos encargados en brindar una atractiva experiencia, su diseño de arte recreó idóneamente la década de los 40s. Todo rincón de la pantalla contaba con una minuciosa recreación: máquinas de escribir, vestimenta variada, automóviles y un sinfín de accesorios que aumentan la experiencia del público. Te podrás visualizar dentro del lujoso Palacio de Buckingham o en pleno intercambio político en la sala del Parlamento británico.

Un drama político idóneamente debe contar con una atmósfera sonora capaz de terminar la ecuación cinematográfica de la historia en curso, y esta cinta la consiguió. El compositor responsable fue el ganador del Óscar, Dario Marianelli, su trabajo fue capaz de recalcar y acompañar a sus protagonistas. Imaginen lo siguiente: Winston Churchill está por tomar una decisión crucial que involucre el futuro de una nación, sin la música necesaria, una potente y dramática, podríamos ver sólo a un gran actor recitar y colocar gritos en el aire, y nos dejaría un sensación extraña, tal vez incompleta.

Darkest Hour toma su valía por la brillante interpretación de Gary Oldman, capaz de dotar con distintos matices a uno de los líderes políticos más famosos de la historia, Winston Churchill. Trabajo reconocido recientemente con el Golden Globe, probablemente nadie le quitará el natal BAFTA ni el Screen Actor Guild Award, emocionante ciclo que concluirá en la próxima entrega del Óscar.

La cinta cuenta con una dirección tenue, incapaz de brindarle auténtica personalidad. Sus propuestas visuales y sonoras son de gran valía, realmente lo hacen bien y brindan una experiencia positiva al espectador.

Es una producción digna de verse por sus variados aciertos artísticos, sólo no hay que olvidar el género de la misma: drama histórico, contiene fechas, grandes cifras, nombres y momentos de gran valía para la historia, no esperen escenas de acción ni combates con armamento pesado, todo se centra en los días más importantes de Churchill como Primer Ministro. Si es amante de la cinematografía y de actuaciones refinadas, Darkest Hour es una experiencia que no puede pasar por alto.

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Uriel Linares García

Uriel Linares García

Periodista y fotógrafo en la fuente de cine de @ControlTotalMex y crítico cinematográfico en @Yaconic.

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