Por Nacho Hipólito / @j.ignacio

Inicia con un TU-PA en la batería de Abe Cunningham, seguido por un potente y minimalista riff de la guitarra de Stephen Carpenter. Segundos después es acompañado por una lóbrega línea del bajo de Chi Cheng (1970-2013), cuando se une la voz suave e intrigante de Chino Moreno.

Se podría argumentar que Chino Moreno, cantante y frontman, es el responsable del particular sonido de los Deftones. Y no porque sea la cara de la banda, sino porque trajo el contraste: elemento que hizo que Deftones se separara de sus contemporáneos.

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Deftones, Around the Fur vinil.

Ese contraste se escucha durante el primer minuto de “My Own Summer (Shove It)”, canción que parece pesarosa y taciturna, pero que después explota en catarsis. Y es justo ese momento en el track que atrapó a toda una legión de seguidores y dejó marcado para siempre el nombre de los Deftones en la cultura popular.

Mucho antes de que los Deftones se formaran, Chino Moreno era asiduo escucha de hip-hop, pero mucho más de new wave. Nunca fue fanático del metal. Era ajeno a ese mundo, no lo conocía y no le atraía; lo ignoraba. No fue hasta que conoció a Cunningham y Carpenter, en la preparatoria, que comenzó a inmiscuirse en ese crudo y pesado género.

Camilo Wong Moreno escuchaba a The Cure, Depeche Mode, Morrissey y Duran Duran, mientras sus contemporáneos escuchaban a Metallica, Megadeth, Slayer, Overkill y Motörhead. De hecho, Moreno cuenta que cuando era un adolescente, le gustaba cantar junto a Robert Smith o Dave Gahan, ya que le atraía esa melancolía y tristeza inherente en sus voces, una que desde entonces ha intentado imitar, y que actualmente se nota.

“Cuando entré como cantante a la banda, no conocía el mundo del metal y tuve que aprender mucho de ese mundo; tuve que aprender a cantar y a gritar para pertenecer a los Deftones. Pero también me di cuenta que podía ser emocional como la música que me gustaba”, dijo en una entrevista televisiva.

Y si bien Adrenaline (1995), el primer álbum de los Deftones, es un desplante de agresión, gritos y riffs con distorsión desgarradora, esa influencia melancólica de Moreno se escucha en las partes más tranquilas de las canciones que componen su debut. “Bored”, “One Weak”, “Lifter”, “Birthmark” y “Fireal”, tienen secciones que me atrevería a adjetivar como tiernas, debido a los susurros melódicos del cantante. Pero no sería hasta el segundo álbum de la banda, que este contraste se convertiría su elemento más reconocido.

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Around the Fur (1997) tiene dos personalidades: la visceral, que proviene de Chino Moreno, y la cruda y pesada, que viene de los riffs de Carpenter, los salvajes golpes de Cunningham y las potentes líneas de bajo de Cheng. Las dos partes se complementan canción tras canción; empiezan en “My Own Summer (Shove It)” y no terminan hasta las últimas notas de “MX”.

Hay canciones en las que una personalidad domina más que la otra. En “Mascara”, por ejemplo, domina el lado emocional de Chino: podemos escucharlo susurrándonos una carta de frustración y depresión dedicada a su esposa. No hay gritos, tampoco un riff desgarrador, solo un leve cambio de tono en el que se nota toda la influencia de esas bandas góticas y new wave de los ochenta. Robert Smith estaría orgulloso.

Por otro lado, la crudeza y agresividad del metal queda impreso en canciones como “Rickets” y “Lotion”, que invitan a armar un mosh pit en los primeros segundos.

Sorprendentemente, el balance de esas dos personalidades es lo que resulta más atractivo; no por nada canciones como “My Own Summer (Shove It)”, “Around the Fur”, y “Be Quiet and Drive (Far Away)” son clásicos en el extenso repertorio de los Deftones.

El mismo título del álbum recurre al contraste. De acuerdo con Moreno, el título “Around the Fur” proviene de esos dos mundos que se encuentran en su música. “Una piel tiene dos lados, uno suave y terso, y el otro crudo y feo. Creo que es una analogía perfecta para nuestra música. Por un lado tiene un lado abrasivo, y por el otro, creo que la manera en la que yo me abro y canto, la hacen tierna de alguna manera”.

La portada también cae en el contraste. Chino cuenta que mientras grababan el álbum todas las noches organizaban fiestas, y fue en una de esas veladas de desenfreno y hedonismo que tomaron la foto de la chica en ropa interior que adorna su segunda producción. Y si bien tanto el título como la portada se pueden confundir con algo sexual, ambos aluden a la diferencia entre lo agresivo y lo tierno, lo crudo y lo terso. El cantante dice que la fotografía tiene el propósito de mostrar que la gente puede ser hermosa por fuera, pero estar podrida por dentro.

A pesar del caótico sonido de muchas de sus piezas, Around the Fur es un disco depresivo. Fue un momento difícil para Chino, quien lamentaba la perdida de Dana Wells (el hijastro de Max Cavalera) y un amigo cercano. Muchas de las canciones están dedicadas a este. Solo falta escuchar la última parte de “Be Quiet and Drive (Far Away)”, en la que Moreno grita “And I don’t care where, just far”, como si quisiera escapar y negar su muerte. Pero la que le dedica directamente es “Headup”, uno de los temas aparentemente más agresivos del disco, que esconde una gran ternura y pesar. Entre los gritos frenéticos de Moreno, un riff descarnado de guitarra, la voz gutural de Max Cavalera, y una batería igual de salvaje, se esconde una letra que le dice adiós a Dana. Otra prueba del contraste imperante.

Around the Fur podrá quedar opacado por el White Pony (2000) en cuanto a popularidad; pero el segundo disco de los Deftones es uno de los álbumes más sinceros de la agrupación. Retrata las dos partes de la personalidad de la banda y las contrasta a la perfección.

Editor Yaconic

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