Por: Alejandro Raymundo Romero Barrientos / @romero_bar

Esta podría ser considerada una época con diferentes caras, un momento de tiempo definido por el efecto de las imágenes y las redes sociales en la psicología de las masas; de manera individual o en conjunto. Hace unos días se dieron a conocer los resultados de un estudio realizado por la Universidad de Toronto en donde se expusieron los efectos que redes sociales como Twitter, Facebook o Instagram generan en la toma de decisiones y en la manera de actuar en jóvenes de un rango de edades que van de los 14 a los 32 años.

El estudio arrojó que Instagram tiene la capacidad de crear sensaciones de aspiración o pérdida a partir del contenido que sus usuarios publican diariamente en sus perfiles, lo que provoca que muchos experimenten emociones encontradas que van desde la ansiedad hasta la depresión, sin dejar de lado el sentido de pertenencia que el contenido puede llegar a generar. Todo a partir de una fotografía.

Pero eso no es lo único, no todo en la aplicación es negativo y traumático, también es cierto que a partir de Instagram han surgido nuevas formas de entender conceptos que hasta hace cinco años estaban encriptados; belleza, género, melancolía,  felicidad y depresión, han sido reapropiados al grado de ser considerados parámetros para medir la popularidad virtual de una persona a partir de likes y comentarios que trascienden en las emociones.

Lo anterior nos sirve para contextualizar las nuevas formas de comunicación que han sido adoptadas por todos los sectores de la población: jóvenes, anuncios de marcas comerciales y hasta campañas políticas de publicidad (como la de Josefina Vázquez Mota) recurren a las redes sociales para bombardearnos con mensajes estimulantes, es como si existiera una necesidad por saber qué es lo que los demás están haciendo detrás de su celular.

Lo interesante aquí es darnos cuenta de qué tan efectivas han sido estas nuevas estrategias para conseguir casi cualquier cosa ya sea información o emitir un mensaje con fines publicitarios. El ámbito de los medios de comunicación y la industria musical son los que más han sufrido estos cambios. Claro, sin dejar de lado los diarios de circulación nacional donde se destaparon escándalos políticos que han desatado grandes revoluciones digitales y que han surgido a partir de las redes sociales. Cada vez hay menos periódicos impresos y más circulación en línea. Lo mismo ocurre en el mundo de la música, ahora los canales como YouTube, SoundCloud o Spotify son los encargados de proponer música y determinar las tendencias que marcan el rumbo de la industria, pareciera que el mercado se ha democratizado y librado de agentes o grandes disqueras.

Todo esto de las redes sociales, las nuevas formas de conceptualizar nuestra realidad, la manera como la música y los medios se han ido modificando no son más que nuevas herramientas para que el mundo cobre otro sentido de hacer y percibir los fenómenos sociales a gran escala. Por ello no es de extrañarse que géneros musicales como el reggaetón, la electrónica y el rap, estén experimentando un nuevo auge. Sin demeritar su grado de complejidad, podríamos decir que éstas son expresiones más accesibles para todos, pues tan solo se necesitan conocimientos básicos para echar a andar un proyecto con estas características a partir del uso de programas computarizados y subir a la red un producto en tan sólo 24 horas. Es por eso que en los últimos dos años las propuestas musicales se han incrementado, masificado y expandido alrededor del mundo.

Países como Japón, España, Sudáfrica, Marruecos, México, Colombia y Chile, son un claro ejemplo de lo que se puede lograr con la ayuda de estas herramientas digitales en donde las fronteras musicales se han visto rebasadas. Estas naciones son las nuevas joyas de la corona en el ámbito propositivo ya que se han apropiado de distintos ritmos mundialmente conocidos y les han impregnando un nuevo sello distintivo con variantes rítmicas propias de sus respectivas regiones, denotando así las diversas formas en las que la música es utilizada para llevar acabo diferentes procesos sociales contemporáneos en múltiples escalas.

EL TRAP REGGAETONERO DE BAD GYAL

Bad Gyal tiene una gran facilidad para abordar temas tabús como la sexualidad femenina, el libertinaje, y los excesos de drogas, por lo que se ha posicionado como un referente del trap y el reggaetón europeo en tan solo 12 meses. Presentándose en ciudades como Roma, Praga o Zurich, y ha llegado a tener más de un millón de vistas en cada video que ha subido a YouTube. Esta chica tiene 20 años y una carrera que promete mucho en cuestión de popularidad.

Radicando actualmente en Barcelona, Alba Farelo ha dejado atrás todo lo que conocía como su vida cotidiana; desde su trabajo en un panadería en Vilassar de Mar, su pueblo natal, hasta la escuela y sus viajas amistades que hasta hace un año significaban todo. Su historia como estrella de trap se remite a cinco minutos de ocio cuando decidió hacer un remix casero de la canción “Work” de la cantante estadounidense Rihanna. “El proceso fue simple”, confiesa Alba en una entrevista para la versión digital del diario El Confidencial, argumentando que le bastó su computadora y una cuenta de YouTube para dar a conocer al mundo su proeza, sin imaginar que en menos de un mes su video iba a contabilizar más de cien vistas, por lo que de inmediato recibió varios correros y mensajes de otros exponentes de trap español para invitarla a participar en colaboraciones musicales.

Después de este primer experimento, Alba decidió lanzarse de lleno a conquistar los oídos de los europeos. Abandonó su trabajo y sus estudios para dedicarse a producir nuevas canciones con diversas temáticas, sin dejar de lado sus orígenes y sus inquietudes como adolescente. Y es que aunque pareciera que sus líricas concentran discursos fáciles y encaminados al libertinaje, las letras de Bad Gyal son consideradas por muchas chicas españolas como un himno hacia la liberación feminista alejada del discurso sexista mayoritariamente marcado por los hombres en donde las mujeres aparecen como un objeto y no como un elemento indispensable. En la música de Alba la figura femenina cumple con un rol de autonomía y autoridad, donde las mujeres son quienes deciden con quién ir a la cama y bajo qué circunstancias, sin importar lo que la sociedad opine sobre ello.

Con una apariencia despreocupada y muy fresca, Bad Gyal ha hecho de sus videos musicales toda una mezcla de circunstancias propias de la actualidad y aunque su contexto es europeo ha sabido acoplarse de manera natural a las tendencias mundiales del arte en 3D, las vanguardias de la moda con marcas carísimas, el futbol de alto nivel, y bailes tan sensuales como el perreo propio del reggaetón latino. Ella sabe que el impacto visual juega un papel muy importante al momento de convencer, por lo que aprovecha todos los elementos que tiene a la mano para hacer de su música un compendio de sensaciones que sin importar si te gusta su ritmo o no, o la forma como se menea frente a las cámaras, de una u otra manera puede hacerte perder la razón.

Para Gyal la independencia es una virtud que no está dispuesta a vender ni aunque de dólares se tratara, por lo que se jacta de haber rechazado a varias firmas trasnacionales para trabajar, puesto que para ella esa manera de hacer negocio está más que muerta y es muy poco efectiva, por lo que prefiere continuar con sus videos de YouTube y su cuenta en Instagram, que son los canales por los que ha captado la atención de sus miles de seguidores distribuidos en los cinco continentes, sin gastar mucho dinero. A fin de cuentas no esperaba tanto de este viaje que la ha llevado tan lejos.

Así es como los medios digitales pueden convertir una simple historia de vida en todo un fenómeno, no importa qué o en dónde, cualquier persona puede hacer de internet y las redes sociales su propio emporio. Es por ello que no resulta descabellado que políticos como Josefina Vázquez Mota y sus homólogos traten de seducirnos con videos y propagandas regados por todos los medios, la única diferencia recae en el ritmo que muevas el bote.  

No te pierdas su participación este 7 de octubre en SUDA (CDMX) como una iniciativa de Cyberwitches, Perreo Millennial, Marginal, Festival Waco y Derré Tidá. Aún puedes comprar tus boletos aquí.

Editor Yaconic

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