De la columna Revancha

Por Manuel “Lagraneme” Carrasco / @graneme_OG

La idea de hacer un álbum de covers es ambiciosa e interesante, pero también muy, muy, peligrosa. Pocos casos superan la versión original. Hacer un disco dedicado totalmente a versiones de otras bandas podría significar el destierro o el cadalso para el que no lo haga con respeto o cuidado. En lo particular no me parece mala idea, vamos, las canciones están hechas para tocarse y habrá quien las toque bien y quien no sea tan afortunado. Recordemos que generalmente los ejercicios de coverear bandas o discos se consideran como tributos y en ese sentido cualquiera es libre de homenajear a quien le venga en gana.

Todo comenzó en el caluroso verano de 2004, cuando escuché algunas versiones de los ochenta en bossa nova. ¡Ajá!, todo empezó ahí: “Guns of Brixton” de The Clash, “Love will tear us apart” de Joy Division y “Teenage kicks” de los Undertones sonaban en las estaciones de radio. Y la responsable de estos covers es (¿o era?) una banda francesa llamada Nouvelle Vague activa desde 2003.

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Nouvelle Vague.

Estoy seguro que Nouvelle Vague había escuchado mucho aquellas compilaciones de Café del Mar que reunían rolas del género que a finales de los noventa se le conoció como downtempo. Seguramente también escucharon mucho al dueto inglés Fila Brazillia y a esas bandas que se subieron a la ola del trip hop, y que a la postre invadieron los sistemas de sonido de restaurantes “cool” y elevadores.

En ese 2004 Nouvelle Vague editó su disco debut, homónimo, que incluía covers, como mencioné, de The Clash, pero también de Depeche Mode, XTC y PiL, entre otras bandas que podrían ser categorizadas como new wave. ¿Ya entendieron? Nouvelle Vague significa “Nueva Ola” en francés y, claro, new wave también. El dueto de arreglistas formado por Marc Collin y Olivier Libaux invitó a diferentes vocalistas, todas ellas chicas, para interpretar varios éxitos de la “nueva ola”. Las vocalistas no conocían las canciones originales y las interpretaron siguiendo las percusiones y melodías de los franceses, según algunas entrevistas.

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Nouvelle Vague (2004)

Nouvelle Vague sonó tanto en México que en 2005 el dueto hizo una mini gira que incluyó una visita a Tijuana y otra al Pasagüero, legendario club de la calle Motolinía en Centro Histórico de la Ciudad de México. Sí, esos chicos tomaron las ondas radiales por asalto, todo el mundo estaba escuchando sus viejas-nuevas versiones. Por supuesto que ya en ese momento había gente que se rasgaba las vestiduras por escuchar en voz de alguien más la intocable y sosa letra de “Love will tear us apart”. Pecado capital: ¡Coverear a Joy Division! Claro, mejor que se quede igual para escucharla otros 5 millones de veces más en su versión original. Qué hueva.

Es difícil calificar la calidad del disco debut de Nouvelle Vague. Siempre me pareció un buen esfuerzo darle nueva vida a canciones ya muy repasadas, y hay que reconocer que algunas versiones están bien logradas. No, ninguna supera a la original, pero tampoco creo que esa fuera la intención de los intérpretes. Insisto: el disco me parece un ejercicio loable y arriesgado.

Lo malo vino después: hordas de genios imitadores hicieron covers de cualquier cosa en versión “bossa nova”. Por desgracia puedo recordar versiones de Bob Marley y Guns N’ Roses en ritmos que pretendían ser bossa nova. Discos enteros de clásicos ochenteros reinterpretados por estos mercenarios. Lo más triste fue que tuvieron éxito.

Salas de espera, consultorios, restaurantes pretenciosos, elevadores y bares “lounge” se inundaron de estas aberraciones. Los mismos Nouvelle Vague editaron más discos que fueron incapaces de igualar el éxito de su debut. El daño estaba hecho y el mundo como lo conocíamos nunca volvería a ser igual. A partir de ese momento vivo con miedo de pensar que cualquier canción, no importando género o intérprete, pueda ser victimizada y sometida a los filtros de lo que estos arribistas llaman bossa nova.

Faltaba algo peor: sustituyeron el bossa nova por jazz. Pretendiendo hacerse los interesantes inundaron los anaqueles de las tiendas de discos (otra vez) con compilaciones de canciones en versiones “jazz”. No entiendo de dónde salió tan macabra idea pero elevadores y consultorios renovaron su colección de MP3 con los más recientes insultos. Insoportable.

No sé cómo sentirme con respecto a Nouvelle Vague: por un lado su primer disco me gusta e incluso lo recomiendo, pero, por otro, no puedo más que condenarlos por haber desencadenado una de las catástrofes naturales más mortíferas de las que la humanidad tiene memoria.


En Revancha tenemos copias del disco debut de Nouvelle Vague y otros títulos con ritmos brasileños. Los detalles en nuestro Facebook e Instagram.

Editor Yaconic

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