“Creo fielmente que en este viaje de la vida todos tocamos fondo, no importa quien seas, donde vivas o donde vayas, por lo que al final del día mis queridos amigos, les deseo buena suerte”

Por Pedro Zamacona y Scarlett Lindero

En julio de 2013 en Yaconic presentamos el proyecto La isla de los Uros de la fotógrafa mexicana Georgina Ávila. La serie nos muestra la vida cotidiana en las casas flotantes (hechas de totora, un junco nativo de los pantanos de la región sudamericana) del archipiélago de islas ubicado en el Lago Titicaca, en la meseta del Collao en los Andes de Perú.

Esta vez Georgina nos presenta su más reciente proyecto, Wherever you go, I wish you good luck (A donde quiera que vayas te deseo buena suerte). Una serie en la que da cuenta de la sensibilidad de personas extraídas de su cotidianeidad; retratos de personas que caminan o posan de espaldas. “El escenario y la cara no importa, el gesto está ahí aunque no puedas verlo”.

La mayoría de los escenarios en los que Georgina capturó a los personajes de Wherever you go, I wish you good luck fue en las calles, tanto de Montreal, Canadá —donde vivió por 10 años—, como de Perú y México. A propósito de la serie, la contactamos para conocer los detalles.

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¿Cómo nació la idea visual y conceptual de A donde quiera que vayas te deseo buena suerte?

Cuando tomé la primera imagen para esta serie, que fue la del viejito con el bastón. Un día estando en la escuela me puse a experimentar para ver si podría lograr lo que vi exactamente cuando observé al señor caminando en el Viejo Puerto de Montreal. Me dio mucha ternura y tristeza, porque esa noche había un festival de barcos medievales en el que había mucha gente con sus familias, amigos, novios, etcétera, y él iba solito con su bastón.

El concepto empezó ahí. Al imaginarme su historia, si tendría familia o no; al sentir feo que fuera un señor grande y como suele pasar, estuviera solo… Entonces, al no saber nada de su vida fue que lo vi más bien caminando sin escenario, sin un rumbo en particular, pues en realidad no sabía ni de dónde venía, ni que le depararía más adelante, en ese momento, en su vida. Es algo que siempre me pasa con la gente mayor: les tengo un aprecio muy particular.

¿Cuánto tiempo te llevo realizar la serie?

Unos dos o tres años, tomando en cuenta la evolución. Desde observar a la gente caminando, por atrás, y luego tener conciencia sobre ello. Lo estaba haciendo más seguido y me estaba creando historias. De ahí a comenzar a tomar las imágenes con un grado de consciencia más enfocado. Y luego decidir que esto sería un proyecto.

Las imágenes dejan al espectador la interpretación sobre la historia de cada personaje ¿Es éste el objetivo?

En realidad sí. Es justo lo que me pasaba a mí. Yo me montaba sus hipotéticas historias basadas en mi situación de ese momento, que era de depresión en unos inviernos de muchos grados bajo cero. Nunca conocí tanta gente deprimida en mi vida. Ni mucho menos pensé que yo fuera a estarlo en algún momento, pues antes de experimentar esta etapa, considero que siempre fui una chica alegre y sonriente. Pero parece que el clima de esa ciudad [Montreal] nos pega a todos, sin excepción alguna; a todos nos pega en algún momento, sin poder escapar.

¿Tuviste algún tipo de interacción con las personas que aparecen en las fotografías?

Ninguna, o casi. La mayoría jamás se enteraron que yo estaba atrás construyendo una ola de deseos de buena suerte. Sólo con la bebé, a quien le estaba haciendo una sesión fotográfica (tengo fascinación por hacer sesiones con niños), la vi por atrás y click, me dio mucha ternura y en segundos también me armé su historia. Pensé: ¡uff todo lo que falta! La foto de los novios también surgió de un trabajo. Mientras caminábamos para ir a la locación y hacerles su sesión, amé el vestido ya sucio de la novia, de la parte de abajo, y estaban felices… Y el perrito (resulta simpático que es el perrito de mi psicóloga) me gustó tanto el toque que le da a la serie. Como buena animalista que soy, también les deseo lo mejor a ellos, que tienen sus buenos y malos momentos, como nosotros.

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Conocimos tu serie La isla de los Uros, que es documental, al igual que México Lindo Y Qué Herido (MLYQH). ¿Por qué tomaste la decisión de romper con este esquema y trabajar en una manipulación más específica de la imagen?

Empecé Wherever you go, I wish you good luck cuando estaba editado y pos produciendo MLYQH, y fue simplemente una cuestión de experimentación. Mi primera carrera formal fue el diseño gráfico, así que ello tuvo que ver en este proyecto. Lo disfruto muchísimo y después de tantos años de ejercerlo es casi inevitable plasmarlo de una u otra manera.

En algunas grandes urbes se presenta este fenómeno de individualidad y apatía en las personas. ¿Cuál es el propósito de desearle buen viaje a un desconocido?

Sentí más esa apatía en Montreal, a un nivel cercano, con la interacción social. La gente sin duda es muy amable y siempre te quiere ayudar en la calle si te ve perdido. Te tratan de ayudar con los idiomas, etcétera; pero ya a nivel más personal sentí siempre un distanciamiento de tres vueltas a la luna y de regreso. Como dices, cada quien está en su individualidad y es muy difícil poder compartir algo más personal.

Sin embargo, siento que aquí, en la Ciudad de México, en este monstruo maravilloso en el que vivimos y que amo tanto, ocurre todo lo contrario. La gente, aparte de ser amable, tiene una mayor facilidad para establecer una relación más estrecha y cálida en muy poco tiempo. Después de haber conocido a  una persona con la que conectaste en alguna reunión, por ejemplo. Creo que a algunos nos ha pasado salir con “mejores amigos” de alguna fiesta.

En cuanto a por qué desear un buen viaje a un desconocido (la base del proyecto): la idea proviene de ese estado de depresión tan fuerte en el que me encontraba, y que además me tomó por sorpresa. En ocasiones, cuando tocas fondo, nadie ni nada puede ayudarte. Ni tu mejor amigo, ni medicinas, ni gotitas de plantas, doctores, ni el gurú de marabunta. Es una cuestión de tiempo. Parte del viaje. Es un proceso del que uno no se salva. Entonces surgió el statement de la serie: Creo fielmente que en este viaje de la vida todos tocamos fondo, no importa quien seas, donde vivas o donde vayas, por lo que al final del día mis queridos amigos, les deseo buena suerte.

gina-9 gina-7 Sabemos que tú abuelo fue una gran inspiración para que tomaras la decisión de adentrarte en la fotografía…

A mi abuelo nunca lo conocí, pero cuando era niña y mi mamá me enseñaba sus fotografías, me fascinaban los colores sepia, los formatos miniatura, la composición, la moda, los lugares y las calles de México en esos tiempos. Después entendí que además me contaban las historias de mi familia, como tíos a los que no tuve la oportunidad de conocer. Veía tías, abuelas con las que conviví poco pues también partieron muy pronto de este mundo. Me adentraba a tiempos que ni remotamente pude haber vivido. La inspiración viene de darme cuenta que además no había foto mala. No conocí físicamente a mi abuelo, pero lo hice a través de sus ojos, de las imágenes que tomó. Me inspiraba ver sus cámaras viejas; esos estuches de piel con olor a antiguo y a polvo; esos artefactos maravillosos que hacían esas imágenes que disfrutaba ver tanto. No obstante, esto siempre lo sentí en secreto, hasta muy grande supe expresarlo.

Después de estar un largo tiempo en Canadá, ¿cómo concibes al país después de tu regreso y cómo plasmas eso en tu trabajo?

Así es. Estuve 10 años allá. Viviendo, estudiando y trabajando. Como te comentaba: concibo de la misma manera la sociedad mexicana —bueno ahora todos estamos muy enojados con lo que no tenemos control, y con todo lo que está pasando a nivel gobierno—. Veo cambios positivos, como ver a la gente agarrando las bicicletas para no usar ya el carro. No sé si es mi imaginación, pero siento que las personas son más pacientes en el tráfico y bueno… sigo sintiendo ese ambiente alegre en los mercados. La gente sigue queriendo vivir en paz, y como ciudadanos hemos demostrado ese sentir y esa unión.

¿Cómo lo plasmo en mi trabajo? Pues ahí está MLYQH. Es justamente de lo que hablo, y para los que no lo conozcan no dejen de entrar al SITIO DE LA SERIE. Con Wherever you go también. No importa quién seas, o donde vivas, el caso es desearnos buena fortuna en este camino en el que todos estamos.

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Wherever you go, I wish you good luck se presentó en la galería del espacio 123 en  diciembre de 2014, como parte de la iniciativa 1 MES 1 ARTISTA (1M1A).

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