Son las 4:00 horas. Suena el despertador. Abro los ojos.  Pienso unos momentos, prendo un Marlboro y me preparó para salir. Tengo que meter todo en una pequeña mochila. Introduzco mis lentes para la cámara, ropa y la laptop. Todo mientras tarareo “Detroit rock city” de Kiss. El equipaje está listo, pido un taxi y me dirijo al aeropuerto. Voy al Housecore Horror Film Festival, un evento de cine y música fundado por el ex vocalista de PanteraPhil Anselmo y el escritor de crímenes, Corey Mitchell, quien murió en 2014 precisamente en el festival.

Anselmo y Mitchell

Mis problemas personales me abruman tanto que no estoy muy emocionado de ir, lo veo como un escape de la realidad. En el aeropuerto me encuentro con Velardo, quien hará la función de entrevistador. Luego de los clásicos trámites burocráticos nos encaminamos a vaciar la cajetilla de cigarros antes de dirigirnos al avión. Usualmente odio volar, me hace sentir demasiado vulnerable y claustrofóbico, pero ahora simplemente me vale madre.

Llegamos a nuestro destino. Prendemos un porro que trae escondido Velardo; no le pregunto dónde ni cómo. Mientras fumamos escondidos entre los lotes donde rentan carros platicamos de lo chingón que es ir a este festival en “el gabacho”.Terminamos el porrito y entramos en una agencia de autos para rentar uno. La chica del mostrador nos ve con recelo, nos cobra y se comunica por WhatsApp. Mientras lo hace el vato de adelante porta orgulloso su playera de “el Tigres”, a punto de reventar de tanto tragar, me pregunto por qué no le encuentro ya sentido al pinche futbol. Pienso en lo hermosos que son los cerros que rodean la ciudad y, en qué se sentirá estar en la cima de alguno. Me imagino que puedes ver los países de arriba.

Una vez que nos entregan el carro nos dirigimos rápido a  Laredo. Ya son las 8:30 y nos enfilamos para entrar a Tamaulipas; avanzamos 15 kilómetros en un Versa. Voy al volante, y Velardo, después de tragarse una ración doble de desayuno, ya hizo de su asiento una cama. Está perdido. Yo tengo un chingo de sueño, detengo el carro, busco desesperadamente una manera de despertarme. Bajo, fumo, meo y las ganas tremendas de dormir no se van. Avanzo de nuevo y me debato entre el sueño y la claridad del día. Empiezo a tener mal viajes sobre el magnetismo del camino que me jala hacia la izquierda. Adelante hay un retén militar y me pregunto si todavía traemos mota o algo por el estilo, pero Velardo no despierta.

Veo una gasolinera, orillo la nave y me duermo un rato sin importar lo que suceda, estamos en una de las carreteras con más muertos por la guerra del narcotráfico. Después de descansar por una hora, calculo, es momento de ponernos en marcha. Mi compa sigue jetón y me pregunto de nuevo que hago con él aquí en este lugar tan solo.

Llegamos a nuestro destino. Laredo siempre me ha dado la impresión de esos lugares en los que sientes que estás muy lejos, que es el último pueblo antes del fin del mundo. Lleno de yonkes y tipos malos. Imagino toda la mierda que estará pasando detrás de los densos arbustos y de repente comienzo a sentirme muy ansioso. Trato de exprimir y avanzar lo más que puedo en el carro que nos transporta, despierto al cabrón que traigo a lado. El que me dejó morir en el camino para renacer.

De repente se levanta como si nada. Desayunamos en un centro comercial hace unas horas y antes de pagar la cuenta, el muy cabrón pidió unos hot cakes para llevar. Se los comienza a comer después de su jetita. ¡Vete a la verga! Me empiezo a preocupar porque no tenemos donde dormir. Para quien conoce los cruces fronterizos saben a lo que me refiero, y a los que no, te piden todo tipo de información. ¿a dónde llegas, a qué vas, por qué, con quién? A final de cuentas vamos con Tío SAM y al Tío SAM no le gustan los extraños y menos mexas. Hay que comprar un seguro para poder manejar en “el gabacho”. Se nos aproximan unos compas y nos preguntan si queremos el seguro, son 18 dólares. Sus miradas cómplices me hacen dudar y pienso en la película El mariachi. 

Estoy harto. Mi estomago está vacío, hace mucho calor y ni mi compa ni yo reservamos algo para hospedarnos. Pago el seguro y le digo que no se haga pendejo, es hora de que maneje. Acepta y acelera como maniático al puesto fronterizo. Nuestra actitud nos lleva a que revisen cada parte del carro, nuestras mochilas y a nosotros, los policías fronterizos nos revisan con guantes como si tuviéramos alguna especie de virus mexicano. Les decimos a los tiras que vamos a Austin y de inmediato nos mandan por un papel con sello del consulado.

Nos estacionamos, estamos del otro lado, pero no estamos listos para irnos, tenemos que hacer una fila de aproximadamente unas 100 personas y no avanza. Al cabo de dos horas regresamos, por fin con el oficial cónsul y nos pide nuestros documentos, nos pregunta lo inevitable, “¿donde se quedarán?”, necesito una dirección. Los dos nos ponemos nerviosos, saco mi celular para hacerme pendejo y finjo que no carga la página.

Velardo se va al baño. Me quedo solo con el oficial, imagino que vio mi cara de sufrimiento y por eso me pidió que ponga mis manos en un aparato que seguro le dará toda la información sobre mí. Nos dejó pasar. Por fin estamos del otro lado. Respiro. Tengo la sensación de que todo va mejorando, pero el estomago no me deja de doler y faltan más de cuatro horas. Vamos tarde. Le escribimos a la morra que nos acreditó en los “States”, le decimos que vamos tarde.

Necesitábamos urgentemente un baño y vimos un Jack in The Box, fue así como comenzamos la dieta obligatoria de comida rápida. Todos ahí hablaban en español, todos eran mexicanos. Mi compa acabó comiéndose dos hamburguesas, yo no pude tragar mas de dos “french fries”. Subimos al carro, mi compa sacó dos pastillas grandes, pienso que igual y me quiere drogar, como acostumbra. No sé qué mierda es pero estoy desesperado. Me las tomo, me dice que el las toma para la ansiedad, que me calmarán, comienza a manejar. Inclino mi asiento y empiezo a quedarme dormido. El alcoholismo de los meses anteriores me estaba cobrando factura.

El tablero marca que no tenemos gas. Estamos cerca de San Antonio, pienso que ya valimos verga de nuevo porque son aproximadamente las 7:30 pm y nos estamos perdiendo a Eye Hate God, las leyendas de NOLA, con Mike Williams. Y nosotros en medio de la nada sin gasolina. Caminamos hasta que por fin vemos una gas, no sé qué hace mi compa pero se pasa la salida, ¡qué mierda! Comienzo a dudar y de nuevo pienso que todo esta perdido.

Veo una salida, le aviso a mi compa y bajamos en chinga del freeway (autopista principal de Austin) activo el Waze y nos lleva a la primera gas, estamos a 5 kilómetros, parece una misión imposible pero lo logramos. Llegamos a las gas, mi compa baja a pedirla yo espero en el auto, los gabachos me miran con recelo, o eso pienso en mi paranoia chilanga. “Ya pagué”, dice mi compa y sube al carro, pero no hay realmente ninguna indicación clara de como poner puta gasolina y aquí hay que ser vaquero y servirse solo, agarro la manguera que no dice methanol y comienzo a llenar el tanque pero no sale maldita gasolina.

Por alguna extraña razón mi compa no se baja a ayudarme y quedo a mi suerte tratando de llenar el tanque, de pronto veo un supuesto paisano, digo “supuesto” porque hay muchas generaciones ya en San Antonio que ni siquiera hablan español pero parecen mexicanos, de hecho les emputa que les hables en español porque son gringos, me la juego a mi suerte, mientras detrás de nosotros hay una señora que se esta meando de la risa pero no me ayuda.

Le pregunto medio en español  a un compa que estaba ahí y me ayuda, no antes de meterme un cagón porque esa es la manguera del diesel, lo cual hubiera sido un desastre de magnitudes monetarias devastadoras, me pasa la manguera correcta y comienzo a llenar el tanque, mi compa en ningún momento se bajo a ayudarme.

Le puse 16 dólares exactos al coche, pero al llegar a los 14.50 no avanzaba más, seguí apretando la maldita palanca y empece a sentir los pies calientes, ¡mierda!, la gasolina se estaba saliendo. ¡Es tan barata la gasolina que aquí que se derrama! Con 300 pesos llenamos el tanque, cuando en Monterrey 300 pesos nos sirvió para medio tanque. Nos dirigimos a toda velocidad por la Freeway hacia Austin, calculamos 40 minutos, estábamos por lograr la misión.

Checo en mi celular el cartel, quiero llegar y ver a Superjoint, pero sobre todo ver otra vez a Anselmo. Comienzo a buscar la dirección del lugar y noto que dice Aztec Theatre San Antonio, ¿San Antonio? ¡SAN ANTONIO! Le grito a mi compa, parece desconcertado y derrama la mitad de su cerveza Miller en la consola del carro. Mierda nos equivocamos, era San Antonio no Austin hay que buscar el próximo retorno.

Pienso en mí, me siento derrotado, esto es un puto desastre, mi compa maneja como maniático, trato de no decaer, topamos una patrulla, sería mejor no joder con los policías tejanos, menos nosotros que somos unos beaners con unas chelas encima, siguiente escena estoy viendo el Aztec Theatre.

Ah, qué gusto ver a la bandita metalera, contrasta bastante con el conservadurismo tejano visto en otras calles del Centro, por cierto lleno de turistas ya más bien muy rucos y dos tres morras springbreikeras. El Centro está chido, como casi todo el gabacho: perfecto, pero de hueva. Nos sentimos bien, de pronto todo empieza a ir bien, sólo me importa estar aquí y tomar una cerveza.

Caminamos rumbo a la entrada del evento, la gente nos mira extraño, habíamos fumado mota antes de bajarnos y nos pusimos a caminar. Un vagabundo nos habló o eso creo, no le entendí ni una mierda. Seguimos andando, las luces brillan mas que nunca y el clima está fresco, nos sentimos bien tenemos que lograrlo, le mando mensaje a nuestro contacto Liz, me contesta  y se describe que es una morra chaparrita con el pelo pintado de verde y pony tails. Me siento como en una cita a ciegas pero esto no es ese pedo. 

No la encuentro por ningún lado, así que preguntamos y preguntamos, vemos gente por todos lados menos a Liz. Poco a poco perdemos la fe, me siento extraño, la mota no paro la ansiedad en mi cuerpo, todo es diferente nadie habla español, rostros extraños, ¿cuál es su código para vivir? ¿por qué todos están tan viejos? Me siento joven aquí, todos tienen de mi edad a 50 años como si estuviera en un concierto para rucos, pero esos rucos están ebrios, fuman en vaporizadores avanzados y tienen barbas enormes, putos Hijos de la Anarquía, han calado hondo.

La policía llega y asusta a los bebedores y cierran la tienda de la esquina, y mi debate interno entre si esperar a la morra o ir por un bajón, se diluye. Mi compa parece desesperado, pregunta, lo veo con la mirada perdida esa mirada de como si todo se hubiera ido al infierno, para mi es solo aguantar y aguantar, volteo a la entrada y veo una chava de cabello verde con colas de caballo, me sonríe, le sonrío, nos sonreímos. La noche está salvada maldito Avelardo. “Aquí tienen sus dulces chicos, disfruten”, nos dice.

La siguiente escena que me viene a la cabeza fue estar viendo las últimas notas de Superjoint, escuchando a Phil Anselmo hablar y hablar como acostumbra hacerlo y la gente entregada a él. Maldito hijo de puta, pienso, ha sido un largo camino desde la última vez que lo vi en uno de los más desmadrados conciertos cuando tocaron con Metallica y Monster Magnet en el Foro Sol y la gente se volvió loca y se saltaron las vallas, esos tiempos donde todavía te podías volverte loco y no importaba.

Ahora todo parece demasiado controlado, muy Chilango el pedo. Demasiadas cámaras, demasiado marketing. En eso un gringo me dice algo de Superjoint y yo le digo que sí,, no entiendo qué mierda dice, pero en la siguiente escena me pasa un porro, con gusto lo fumo esperando que esta mota no me vaya a dejar paralizado como otras que he probado en el gabacho. Termina Superjoint y siento pena por no tener unos tiros de fotos de esos cabrones. No hay pedo, es hora de ir por una chela, relajarnos, mear un poco y esperar el turno de King Diamond. Esa mota pitera ni me pegó o tal vez estaba demasiado feliz disfrutando la realidad. Topé a mi compa y fuimos por una chela a 30 dólares.

La compramos, no hubo de otra. Ya gastamos más de 300 varos por una chela más los 20 dolarucos del estacionamiento y apenas llevamos no más de una hora aquí, definitivamente no pintaba bien, por lo menos en cuanto varo, ¿tendremos que vivir como vagabundos los demás días? Mi presupuesto eran 200 dólares. Pero no era tiempo para hacer cuentas.

Fuimos a ver la merch, vi playeras chingonas siempre he querido la de Down del primer disco, nunca he encontrado una de mi puta talla. Suena el público emocionado, corremos, yo me voy al pit, la verdad King Diamond siempre me a dado hueva, en fin empieza su show. Parece como si estuviera en una obra de teatro: el escenario es como un montaje de un castillo rodeado por los bosques obscuros de Escocia o Bulgaria, tal vez.  El público enloquece con King Diamond porque tocaría exclusivamente su disco Abigail.

Comencé a tirar fotos como desesperado, como fotógrafo de periódico de a gatillero tatatatatatatatat, como si estuviera en un mar de nalpam me deslice por la jungla para tratar de tener unos buenos tiros, estaba frío y tenia que volver a concentrarme después  de toda la mierda pasada, mientras tomaba las fotos escuchaba la música, todo impecable, ni un error. La verdad sonaban muy cabrón. ¿Y qué puedo decir de él? Maldito anciano, nunca había escuchado alguien cantar de esa manera, qué maldita bestia.

Terminé mis tiros y dispuse a disfrutar lo que quedaba de Abigail. Siempre me he preguntado cómo será en la vida real King Diamond, siempre,  pero siempre desde que era un morrillo hasta el día de hoy, que ya pasé los 30, se ve igual. No le veo ninguna puta diferencia en nada, pero ese rango vocal que tiene, no pinches mames y la banda tocando perfecto, la neta estaba bien emocionado.

Todo fue perfecto, incluido performances dramáticos al tenor de su música. Putos satánicos. Todo termino en ovaciones y lagrimas, abrazos y bueno todos felices a empedar, pero nosotros teníamos razones para preocuparnos, no teníamos donde dormir, teníamos hambre y no teníamos varo.

Terminamos en un hotel de poca monta, de esos que dan comezón, no importa pues, me siento bien. Descargo las pics, si tengo unas cuantas que representan, el trabajo esta hecho. Tenemos ganas de alcohol, pero decidimos guardar el poco dinero que llevamos y dormimos temprano, fumamos de un vaporizador que me encontré tirado y nos sentimos un poco puestos. No sabemos qué es, pero nos quedamos echando humo un rato. Después de chingarme un episodio en la tv de cómo los carteles mexicanos les están comiendo el pastel a los gringos, me pierdo.

Al día siguiente tenemos que encontrar antes que nada una pocilga más bara porque no nos alcanza, después de varios intentos llegamos al peor tugurio de San Antonio que atendían unos gueyes de la India, pandilla a final de cuentas, ninguno, ni ellos ni nosotros era blanco privilegiado acá. Nos lo dejaron más barato. El hotel estaba lleno de escoria, basura blanca y negros malos que escuchaban trap  pero nadie nos jodió ese día, ¿por qué razón? No lo sé. Para este día tenemos un chingo de entrevistas y, de las cuales no habíamos armado ninguna.

Llegamos al Holiday Inn, claro las bandas no se hospedan en tugurios por esta vez, dormirán en suaves almohadas de pluma de ganso y agua caliente gratis. Iniciamos armando las preguntas, luego a mandar mensajes, mierda…. me sentí tan periodista, tan concentrado, tan preocupado, tan enfocadooooo, entre tanto por el lobby paseaban todas las banda. Al cabo de varias llamadas y wikipediasos y unos cuantos cafés baratos estábamos listos para nuestra primera entrevista con Corrosion of Conformity, pero primero pasamos a ver qué tal rifaba el barbón de Crowbar, sin contar que nos perdimos a Nails.

Corrimos al auditorio y tuvimos la oportunidad de ver a Crowbar y su puerco sludge, mención aparte Matthew Brunson, que pinche liro tan más preciso. Mi compa le sacó unas plumillas y bueno ni que decir de el legendario Kirk Windstein que es una monografía de tatuajes de bandas. Tiene los tatuajes de Trouble, la portada de Killers de Iron Maiden, el plato de John BonhamThin LizzyGene SimmonsSaint VitusMotorheadSaxonType O Negative, etc…

Esto era más como el evento de todas la bandas de vatos que están o estuvieron en Down como Kirk que decidió dejar Down para dedicarse a de lleno a Crowbar, por eso admiro a toda esta bola de cabrones, obviamente el dinero les es importante pero no basan sus decisiones en ello puesto que seguramente Kirk hacia mucho, pero mucho más, varo en Down. Esas decisiones tienen un nombre y se llama PELOTAS. Después de rifarnos a Crowbar, era hora de regresar a nuestra entrevista con Corrosion of Conformity, no sabíamos con qué integrante sería, o si sería con todos. Llegamos al hotel base y nos dirigimos a los elevadores.

Pinchamos los botones para ir arriba, se abren las puertas y ahí estaban los dioses del bayou: Pepper Keenan y Phil Anselmo,…. nos quedamos helados. El antecedente es que hace 72 horas me estaba llevando la chingada en Monterrey y en ese preciso momento están saliendo del elevador dos de los cabrones que más he admirado en mi puta vida. No sé si como rol models, pero definitivamente dejaron huella, ¿qué puedes hacer aparte de quedarte frío? Pues nada. Siguieron su camino, nosotros el nuestro a punto de subir por el elevador y pensé a la verga.

Mi vida personal está más allá de la chingada en estos momentos, fue un martirio y un gasto llegar acá, A la mierda… saqué mi celular me fui caminando hasta la entrada y le di una palmada en la espalda a Phil: “jey maiman, a photo?”, en mi inglés pitero, a regaña dientes accedió fue así como: ahhhmmmooommmjjj… lleva prisa y guarura también por cierto, pero al final accedió, he tenido el debate con banda que lo ha topado si es mamón o no la verdad no me interesa si es mamón o no, digo este cabrón es uno del mejores de la historia.

“Mouth of War” es mi rola preferida de Pantera, ¿qué hubiera sido sin él Cemetery Gates o Becoming? Es más, pensaba en retirarse, lesiones de la espalda, operaciones, ¿y qué? Siempre regresó con sus mil proyectos, disquera, festival, definitivamente no hay nada más que admiración para Phil. ¿Y qué si es mamón? Su festival de cine y música esta bien chingón.

Recuperándome del shock, corrimos a la entrevista y abriendo las puertas estaba esperándonos Reed Mullin, el baterista de Corrosion of Conformity, otro cabrón por el que también destilo admiración, digo era como la reunión de viejitos que yo veía todos los sábados por las noches en Headbangers con Alfredo cuando iba en la secu y  recordé cuando las morras me daban miedo y me latía ir al Chopo a comprar pendejada y media y así era el morrillo más feliz.

¡Qué baterista es este cabrón! me decía, para mí el mejor cover de Black Sabbath, de todos los que se han hecho, definitivamente el que más rifaron es el de los Corrosion en el Nativity In Black I: “Lordddddd of this wooooorlddd”, saquen las rokiiiiiiis . Al final le dijimos que él sería el baterista ideal de Black Sabbath, obviamente después de Bill Ward. Muy chingona la entrevista, era a toda madre el vato, simplemente lo podré decir así. Stanton Moore una de las grandes leyendas de Nueva Orleans y de batería en general, digo un cabrón pesado, muy pesado, super funky.

Grabó con Corrosion “In the Arms Of God” (Reed tuvo una lesión de espalda que lo alejó casi 10 años), jamás pudo igualar el toque de Reed Mullin que nació con el lodo en las venas para tocar lo que toca con Corrosion of Conformity. Terminamos nuestra entrevista y nos jalamos en corto al teatro donde estaba tocando Cripple Bastards, grindcore italiano, nunca los había escuchado la verdad, creo venían de tocar en México su gira “Tiempo de Venganza”. Mi compa estaba en el orgasmo total, porque le late más el grindcore, a mí me satura a veces un poco, soy más de lodo, pero igual que puto pinche show más reata.

Nada de tupatupatupa y esas mamadas, esto era tttttttttttt estuvo brutal y el carnal que canta la verdad sí maneja la mirada densa, densisimaaa. Procedí pues a fumar hierba a escondidas y comprarme una chela y una playera de la gira de Corrosion. Todo marchaba bien, nos sentíamos con la pila después de que mi compa se rifó el bajón en el Mcroñals. Seguía Negative Approach. La verdad, mis recuerdos son nebulosos. Me sentía hasta el huevo y analizaba la diferencia entre el público mexicano y el gabacho sin resultados exitosos. Después de que mi carnal regresara a decirme que los madrazos estaban buenos, me preparaba para Corrosion of Conformity en el pit.

Puedo decir muchas cosas que sentí y demás, pero no lo haré porque me da hueva explicarlo y sería aburrido. Simplemente diré que es el mejor acto que he visto en mi vida, me cambio el panorama. ¡Qué banda tan fina es Corrosion! Ojalá puedan ir al DF algún día. Fino, fino. Ahí estaba Phil, a un lado del escenario viéndolos con su botella de vino, pedo me imagino, que chingón que la gente viva como dice que es. 

De ahí nos fuimos tendidos al hotel y en el elevador nos topamos a Phil, otra vez. La tranza de gueyes como él es que siempre están rodeados de parásitos que disfrutan lo que él se ha ganado. El elevador iba hasta su madre, Phil contando una historia y todos riendo. Me recordó cuando los raperos andan con su crew, o como se diga. Decidimos no ser impertinentes y nos fuimos quietos en el elevador. El guarura me recompensó con un martillo de Thor, todavía lo tengo en mi casa, es una historia que contar, me imagino.

Entrevistamos  a Agoraphobic Nosebleed, yo la verdad no sé mucho de ellos. A mi compa le laten mucho más. No tenía ni idea que este era su segundo toquín en la historia, ¡wow! Para una banda formada en los 90, luego me enteré que tocaban con drum machine y para ellos era un pedo hacer actos en vivo, sobre todo por cuestión del PA, el precio de no tener bataco me imagino.

El vato también muy chido. Salimos, topamos a otro vato que hacía video y nos invitó por la noche a un bar a ver una banda que hace covers de los Deftones, sonaba muy bien la idea pero nuestra situación económica  era cada vez más precaria y estábamos guardando varo para unos posters conmemorativos bien chingones que luego mi jefa usó para forrar cajones sin mi permiso después de secuestrarlos en una mudanza, chaleee. Siguiente escena estábamos viéndolos en directo y el pasado no importaba más.

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