Como el título puede erróneamente indicar, no hablaré aquí  de asuntos esotéricos, o de eventos paranormales en el mundo de los comics.  La idea es comentar un poco acerca de un gran maestro de los Cómics.  Me refiero al primero y único, Will Eisner.

 

La intención de este pequeño ensayo no es de indicar su importancia para lo que hoy llamamos, con lo debido respeto, Arte Secuencial.  Ni tampoco mencionar que este señor fue uno de los responsables por alzar a los cómics al nivel de arte.  Innecesario decir que fue este señor el responsable por diseminar en definitivo el término Graphic Novel (hoy, algo tan mal empleado).  No hablaré tampoco de la premiación más importante de los cómics, la cual trae su nombre.   Esto todo seria, como decimos acá en Brasil,  llover en el mojado.

La razón de este texto es para darles el testimonio de cómo este señor re-encendió en mi una pasión de largos años que, poco a poco moria…

Soy un voraz lector de los cómics, o “quadrinhos” como llamamos por acá.  Fui alfabetizado  muy temprano, por iniciativa propia,  leyendo a Gasparín, Disney y, principalmente a Mónica y su Pandilla (un excelente título brasileño para niños, ¡les recomiendo!).  Desde mis 5 años  tuve a los quadrinhos como parte de mi vida.  Y esto si convirtió en una pasión…

En la adolescencia, el mundo de los héroes encapuchados  me domino por completo.  Mis lecturas orbitaban alrrededor de estos grandes soles del universo de los Cómics: Marvel y DC.

Al paso que crecía y me daba cuenta  de las limitaciones de este universo dicotómico de los súper héroes, esta pasión se apagaba.  Para poner las cosas en su debido contexto: Me vía en una etapa pre-Frank Miller, y toda la revolución que sus  obras generarían.  O sea, nada de interesante se vía en esos días.

Por supuesto que tuve contacto con otros títulos interesantes como los de Moebius, Enki Bilal y otros artistas con títulos más alternativos.  Todavía, eran aun densos y herméticos para un joven recién salido de su adolescencia.

Con esto, me alejaba poco a poco de los quadrinhos.

Hasta que algo pasó…  (Imaginen ahora la escena de abajo empezando de manera trémula, como debe de ser un buen flashback.)

Caminando aleatoriamente por los bastidores de una pequeña librería,  veo una revista que me llama la atención – En su portada, el nombre de su protagonista esculpido en una roca: Spirit.  En esta misma roca, un hombre “crucificado” por una serie de cuchillos atados a su chaqueta.

Pero fue el resto de la portada lo que me llamó la atención – Aún atado en esta incómoda posición, este hombre lograba sofocar entre sus piernas su atacante.  Se vía la expresión de desprecio y poco caso de él, aún en esta clara situación de desventaja.   Aparte del chico que traía entre sus piernas, otros cinco se acercaban, preparándose para atacarlo por las espaldas.  Esto todo teniendo como escenario un típico callejón al estilo de las pelis “B”.

spirit 2

Portada de la revista “The Spirit – no. 2” – Editora L&PM – Brasil

Salí de la librería con el ejemplar bajo mis brazos…  (¡Que quede claro que lo pagué!)

Corrí para mi cuarto, ansioso en conocer más de este improbable héroe, que vestía un anacrónico traje azul y una máscara, la cual no combinaba con su traje.

Hasta hoy, sigo leyendo repetidas veces esta deliciosa colección, que trae nueve aventuras de Spirit, luchando contra el crimen en Central City.  ¿Demasiado cliché, no?

Esto seria lo que el incauto lector, desconociendo la obra de Eisner diría.  Tremenda equivocación.

Basta mirar atentamente cada historia, sus ángulos cinematográficos, y después, conocer mejor a sus personajes, para uno darse cuenta de que hay algo más.  Y fue esto lo que me ganó – Los personajes nos son simplemente, buenos o malos.  Hay gris en las historias.

Llegue entonces a la última historia y, fue ahí donde mi pasión, que moria lentamente, como una chispa, ¡vuelve a encenderse!  Con  “La Historia de Gerhard Schnobble”.

Es increíble como una simple secuencia de dibujos, insertados secuencialmente en míseras siete páginas, han logrado tal reacción.  Para mí, después de esta historia, los comics ya no eran solo diversión.

Eisner ya se lo advierte al principio: “¡Esta no es una historia graciosa!”

En esta corta alegoría, nuestro héroe se ve en segundo plano, y esto para mi era algo nuevo…  El personaje principal es Gerhard Schnobble – un ciudadano común y corriente de Central City.

Gerhard nace y crece como todo niño.  Hasta que, a los ocho años descubre por accidente que puede volar.  Preocupado con las consecuencias de este don en la vida de su hijo, su papá lo prohíbe volar nuevamente.  Gerhard, un bueno y obediente chico, escucha a su papá y deja de volar.  Con el tiempo, se olvida de su capacidad única.  Su vida sigue su curso.

Todavía, algunos cuadros adelante, y algunos años después, esto cambia drásticamente al cuando lo promueven a guardia nocturno en el banco en donde trabaja.  En su primera noche de trabajo, se ve atrapado por bandidos y preso en la caja de seguridad que debía de  proteger.

Gerhard es despedido y humillado por los dueños del banco.  Indignado con la actitud de los dueños del banco, y sintiéndose un fracaso, él recuerda su poder y decide enseñar a todos que no es un don nadie.   Y toma la decisión: Se va al tope del edificio más alto de la ciudad para enseñar a todos que puede volar.

En paralelo a este conflicto interno de nuestro protagonista, vemos la persecución de la policía a los mismos asaltantes que han causado su ruina.  Con la ayuda de Spirit, la policía logra encorralarlos en el mismo edificio hacia donde esta Gerhard.

Mientras la policía hace un bloqueo del edificio, Spirit se da cuenta de la llegada de un helicóptero, suponiendo que los asaltantes planean escapar de esta forma y, desenfrenadamente corre hacia el ascensor.

En este momento, las dos historias, antes apartadas, se cruzan…

La acción tiene su ápice con todos en el tope del edificio: Spirit en una feroz pelea con los bandidos y Gerhard, alejado de todo, preocupado tan solo  en obtener una gran audiencia para su performance.

¡Gerhard salta para su vuelo triunfal!  Todavía se da cuenta de que nadie en las calles de abajo lo notó, y se va hacia el otro lado del edificio.

El pobre Gerhard no lo sabe, pero este seria su último y fatal vuelo, pues es alcanzado accidentalmente por un balazo.  La historia termina con una de las páginas que, en mi humilde opinión, es una de las más bellas y cargadas de sentimientos que ya he visto:

En la parte inferior derecha vemos al cuerpo inerte de Gerhard, tirado al suelo, al tiempo que vemos su sombrero arriba, en una de estas escenas típicas de Willie E. Coyote, desafiando la gravedad por algunos segundos.

Entre estos dos “objetos”, vemos a Gerhard, ahora en la forma de un etéreo angelito, volando feliz.

En la misma escena, como que en una dimensión diferente, en la parte superior izquierda, tenemos a Spirit, venciendo a sus dos oponentes.  Y en la parte inferior izquierda tenemos las palabras finales del narrador:

“Y así…  Sin vida…  Gerhard Schnobble fue cayendo hacia el suelo.

Pero no llores por Schnobble…

Mejor derramar una lágrima por toda la humanidad…

Pues ni una sola persona entre toda la muchedumbre que vio a su cuerpo caer, al menos ha sospechado, que en aquél día ¡Gerhard Schnobble tenía VOLADO!”

Si mis amigos. Ni siempre los Comics son cómicos…

Paulo Gaspar

Sigue abajo los momentos finales de esta tierna alegoría a nuestra incapacidad de mirar las cosas bellas y fantásticas de la vida.

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