Por Jorge Flores-Oliver, Blumpi / @Blumpi

En marzo de 2017 fallecieron dos integrantes del cómic underground estadunidense: Jay Lynch, el 5 de ese mes, y Skip Williamson, el 16. Con sus muertes se comienzan a apagar las estrellas de aquel movimiento artístico y revolucionario que redefinió desde los remotos sesenta el rumbo de la gráfica y de la cultura pop para siempre.

Los comix underground fueron el hijo bastardo de una generación obstinada. Así lo explica Denis Kitchen en el prólogo del controversial libro Comix. The underground revolution, de Dez Skinn. Kitchen dice que dicha asonada no contó con un plan preestablecido ni un eje reactor, más bien se trató de un movimiento orgánico que se gestó poco a poco hasta hacer explosión. Pero anota que el número 1 de Zap, del mítico Robert Crumb, fue el catalizador de lo que vino después. Era 1968 en San Francisco.

skip williamson jay lynch

Skip Williamson y Jay Lynch en 1973.

‘HUMBUG’, LA CUNA

Pero si Robert Crumb es el padrino de los comix, sin duda Harvey Kurtzman es el padre de todos aquellos enloquecidos artistas. En 1963, cinco años después de la desaparición de su revista Humbug, Kurtzman reunió a un lozano equipo de colaboradores para crear una nueva publicación: Help!

También de corta duración —solo se llegaron a publicar 26 números—, Help! contó en sus filas con algunos de los artistas gráficos que luego formarían parte del underground comiquero. Bajo la dirección de arte ni más ni menos que de Terry Gilliam (parte de la troupe Monty Python), en sus páginas se publicó al mismo Crumb y Gilbert Shelton (creador de los Freak Brothers), así como a los mencionados Lynch y Williamson.

Pero, ¿quién era ese par y por qué resultó tan importante?

revista help

‘BIJOU FUNNIES’ Y LA REVOLUCIÓN DEL 68

Nacido en Nueva Jersey el 7 de enero de 1945, Jay Lynch fue creador de Bijou Funnies, acaso la publicación de comix más influyente después de Zap. También fue colaborador en la revista MAD, escritor de los cómics de Bazooka Joe y los de Los Simpson. Jay también fue uno de los ilustradores detrás de las tarjetas coleccionables Wacky Packages y Garbage Pail Kids. Sus personajes más conocidos se llaman Nard y Pat, el primero un hombrecillo calvo y conservador; el segundo un gato joven y radical.

En una recopilación de Bijou se incluye la siguiente historia ficticia sobre Lynch en esos días, que puede no ser real pero que refleja el acelerado tren de vida contracultural de la era: “Pasé empujando a William Burroughs y David Bowie. A través del humo pude ver a Lynch. Tom Wolfe estaba con él, bebiendo lo que parecía ser un vaso de leche con chocolate y diciendo algo a Lynch, mientras que Lynch armaba una línea de cocaína en la mesa. […] Allen Ginsberg se acercó y susurró algo a Lynch. Lynch se rió y dijo, ‘Claro, Allen. Mira, estoy muy drogado ahora mismo, ya sabes, luego platicamos’. Allen dijo OK y se perdió entre el humo”.

bijou funnies

Bijou Funnies incluyó a varios de los artistas más relevantes del underground, y Lynch reconocía que Harvey Kurtzman y sus publicaciones —especialmente Help!— fueron el parteaguas que permitieron el nacimiento de los comix:

“Skip y yo habíamos sido educados bajo una dieta continua a base de Harvey Kurtzman. En ese tiempo, 1960-61, decidimos que junto con Shelton y Joel Beck, deberíamos de mandarle material. Para muchos de los artistas underground originales, la primera revista nacional en la que publicaron algo fue Help!, así que, en un sentido, fue el primer comix underground”.

Radicados en Illinois, Lynch y Williamson produjeron una publicación satírica llamada Chicago Mirror, dirigida al público hippy. Luego de tres números la revista quebró. Pero tras el éxito obtenido por Crumb con el número 1 de Zap, ambos decidieron retomar su labor como editores y fue así como, seis meses después, lanzaron Bijou Funnies en 1968.

bijou funnies

La revista es aún un ejemplo de cómo armar una antología por su naturaleza cooperativa: todos los autores recibían el mismo pago por su trabajo, fueran nuevos talentos o vacas sagradas como Crumb; también, las regalías por la venta de las reediciones de la revista o artículos promocionales derivados de ella se le pagaban a cada uno sin falta.

En su primer ejemplar, Bijou incluía cómics de Lynch y Williamson, así como de Jay Kinney, Shelton y Crumb. Más adelante se unieron otros artistas como Art Spiegelman, Spain Rodriguez, Kim Deitch y S. Clay Wilson. Pero no solo fue el éxito de la publicación de Crumb lo que los animó a lanzar su propia recopilación de comix: “Los hippies no tenían sentido del humor”, explicaba Lynch. Con 200 dólares en el bolsillo, que era lo que les quedaba tras la debacle de Chicago Mirror, consiguieron que un editor se comprometiera a imprimirles cinco mil ejemplares por esa suma de dinero. Al final, solo fueron dos mil copias y ellos tuvieron que engrapar los ejemplares. Así nació el número 1 de Bijou, que actualmente es difícil, y caro, de conseguir.

bijou funnies

En Bijou nacieron los personajes de ambos autores. Por un lado, la pareja de Nard n’ Pat que estaba basada en dos amigos de Lynch y que, como ya dijimos, se trataba de un tipo y un gato. Por el otro, Snappy Sammy Smoot, un personaje de Williamson dibujado en una línea estilizada y espacios repletos de ashurado, con un efecto visual muy psicodélico.

Mervyn “Skip” Williamson nació el 19 de agosto de 1945. Fue, de hecho, el encargado de diseñar la portada de la primera edición del libro de Abbie Hoffman, Steal this book (1971). También fue el director de arte fundador de Hustler y en él está basado el personaje Hippie Skippy, de los Garbage Pail.

Snappy Sammy Smoot es un personaje naïve que constantemente se encuentra en medio de acontecimientos políticos. Como un Cándido contracultural, Sammy no pierde su inocencia jamás. En su debut, regresa a su alma mater, donde las cosas han cambiado considerablemente. Al juntarse con unos estudiantes que se encuentran organizando una protesta, termina atestiguando cómo un policía los muele a golpes. “Discúlpeme, oficial, pero, ¿no cree que quizá haya violado algunos de los derechos de esos tres jóvenes? Matarlos me pareció un poco extremo”, cuestiona, sin malicia, al policía.

bijou funnies

Siempre alineado al ala más radical de la izquierda de su país, Williamson contribuyó a alimentar el debate político. En 1968 participó como dibujante de la corte durante el juicio a los Chicago Seven, el grupo de acusados por el gobierno federal bajo los cargos de incitación a disturbios y conspiración durante la Convención Democrática que tuvo lugar en Illinois ese año. El grupo estaba compuesto por Abbie Hoffman, Jerry Rubin, David Dellinger, Tom Hayden, Rennie Davis, John Froines y Lee Weiner. Además, Williamson editó el cómic Conspiracy Capers para reunir dinero y ayudar con los gastos legales de los activistas.

Estos acontecimientos fueron también las bases para la aparición de Bijou. En la introducción a la recopilación The Best of Bijou Funnies, de 1975, Marty Pahls lo narra así: “Bijou nació en 1968, y sus espasmos de nacimiento coincidieron con los espasmos de la sangrienta Convención Democrática de Chicago. Mientras los policías del alcalde [Richard] Daley lanzaban gas lacrimógeno a los manifestantes, cuatro caricaturistas principiantes —Jay Lynch, Skip Williamson, Robert Crumb y Jay Kinney— estaban entre los espectadores. Cuando la melé terminó, este cuarteto se limpió las lágrimas de los ojos, se subieron a la línea café del metro con rumbo a la casa de Lynch y comenzaron a producir sus propias lágrimas —lágrimas de risa.”

pard n nat

EL FINAL DE UNA ERA

Con Jay Lynch y Skip Williamson se va una buena parte del corazón de los comix. (Aunque Lynch es conocido por su labor de archivamiento de la contracultura que va de los beatniks a nuestros días, así que esa memoria ha quedado resguardada). Un medio que, en sus propias palabras, “si algo hicieron bien, fue abrir el campo editorial a una situación sin censura. Antes [de los comix] no podías comprar libros de Henry Miller en los Estados Unidos y el Ulises de Joyce estuvo prohibido hasta después de un largo juicio a costa del editor”.

Esos mismos comix, que Robert Crumb no duda en llamar revolucionarios y que, sin duda, cambiaron el rumbo de los cómics, la gráfica y la cultura pop para siempre.

Editor Yaconic

Editor Yaconic

Previous post

UN CENTINELA FIEL A LA CULTURA; EL FARO ARAGÓN CUMPLE UN AÑO

Next post

¡POSTRE O MUERTE! PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO GONZO 2017