Por: Daniel Herrera

Algo está sucediendo con los millennials jazzeros que no provienen de la vanguardia neoyorquina. Sé que suena extraño, pero sí, hay músicos muy jóvenes que han decidido dedicarse a tocar este género. El sonido que consiguen y sus propuestas se alejan del típico jazz moderno y aceptan la influencia de múltiples músicos y estilos que van más allá del jazz o el avant garde. Lo más interesante que han logrado es darle nueva vida a un género que, desde hace años, se le ha entregado su acta de defunción una y otra vez y que siempre regresa negándose a desaparecer o a convertirse, por completo, en objeto de museo.

Creo que existe algunas sencillas razones que explican por qué el jazz no ha desaparecido: la gran mayoría de los músicos lo ven como el género para desarrollar las herramientas necesarias, tanto en la técnica como en la interpretación. Además, permite poner en práctica las capacidades propias de la improvisación, algo fundamental para todo músico con aspiraciones artísticas.


Ya esto es suficiente para que el género siga existiendo, pero, también, hay otra razón que permite la evolución del jazz: la fusión con todo, o con casi todo. En el caso que nos ocupa, estos jóvenes músicos, algunos apenas entrando a sus treintas y otros, con un poco más de 20 años de vida, están creando el jazz más ecléctico desde que Miles Davis decidió unir el rock al jazz a principios de los setentas.

Aquí presentaré a algunos, por lo menos los que parecen ser más representativos. Como toda lista, lo sabemos, faltarán muchos y siempre se puede mejorar. Esta no desea ser exhaustiva, sino, en todo caso, introducir a cualquiera en el jazz novísimo que está sonando en este momento, más allá de las listas de éxitos. El primero que mencionaré, y creo, es el más importante de todos, ha definido el jazz de los últimos años con un solitario disco. Me refiero a Kamasi Washington y su enorme obra The Epic.

Kamasi nos recuerda a Coltrane, pero también a Pharoah Sanders, y a Albert Ayler, y a Coleman Hawkins; pero su sonido va más allá, con años de trabajo incesante, consiguió un fraseo propio y distinguible. Aquí apenas estoy hablando del sonido del saxofonista, falta explicar lo que alcanzó como compositor. Para hacerlo puedo decir que The Epic es una obra dividida en tres discos, con 17 piezas, 13 compuestas por Kamasi, y que dura 172 minutos, los cuales fueron todos arreglados y producidos meticulosamente por el mismo saxofonista.

Si eso no es suficiente, se puede escuchar ciertas piezas: “Change of the Guard”, “Miss Understanding” y “Re Run Home”. Advierto que la sorpresa puede ser mayúscula. Incluso, creo que no teníamos nada así en esta música desde hace 20 años. Así de importante es Kamasi acaba de lanzar a finales de este año un segundo disco. Menos ambicioso que The Epic, Harmony of Difference es un EP con seis piezas que, hasta cierto punto, parecen una continuación de The Epic. Esperemos que pronto el saxofonista sorprenda con una nueva forma de acercarse al jazz.


Muy próximo a Kamasi nos encontramos a su amigo y bajista, Thundercat, quien, después de ser músico de sesión, comenzó su carrera solista en el 2011 con el disco The Golden Age of Apocalypse, obra que puso la mirada sobre él, tanto del público como de la crítica de jazz. En febrero de este año lanzó Drunk, con este LP ha unificado las críticas de forma positiva. Thundercat es un músico excepcional con una carrera sólida desde su adolescencia hasta ahora a sus, apenas, 33 años.

El último grupo que deseo abordar es BadBadNotGood. Un cuarteto canadiense que nació en el 2010, cuando tres de sus integrantes, quienes estudiaban en el programa de jazz del Humber College, se conocieron y decidieron combinar sus conocimientos, pero también sus gustos. Así crearon un jazz que se nutre abiertamente del hiphop, el rock, el pop, el soul y el avant garde.


En el 2012 lanzaron su segundo álbum: BBNG2. Diez horas tardaron en grabarlo con la participación de algunos músicos invitados. En las notas del cuadernillo incluyeron la siguiente declaración: “No one above the age of 21 was involved in the making of this album.” Para el 2016 ya tenían grabados seis discos más dos álbumes en vivo. Este año lanzaron su séptimo trabajo, aunque no es propiamente su música, sino una recopilación creada por el grupo en donde muestran el eclecticismo que poseen.

Este disco es, en realidad, una playlist que nos sirve para entender cómo es que las generaciones nacidas poco antes del milenio entienden la música. Todos los grupos o solistas aquí mencionados han encontrado un mercado que va más allá del jazz: el hip hop. Personas como Kendrick Lamar o Snoop Dogg han utilizado canciones o las habilidades de jazzeros jóvenes para hacer sus propias obras. Así, ese supuesto rompimiento en la cultura afroamericana que significó el hiphop con la tradición jazzística se ha desvanecido. El jazz se ha alimentado del hiphop tanto como este lo ha hecho del jazz.


Aquí presenté una pequeñísima muestra de lo que se puede esperar de esta música en el futuro. Un tanto alejados de las listas de ventas, pero no demasiado, el jazz goza de excelente salud y sigue innovando la forma en que escuchamos música.

Editor Yaconic

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Revista de arte y cultura

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