Por Iván Farías / @ivanfariasc

Ubicado en Hermenegildo Galeana 8186, es decir la calle séptima, casi esquina con la famosa Avenida Revolución, en plena Zona Centro de Tijuana está el Museo de los Coleccionistas que da pie, en el segundo piso, al Museo de la Lucha Libre Mexicana, único en su tipo en todo el país.

Mauricio Limón Pino es director y dueño de casi la totalidad de las piezas que se exhiben en el Museo de la Lucha Libre Mexicana. El sitio es, a diferencia de los museos tradicionales que privilegian la pared blanca, de un barroquismo y un colorido que abruma y que al mismo tiempo llena de emoción al visitante.

museo de la lucha libre mexicana

Después de recorrerlo me acerqué a Mauricio Limón para hacerle unas preguntas.

¿Cómo surge la idea de hacer un museo de lucha libre?

Cuando me enteré que no existía. Yo me decía, ¿cómo es posible que siendo el segundo deporte con más afición, después del futbol, y con la empresa más longeva de lucha libre en el mundo no tenga un museo?

Cuando era niño fui a la Ciudad de México que está llena de Museos, pero no había uno dedicado a la lucha libre. Desde chiquillo se me quedó esa idea: algún día haré un museo y ese día llegó. Platicando con Miguel Ángel, otro amigo coleccionista, nos preguntamos qué iba a pasar con nuestras cosas cuando muriéramos. Pues todo se va a ir a la basura, porque sabemos que eso es lo que sucede. Le dije, ¿por qué no vamos juntando y hacemos un museo para nuestras colecciones?, tal vez en el futuro nuestras hijas lo sigan manejando y con eso se obtiene dinero para que se sostenga solo. Esa es la intención, no es un fin lucrativo, como tal. Lo empezamos a planear con una carne asada, hablamos de sueños hasta que agarró formalidad.

Tú eres aficionado a la lucha libre desde muy joven, ¿te acuerdas de la primera lucha a la que fuiste?

Aficionado desde chiquillo porque un tío o un primo, no me acuerdo bien, me llevó a las luchas y desde ese entonces me enamoré de las máscaras, los trajes y de todo lo que había arriba del ring. Te mentiría si te dijera que recuerdo las primeras, pero sí recuerdo a la primera a la que fui yo solo. En esa le arrancaron la máscara al Audaz y la aventaron al público. Eso se me quedó muy grabado. El aficionado que la agarró se la quedó. Recuerdo a Blue Demon, a El León negro que aquí desenmascaró a Carta Brava II; la lucha de Los Gemelos Diablo, al Rayo de Jalisco y al Santo. De esa época dorada, hubo a unos que no pude ver en vivo como al Cavernario, pero a muchos de esa época sí.

museo de la lucha libre

Acá te habrá tocado ver varios luchadores que de repente se han vuelto famosos a nivel nacional.

Tijuana ha dado muy poquitos luchadores: Super astro, el primero que fue la Ciudad de México, Rey Mysterio, luego Damian 666, Nicho, Halloween, el grupo fuerte que se armó acá, de lucha extrema. Y el que se fue colando por ahí, por medio de AAA, que fue Rey Mysterio Jr.., antes era Colibrí. Me tocó ver su debut, tanto de Colibrí, como cuando el dieron el cambio de máscara.

¿Cómo empieza tu afición por el coleccionismo de objetos relacionados con la Lucha libre?

En mi época no existía eso, no se decía: voy a coleccionar, en mi época era guardar. Si uno compraba libros, guardaba libros, no era una colección. Para mí era guardar, comprar cosas. Que era poco, porque estamos en la frontera y en mi época no llegaban más que los luchadores de El Santo y algunas máscaras. La típica figurita del Santo, Blue Demon, Mil Máscaras y el famoso Santo maricón (como se le conoce a la figura de máscara rosada que suponía era uno de los nombres anteriores del Santo, El Hombre Rojo). No recuerdo haber conseguido otros aquí. Muchos los trajo un amigo que fue a la Ciudad de México y regresó con un Cavernario Galindo. Se lo cambié por un póster y cuatro portadas. Años después se me perdió, desafortunadamente. Si te diste cuenta, en el ring los cuatro que ves ahí son mis primeros muñecos que tuve. Esos son los padres de toda la colección.

museo de la lucha libre mexicana

¿Luego comenzaste a juntar álbumes de estampas?

Eso era lo fuerte aquí, los álbumes y las revistas Box y lucha y El Halcón. Ya en los ochenta poco a poco comenzaron a llegar más cosas. Cuando iba a la Ciudad de México guardaba dinero y compraba todo lo que podía. Ya después, por medio del internet, fui conociendo amistades y comprando más y más cosas sin necesidad de viajar.

¿Y las cabelleras que están ahí?

Esas cabelleras no son mías al cien por ciento. Son de un compadre, que amablemente las puso para que no hicieran falta, ya las últimas 15 son mías. Yo no inicié mi colección de cabelleras porque mi compadre me dijo que me las iba donar. Me dijo, “yo las voy a donar porque no tengo a quién heredarlas. Si te fijas hay 117 cabelleras montadas y tenemos otras diez más guardadas, para dentro de un año agregarlas. Es decir, el 99% de la colección es mía.

museo de la lucha libre mexicana

Es una colección enorme. ¿Cuántos años la llevas reuniendo?

Cerca de 45.

Es toda una historia de vida dedicada a la lucha libre.

Así es.

Seguramente ya te llevas con muchos luchadores.

No. Yo siempre respeté lo que es ser aficionado. Los luchadores me conocen porque me ven en las funciones, pero no llevamos una amistad. Nada de plática, solo la foto, el autógrafo y hasta ahí. Bueno, hace unos pocos años di ese paso. Pero es muy difícil porque te llegas a encontrar en la calle y no sabes si decirle su nombre luchístico o el nombre real. Sí hay gente te atoras, cuando no la hay pues no hay problema. El luchador se debe cuidar y uno como aficionado, también debe cuidar de separar el personaje del ring y lo privado. Hay que saber distinguir y cuidar. Actualmente hay mucha gente que no lo hace. En las redes sociales dicen, que si fulano o zutano y dando nombres como si fueran cuatachos. En lo personal esto es no cuidar el deporte. Porque si fuera al revés te gustaría que cuidaran tu misterio. Porque a ellos les cuesta mucho trabajo estar en el gimnasio, crear una imagen para que vengas tú y metas la pata. Hay que pensar bien y no abrir la boca.

museo de la lucha libre mexicana

Han venido luchadores al museo.

El museo se abrió el 29 de abril de 2017 y en la inauguración hubo una función con puro talento local. Ya han venido unos 6 o 7 luchadores fuera de ese día. Por ejemplo hoy vinieron dos, sin máscara. Así que hay que andar cuidándolos. Todo mundo ha salido muy sorprendido.

¿Quién hizo la museografía?

La hizo Alejandro Loyo, en una primera parte. Desafortunadamente no lo pudo concretar, porque le salieron más proyectos. Él me dijo que en cuatro meses quedaba todo montado, pero ese tiempo se convirtió en un año. Yo tengo algo, lo que veo lo aprendo, así que me le pegué y aprendí. Nos tardamos 2 años en montar todo. Loyo me enseñó a descontaminar piezas y demás cosas. Pero él fue el museógrafo original.

Yo intenté romper con el museo tradicional, en el que siempre montan pocas piezas, pero me cuide de tampoco hacer lo del Museo del juguete antiguo, es decir quise ponerlo un poco más atractivo, acomodado. Hasta ahora, por los comentarios de nuestra página de Facebook, creo que logré el cometido.

museo de la lucha libre mexicana

¿Vas a tener eventos especiales?

El primer evento especial fue hace un año, una cena con Mil Máscaras y fans. Ultrasecreto y privado. Lo hicimos así por respeto a los que pagaron, ya que no queríamos que se llenara de gente que no tenía acceso. Tuvimos mucho éxito. Mister personalidad se fue de una plática de dos a tres horas y media. Porque hay lugares en los que solo es la hora y se va. En el segundo nivel tenemos un salón de exposiciones temporales y para conferencias. Tenemos la intención de invitar a luchadores y presentar diferentes temas. A mí me gusta escuchar anécdotas. Creo que es lo que más disfruto.

Hay oportunidad de que coleccionistas puedan donar piezas.

La intención es resguardar piezas de nosotros y de quién se anime a donar. Tú viste cerca de seis mil ochocientos objetos y tengo para montar otras 8 mil más. Más las donaciones que vengan, tengo para mover este durante muchos años y que no sea lo mismo todo el tiempo.

Nos puedes decir los horarios

Abrimos de viernes a domingo de 10:oo a 18:oo de la tarde. El último acceso es a las 17:00.

Editor Yaconic

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