Carlos Velázquez (Torreón, México, 1978) irrumpió en la narrativa mexicana con su libro de relatos La Biblia Vaquera, publicado en 2008 por Tierra Adentro y en 2011 por Sexto Piso. La Biblia Vaquera es “un triunfo del corrido sobre la lógica”. Las historias a su interior ocurren en PopSTock!, un territorio norteño en el que lo mismo existe un luchador diyei santero fanático religioso y pintor, que el Viejo Paulino y un sinfín de referencias de la cultura pop.

Este año Restless Books lo publica en inglés, bajo el nombre de The Cowboy Bible. He aquí un soundtrack que inspiró a Velázquez a la hora de escribirla.

Por Carlos Velázquez / @Charfornication

“EL LAGUNERO”, SONORA DINAMITA

Es bastante extraña la forma en que está concebida la identidad lagunera. A la región se le llama La Laguna porque antes el paisaje estaba dominado por un conjunto de lagos. Aunque el imaginario común la asocia a la Laguna de Mayrán, por eso se da por sentado que estamos en una laguna, pero no es así. Lo insólito es que en una cultura relativamente joven, sin raíces y sin tradición, se eligió como símbolo de identidad una cumbia colombiana. “El lagunero” de la Sonora Dinamita es de hecho el himno no oficial de esta zona. Entre otras cosas, esa canción puede ser una explicación de por qué la cumbia colombiana enraízo en estas tierras y creó un movimiento de cumbia posmoderna como sucedió en Monterrey con el vallenato. Como respuesta a esta visión foránea de la que nos apropiamos, el grupo más sintomático de la cumbia lagunera, Tropicalismo Apache, creo su propia visión de lo que implica ser lagunero: “En la laguna” es tan representativo del ser ontológico de la región como la Sonora Dinamita. Todo esa fue la premisa para escribir el primer cuento de la colección: “La Biblia Vaquera (ficha biobibliográfica de un luchador diyei santero fanático religioso y pintor)”.

“WAY DOWN IN THE HOLE”, TOM WAITS

La Biblia Vaquera está construido a partir de la figura del diablo. Además de eso, existen innumerables guiños a películas. A Pulp Fictionpor ejemplo. Y a novelas. Como 59 and Raining. The story of Perdita Durangode Barry Gifford. Siempre me encantó el tono de los speeches de Romeo Dolorosa. Me recordaban un montón al sermón de Tom Waits en la canción “Way Down in the Hole”. Una rola que habla sobre mantener al diablo a raya. Ese fue en parte el tono general que yo busqué imprimirle al libro. Siempre que escribo tengo a Tom Waits en la mente.

“NEVER LET ME DOWN AGAIN”, DEPECHE MODE

De todas las canciones de Depeche Mode, ésta en específico me parece un blues. Más incluso que “Personal Jesus”, que fue grabada por Johnny Cash en clave bluesy. En general todo Songs of faith and devotionme parece un disco de blues. Pero esta rola en particular por su espíritu. Y eso es La Biblia Vaquera: agarrar carretera. Es también una de mis rolas favoritas para conducir. Y aunque ya no lo hago después del choque en el que casi me mato, era una pieza fundamental a la hora de pensar el libro como una obra conceptual. Mientras conducía escuchando esta canción se me venían las historias a la cabeza. También hubo otro disco en particular que me inspiró mucho a la par de éste. Y están relacionados. Es el Paper Monstersde Dave Gahan. Que de hecho tiene dos blusesazos en toda regla: “Bottle Living” (me hice un tatuaje por esta canción) y “Black and Blue Again”.

“AUTUMN LEAVES”CANNONBALL ADDERLEY

Mi género favorito es el rock. Pero durante la escritura de La Biblia Vaquera escuchaba mucho jazz. Esta pieza dio origen al título del cuento “Reissue del facsímil original de la contraportada de una remasterizada Country Bible”. Mi intención era reproducir como cuento una contraportada como la de los discos de Coltrane y Miles. Las liner notes. Ese fue mi modelo para armar la historia.

“ALAN’S PSYCHEDELIC BREAKFAST”, PINK FLOYD

Mi disco favorito de Pink Floyd es el Atom Heart Mother. Contiene también mi canción preferida de la banda: “Fat Old Sun”. Y durante la construcción del libro también fue un disco que escuché con insistencia. Y en mi búsqueda por nuevos modelos narrativos, que se alejaran del tradicional, me topé con esta pieza instrumental. Que sirvió de base para estructurar el cuento “Reissue del facsímil original de una contraportada de una remasterizada Country Bible”. El cuento, como “Alan’s Psychedelic Breakfast”, está dividido en tres partes:  a) rise and shine, b) sunny side up y c) morning glory. La canción comienza con los sonidos de alguien que se prepara un desayuno por la mañana. Y mientras lo escuchaba me dije: yo quiero hacer un cuento que me evoque esos sonidos. Y fue así como nació el “Reissue del facsímil original de una contraportada de una remasterizada Country Biblie”. Pero luego me pregunté: y qué tal si le meto una conspiración. El 68, los realyty shows, la piratería, etc. Y el resultado es el que conocemos.

“CROSSROAD”, ROBERT JOHNSON

El relato “Apuntes para una nueva teoría de una domadora de cabello”, es una alegoría entre los guitarristas y la gente que corta el cabello. Era mi tributo a la peluquería; pero la yuxtaposición de influencias terminó por volverlo un cuento sobre el rock. Sobre el mito de Robert Johnson, que permea todo el libro. Incluso al final hago una parodia de la película Crossroad. Con una reinterpretación del duelo de guitarras entre Ralph Macchio (un pretendido Robert Johnson blanco) y Steve Vai (el diablo).

“ELLOS LAS PREFIEREN GORDAS”, LA ORQUESTA MONDRAGÓN

Este grupo español fue tan importante para mí a la hora de idear la obra como lo fue Matando enanos a garrotazos de Alberto Laiseca o La pesca de truca en Norteamérica de Richard Brautigan. Es responsable en gran medida del humor que inunda el libro. “Ellos las prefiere gordas” es una broma al Ellos las prefieren rubias, la peli de Marilyn Monroe. Desde la primera vez que escuché esta canción supe que debía escribir una historia a partir de ella. Me encanta burlarme de un producto que a su vez se burla de otro.

“ERA CABRÓN EL VIEJO”, EL VIEJO PAULINO

El Viejo Paulino es el Superman del corrido. Como Julián Garza fue Clark Kent. En él se sintetizan más de seis décadas de tradicional música norestense. E inaugura el corrido posmoderno dentro de la música popular. Es el protagonista del cuento “La condición posnorteña”, en la que me burlo de un libro de Lyotard, La condición posmoderna. El Viejo Paulino también es una fuerte inagotable de humorismo y escarnio que salpican los cuentos de todo el libro. Paulino es mi héroe y uno de los compositores más grandes de versos desde Quevedo.

“CAPRICHO EL TUYO”, JUAN SALAZAR

Salazar es el máximo exponente del bolero norteño. Una adecuación para acordeón y bajo sexto del bolero ranchero. Javier Solís meets Monterrey. Mi mayor ídolo en todo el espectro de la música norteña. Gracias a él en mi siguiente libro de cuentos me propuse socavar el machismo dentro de la cultura norteña. Era un homosexual de clóset. Y le cantaba al dolor. Pero no al desamor de una mujer si no de un hombre. Cuentan varias leyendas que debajo de las botas, un símbolo machista por excelencia, tenía las uñas pintadas de rosa. Rob Halford, el cantante de Judas Priest hizo lo mismo: le cantaba al machismo pero subterráneamente era gay. Además de todo, lo que más admiro de Juan Salazar es su voz. su manera de cantar, sus inflexiones, su estilo, su vestimenta, su esclava de oro, el conjunto de terlenka (que es como el traje de country de Elvis Presley). Pero a pesar de sus atributos y su popularidad, la frase que utilizaba recurrentemente: “Sí señor” (un grito de guerra semejante al Hey Ho Let’s Go), nunca dejó de ser un ser marginal. El rey del underground. Es famoso por piezas que todavía los nacidos en los sesenta reconocen. Como: “Mi último refugio”, “Amor de la calle” o “Una imploración”. Pero para mí “Capricho el tuyo” es la más llegadora. Hoy ha caído en el olvido, pero fue un grande.

“CONTRABANDO Y TRAICIÓN”, LOS TIGRES DEL NORTE

“El díler de Juan Salazar”, el último cuento del libro termina con la conversión del cantante de boleros rancheros Juan Salazar reencarnado en una víbora que a su vez reencarna en cinto piteado dentro de una prisión. Tras el punto final, me percaté de que La Biblia Vaquera Podría ser una especie de loop interminable. Reencarnando en escenarios distintos (como en una peli de David Lynch) hasta el infinito. Y por qué no dentro de un corrido. Fue así como en el primer epílogo del libro toma el lugar de la historia de Camelia “La Texana”, uno de los primeros personajes femeninos que protagonizaron un narco corrido. En el epílogo dos el loop salta a la literatura y La Biblia Vaquera se torna un personaje de un cuento de Juan Rulfo.

Editor Yaconic

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