Por Eduardo H.G. / @eduardoachege

Fotos: Miguel J. Crespo / @migueljcrespo

A Jesucristo le gusta el “rock independiente”. Su banda favorita es Little Jesús. ¿Su deporte? El futbol. ¿Su equipo? El Cruz Azul. Jesucristo se pasea en la Macro Plaza de Iztapalapa como rockstar. La agenda de entrevistas es larga; cámaras por aquí, por allá; lo esperan en enlace para una televisora. El sol cae duro. Suena salsa en tremendas bocinas. Los albañiles terminan los detalles del palacio de Poncio Pilatos, donde Jesús será presentado antes de ser crucificado, donde cenará por última vez.

Pero este Cristo no tiene el temple de quien morirá pronto. Sonríe. Se acerca. 28 años. Más de 1.75 metros. Es delgado, pero músculoso, moreno, nariz aguileña, pelo corto. Parece azteca de monografía. Viste como arquitecto o ingeniero. Eder Omar Arreola Ortega, del barrio de la Asunción, es el Cristo 174 de la Semana Santa en Iztapalapa.

jesucristo iztapalapa

Eder Omar Arreola Ortega, el Cristo de Iztapalapa.

La “bendición” (como él la llama) para ser el Cristo en el Viacrucis de una de las delegaciones más pobladas, peligrosas y con mayor arraigo chilango, llegó a Eder en febrero, cuando el Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa A.C. (Cossiac) tocó la puerta de su casa para invitarlo a un proceso de selección “extraordinario”. El Cristo elegido originalmente, Erick Eduardo Guzmán, de 25 años, 1.85 metros de estatura, químico farmacéutico, nativo del barrio de San José, no cumplía con uno de los requisitos: estaba casado. Un acta de matrimonio fechada siete años atrás llegó al Comité de manera anónima; otros dicen que la esposa se presentó a uno de los ensayos para advertir sobre el falso Mesías.

El Cossiac buscó, en una situación inusual de una tradición con más de un siglo, un reemplazo para el Hijo de Dios. El tiempo corría aprisa en los ocho barrios originarios de la delegación. Fueron a la casa de Eder, que había sido uno de los seis finalistas originales, para que asistiera a la nueva elección. Al caer la tarde del 25 de febrero Eder fue ungido como Jesucristo. El Cossiac lo anunció en su fanpage de Facebook ese mismo día.

Eder cumplía cabalmente: además de la soltería, no tener “compromiso”, una buena condición física, ser nativo de algunos de los ocho barrios (San Pedro, San José, Asunción, Santa Bárbara, San Ignacio, San Miguel), tener la primera comunión y contar con los recursos económicos para solventar su personificación, que se puede elevar hasta los 40 mil pesos.

jesucristo iztapalapa

Además de Eder, en La Semana Santa en Iztapalapa, que comienza el Domingo de Ramos (9 de abril en 2017) y culmina con la resurrección de Cristo el domingo 16 en el Cerro de la Estrella, participan unos 62 actores principales, 150 músicos, mil mujeres que son “el pueblo”, unos dos mil nazarenos y otros dos mil hombres de romanos. A Iztapalapa llegan unas dos millones de personas para ver el acto. Y miles se suman a través de los Livestreams en Facebook y YouTube.

Eder no es nuevo en la Pasión, comenzó a vivirla a los 4 años:

—Mis padres son originarios. Mi papá salía a grabar los recorridos y las escenas. Pero en algún momento ya no me bastó verla, quería ser parte. Comencé desde abajo, a los 15 años, como nazareno, como hebreo, y en 2012 solicité el papel de Cristo por primera vez, pero me dieron el de Pedro, el apóstol. Me di cuenta que el anhelo era demasiado grande, viendo las cosas de cerca, como uno de los apóstoles más allegados a Jesús. Este año fue mi segunda postulación y, como ves, llegó la bendición.

—¿Por qué el papel de Cristo es tan importante?

—He sido católico desde siempre. La fe y la religión son los pilares que me inculcaron mis padres. Como nativo de Iztapalapa, varón, con los requisitos cumplidos, me parece que ser Cristo es a lo que mayor aspiras.

jesucristo iztapalapa

—¿Cómo te preparas para el Viacrucis?

—Acudimos todos los días al Cerro de la Estrella para realizar dos rutinas. Lunes, miércoles y viernes cargamos una cruz de troncos del mismo cerro, con un peso de 90 kilos, aproximadamente, y recorremos 1.2 kilómetros en un camino de terracería, que dificulta el arrastre de la cruz, pero fortalece las piernas. Martes y jueves cargamos un tronco de unos 45 kilos, entre la vereda, el arenal y la carretera que llega a la cima del cerro. Además, todos los días corremos unos cinco kilómetros y vamos a los aparatos de ejercicio que están en frente del Museo del Fuego Nuevo para fortalecer los músculos de los brazos.

—¿Además de ser Cristo a qué te dedicas?

—Soy estudiante de ingeniería en computación en la UAM Azcapotzalco y trabajo en una empresa telefónica.

jesus iztapalapa

—¿Cómo aprecias desde el barrio que Iztapalapa sea tan reconocida por esta representación?

—Como nativo, me parece que nuestra representación es el mayor acto de fe que se puede demostrar al mundo. Cabe mencionar que somos reconocidos como patrimonio intangible de la Ciudad de México y el Comité busca que sea reconocida como patrimonio de la humanidad.

—¿Alguna historia que recuerdes en particular en todos estos años?

—Me marcó profundamente ser el apóstol Pedro, porque nunca había estado tan cerca, tan dentro de la representación. Y ser Jesús es definitivamente un parteaguas en mi vida.

—¿Cómo se vive en los barrios siendo Jesucristo?

—Pasas a la historia y quedas marcado de por vida. Dejas de ser tú para ser un personaje. Hace un par de años el Comité convocó a todos los Cristos y se hizo una fotografía. Es importante. Tengo muchos amigos que lo han sido: Emanuel Guillen, Cristo en 2007 y 2008; Gilberto Morales en 2011; en 2012, cuando fui Pedro, David López fue Cristo; Jesús Flores, casi mi hermano, en 2013; Eduardo Guzmán en 2014; Daniel Agonizantes en 2015. Lo que me han dicho es que me encomiende, que lo viva.

jesus iztapalapa

—¿Cómo ves los tiempos actuales, tu barrio, tu país…?

Es complicado. En este momento se trata que los jóvenes se acerquen a la iglesia y dejen a un lado las malas influencias. Dios siempre está tocando las puertas de tu corazón y de tu vida, solo es cuestión de dejarlo entrar. En mi caso, hay pasajes y Salmos que me ayudan mucho a tranquilizarme y concentrarme. El más importante es el 23: “Dios es mi pastor, nada me faltará”.

—¿Qué piensas de un personaje político como Donald Trump?

—Es un tema muy polémico. Literal, nos está tirando mucho. Y no solo a los mexicanos sino a toda América Latina. Pero creo que estando en oración podemos hacer un cambio.

—¿Crees que el sacrificio de Cristo valió la pena para vivir como vivimos: guerra, corrupción, pobredumbre?

—Dios murió por nosotros. Hizo su sacrificio sin pedir nada a cambio. Lo que le hace falta al mundo es acercarse a él, así nos humanizaremos mejor.

—¿Ves a Cristo como un humano, con toda su complejidad?

—Claro, bajó y se hizo hombre, como dicen las escrituras. Padeció igual que un humano. Tanto que fue sacrificado.

jesucristo iztapalapa

—¿Qué música prefieres?

—Rock independiente, Little Jesús, Austin TV, Inside.

—¿Comida?

—Cortes argentinos.

—¿Libros?

—Además de la Biblia, La divina comedia, Los hornos de Hitler.

—¿Deportes?

—Futbol. Le voy al Cruz Azul 100 por ciento.

Risas.


Sigue las transmisiones y cobertura de la Semana Santa de Iztapalapa a través de las redes del Cossiac: Facebook y Twitter.

Editor Yaconic

Editor Yaconic

Previous post

EL CINE COMO IGLESIA: CUATRO PELÍCULAS CASI COMO IR A MISA

Next post

"TRUTH", DE KAMASI WASHINGTON, ES JAZZ CÓSMICO PARA VER