“Los hombres en la cocina huelen a caca de gallina”. Gonzalo Angulo recuerda que esto le gritaba su abuela cada que él intentaba entrar a la cocina. Para ella, dice el ilustrador mexicano, era inaceptable y motivo de furia verlo pisar ese terreno de la casa. El regaño lo marcó mucho porque, más allá de una prohibición tierna que buscaba evitarle un accidente con una olla caliente, aquello tenía que ver con roles de género. Gonzalo no podía hacer algo que en su casa —como en las de tantos mexicanos— solo debían las mujeres. ¿Un hombre? ¡Ni de chiste! Eso era mal visto.

Como esta experiencia hay más en la memoria de Gonzalo. Desgraciadamente, reconoce, creció en un hogar donde los roles de género jugaban un papel muy importante. El tiempo y la necesidad de ser quien realmente era lo llevó a cuestionar la idea que tiene la sociedad sobre lo que significa ser hombre. Con habilidades para la ilustración, Gonzalo creó un personaje gay para hablar de los maltratos, la discriminación, el desamor y, claro, el orgullo de ser como a uno se le antoje.

Para él fue importante ilustrar desde lo que una persona enfrenta al salir del clóset, hasta el rechazo al que se enfrenta por usar (o querer usar) vestidos porque hay mucha gente a la que también le pasa y se puede identificar con él. De esta forma, Pierna Cruzada, como bautizó al personaje, conectó con miles de personas en Instagram. Después se convirtió en el protagonista del cómic Fabuloso y Gay, del cual me platicó en entrevista vía telefónica.

El personaje que creaste, Pierna Cruzada, habla de las dificultades que se pueden enfrentar en la ciudad. Algunas más graves que otras, como la discriminación, específicamente hacia la comunidad LGBT. Cuéntame, ¿cómo y por qué se te ocurrió este cómic?

El personaje de “Pierna Cruzada” nació porque yo de pequeño escuchaba a la gente decir que, si te sentabas como mujer, con la pierna cruzada, eras “maricón”. Eso se me quedó muy en la mente. En el cómic cuento historias como estas, pero a través del humor.

Al principio ilustraba la discriminación que sufrimos día a día, dentro y fuera de la propia comunidad LGBTTTI. Después empecé a hablar más de esas cosas que yo, de pequeño, sentía cuando me prohibían cosas. Y es que desde pequeño me sentí atraído por las cosas que se consideran de chica, por ejemplo, todo el tiempo quería ponerme ropa de color rosa. Me sentía más inclinado hacia lo femenino y siempre se me prohibió. Con “Pierna Cruzada” he podido explorar todo esto que alguna vez me prohibieron.

¿Algunas de estas las incluiste en tu libro Fabuloso y Gay?

Las viñetas son 90% autobiográficas. Obviamente, hay elementos exagerados, pero las situaciones, muchas, son algunas de las que viví en la Ciudad de México.

El libro habla de “Pierna Cruzada” cuando llega a la Ciudad de México y empieza a vivir situaciones que todos vivimos: el amor, el trabajo, los amigos. También habla de cómo enfrenta la discriminación. Hay humor y hay temas con más fondo: la aceptación y la discriminación. Quisimos agregar esta parte al final del libro para mostrar que no todo es color de rosa, que no todo es tan divertido y que hay activismo por hacer.  

¿Te enfrentaste a actos homofóbicos en la Ciudad de México?

Cuando vivía en la Ciudad de México me enfrenté a algunos casos. Salía con mis amigos y me gritaban en la calle “maricón”, “puto”, “joto”. Fue raro. Justo cuando me mudé a la ciudad empecé a recibir esos tipos de agresión. Yo soy de Cancún, vivo acá, y jamás me habían dicho algo así. Me impactó mucho, la verdad. Fue por eso por lo que pensé ilustrarlo.

Mis experiencias las sumé con las de algunos amigos y conocidos, quienes al igual que yo, eran discriminados. Algunos me contaron que incluso eran rechazados por solo ir con su pareja a un bar.  A ellos les decían que no podían entrar o que no podían hacer tal o cual cosa dentro de su local. Yo me cuestionaba por qué a ellos se les prohibía ciertas cosas que a los heterosexuales no, como agarrarse de la mano o besarse.

Quizá a mí no me pasaron tantos actos de homofobia como a otros amigos u personas, pero fueron experiencias muy raras, más cuando lo único que hacía era caminar por la calle. Se me hizo algo muy invasivo y ofensivo. Nada de esto debía pasar, pensé.

En tus viñetas retratas algunas actitudes comunes que son reflejo de los estereotipos de género que existen, ¿cómo tu cómic puede ayudar a erradicarlas?

Más bien es dar visibilidad. El que exista un personaje que tiene esta confianza en sí mismo puede romper con la idea de que puedes ponerte lo que quieras, vestido, falda, pantalón, no importa tu género. El cómic sirve para romper ideas erróneas, esos estereotipos de género.

También, al principio, cuando inicié con el personaje de “Pierna Cruzada” hablaba mucho de las situaciones de homofobia. Últimamente, ya son cosas cargadas de humor porque también quería hacer cosas diferentes. Pero, creo que, aunque haga viñetas o ilustraciones con esta nueva dirección, el mensaje del personaje sigue ahí.

¿A qué edad empezaste a llevar esta parte de activismo usando la ilustración como herramienta?

Te digo, soy de Cancún. Es una ciudad pequeña. Aunque recibimos a muchísimos turistas no hay esta comunidad tan unida como la que está en la Ciudad de México, donde hay una marcha grandísima del orgullo, donde hay colectivos en pro de la diversidad y contra la discriminación.

Yo acá crecí con todos esos estereotipos e ideas de cómo se supone debe ser un hombre homosexual. Eventualmente, yo sabía que había algo más, sabía que existían formas de explicar que no hay una sola forma de lo masculino y lo femenino. No sabía cómo expresarlas o cómo decirlas. Llegó un punto en el que creí que el cómic era una forma en la que yo podía hablar de eso que me inquietaba.

Debo decirte que soy una persona muy callada y tímida. No suelo exteriorizarme mucho. Por eso vi en la ilustración la forma de hablar.  Entendí que podía ser la herramienta para dejar una especie de moraleja en otras personas.

¿Cuáles son los primeros pasos para borrar esas actitudes homofóbicas que podemos llegar a tener (sin querer o no)?

Lo importante es informarse, interesarse en el tema y ver cómo eliminar esas pequeñas o grandes actitudes que muestran un rechazo a las personas de la comunidad LGBTTTI. El primer paso sería que entiendan lo que significa cada sigla para que así reconozcan la diversidad, no solo es gay. Hay gente que no cree que existan tantas comunidades y lo ve como una broma. Creen que solo es una comunidad que está agregando más letras porque sí, pero no, justo eso es la visibilidad. Hay que gente que por años ha sido invisibilizada y, ahora, por fin es volteada a ver.

Les diría también que hay que ser respetuoso. Yo creo que nadie quiere que les griten en la calle algo ofensivo. Aterrizándolo: ¿quién le grita a un hombre heterosexual en la calle? Nadie. Nadie. Por eso es importante tratar a la gente como quieren que nos traten a nosotros.

Igual, hay que borrar los estereotipos de un gay, de una lesbiana, de un bisexual, etcétera. O bien, hay que cuestionar si son correctos, porque, te digo, es un espectro muy grande. Es decir, nadie va a encajar en un solo estereotipo.

Por último, les recomendaría que no hablen por hablar. ¿Por qué insultar a alguien simplemente porque no lo entiendes o porque es diferente a ti? Esto es parte del problema: querer que otros sean como tú quieres que sean.

Por último, ¿qué significa para ti ser fabuloso?, ¿cómo llegar a serlo?

Puede ser difícil darte cuenta de que lo eres. Yo desde pequeño escuché la palabra maricón. Me decían así. Crecí con este rechazo y con la negativa de ser quien realmente quería ser. Luego, en mi canal de Youtube (a veces no les doy tanta continuidad), he recibido muchos comentarios de odio. Me han escrito “maldito puto”, “ojalá te mueras”.  Eventualmente uno puede no hacerles caso, pero llega un punto en el que te quiebran. Detuve un poco mi canal por esto, pero después me di cuenta de que no podía detenerme por otros.

En mi caso, el tiempo me dio las herramientas para que me valiera, aunque sea un poco, lo que otros podían decir de mí. Mientras te vas haciendo más viejo te das cuenta de quién eres y lo defiendes. Aunque, bueno, hay niños de 11 años que ya son fabulosos a su edad. Yo no, yo me tardé más en ver lo fabuloso que era.

Con el tiempo también entiendes que sí, eres gay, pero también eres más cosas: eres tu trabajo, eres tus hobbies, eres todo un universo. Algo importante es que tu preferencia no te define. Sí es una parte importante en uno, pero ¡eres más que eso!

Yo creo que cualquiera puede ser fabuloso, no importa si eres hombre o mujer, si eres o no gay, si eres o no lesbiana, etcétera. Igual, va muy ligado con la confianza que te tienes y en cómo haces la cosas. El mensaje del libro es ese: confiar en ti mismo y tener buena autoestima para poder sobrepasar todos los obstáculos que se presentan día a día. Es estar orgulloso de quién eres. 

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