Aarón Enríquez / @aaron_care

Yo diría que es el descaro, o acaso la inconciencia que reluce detrás de sus gafas negras, pero la charla que estoy teniendo con Yoga Fire va por el camino correcto. Empezamos muy seriecitos, diciendo salud con una cerveza y hablando de la apertura que están teniendo los festivales en México hacia propuestas ligadas a la cultura del hip hop.

Miembro de la Homegrown Mafia, que tiene entre sus filas a bastardos del calibre de la Banda Bastön, Simpson Ahuevo, Serko Fu, Mike Díaz, Alemán, Taxi Dee y BrunOG. Yoga Fire encontró en La Trampa Records una manera de crear un espacio alterno para sus compañeros de firma, en el que pueden olvidarse de la solemnidad del rap para hablar de cosas más recreativas y de forma más directa, como la droga, el vacío, las fiestas… lo que busca uno cuando ya ha pasado suficiente tiempo inmerso dentro de la “trampa”, esa palabra que crece y que cada vez está más cerca de tus oídos.

yoga fire

Hablo con él sobre la opinión que tiene Nach a cerca del trap. Durante la última visita del español a México tuve la oportunidad de charlar con él sobre diversos temas, entre ellos este ritmo que parece volver locos a los más jóvenes y que refresca la escena con beats y fraseos tan simples que no pueden más que adherirse a ti como si estuvieran hechas con cemento Iris. A Nach le gusta el uso de la tecnología del que parte el trap para crear beats, pero no ve la manera de meter una rima en eso.

“Para hacer trap se tiene que desrapear”, suelta Yoga sin más.

“Se tiene que desaprender el rap. Todo lo que hemos aprendido de los grandes maestros, las habilidades del pensamiento, el estilo literario, la conjugación de estilos y habilidades para hacer letras, la habilidad de combinar para no repetir rimas, para hacer la frase más clever o la que te marca. Todo eso acá no funciona. Con el trap aprendes a fluir y muchas veces lo haces inmerso en la negatividad, en eso que llamamos la trampa. Yo soy de Ecatepec, la banda —Homegrown Mafia— es de otros lados, pero vivimos la trampa, crecimos ahí y por eso el sello se llama así. Es el paradigma de ver la trampa a los ojos, pero querer salir de ella”.

Es curioso porque creo, mientras habla, que Yoga Fire nunca ha sido del todo arropado dentro de las huestes del hip hop clásico o tradicional. El cerrado círculo de la vieja escuela siempre lo vio con recelo y tal vez eso haga que, para él, esto del trap signifique salir de una doble trampa.

Nach en un trap podría decir mil rimas. Pero es demasiada info. El trap es en corto. Cuatro palabras por rima son las ideales, cinco hasta chocan. El trap no es lírico, no tiene mayor complejidad, es bastante sencillo y eso es lo difícil para gente que venimos del rap. Aquí se vale mucho rimar con la misma palabra hasta el final. ¡Bien tramposo!, se hace trampa hasta para rimar. Conocemos banda que es bien buena y nos pasa un súper verso, pero no entra. Choca porque nosotros ya hicimos trampa, ya nos comimos ese pedazo que él hizo en 20 palabras, lo hicimos con 10 y un grito, pero ¿qué crees?, se oye chingón. Los homies más jóvenes si escuchan a Nach sienten que los están regañando. Le hacen más caso al bato que habla del culo o de la nave, que a mi papá. Pinches chamacos están locos. Uno no los entiende, son bien pinches millennials”.

Lo chingón de Yoga Fire es que le vale madre decir lo que está pensando en ese momento, sabe que no es un morrito, pero tiene perfectamente claro que nunca va a dejar de seguir buscando la salida o al menos es lo que pienso mientras habla.

“Yo todavía soy un alumno del trap. Creo que me salió hasta hace apenas un año cuando me desapegué de todos mis ídolos, de todo ese ego que me decía que yo era un liricísta cabrón, que yo mataba MCs, que los mandaba al ataúd líricamente. Solo es quitarte ese personaje que tu mismo construiste, ahora se trata de ser más relajado y cool”.

“Yo sé que mi trap es bastante lírico. La verdad es que soy de los que todavía estructuran y dicen cosas. No me doy cuenta pero rapeo con Auto-Tune. Sé muy bien que el trap y todos los ritmos que surgen ahora van a pasar de moda. El hip hop es el que nunca se va a ir”.

Entre tragos de cerveza intento entender lo que busca La Trampa Records en realidad, supongo que algo en el devenir entre crear un estilo mexicanizado del trap y el simple placer de hablar de lo que se les dé la gana y de la forma en la que mejor les plazca, sin dejar de lado la tendencia mundial, supongo. Es probable que ni ellos mismos lo sepan, aunque según mi entrevistado, que habla tan directo como sus nuevas rimas, ese camino ha adquirido claridad con los meses.

“Estamos en el proceso de encontrar este nuevo estilo que queremos. Ya aprendimos del trap lo que queremos hacer. Ese feeling que no tenía el rap. Porque el rap se presta mucho para mentir, para fantasear y para hacer ciencia ficción. El trap es hacer una crónica o un relato más directo. Lo que una persona del barrio que no fue a la escuela, que no tiene letras, puede decir tal cual, con una sencillez magnifica. La neta es que el que lo tiene más claro es el Fntxy, ese bato ayudó mucho a que entendieramos que nos tenemos que dejar de mamadas.Todos decíamos: ‘¿Cómo crees que vas a decir eso?’ Ese wey decía: ‘Ah chingá, ¿pus cómo no?’”.

Regreso al tema de sentirse outsider, inmerso en la trampa. Para mí la otra trampa, la que él tal vez no tenga tan clara, es que la propuesta de Yoga Fire nunca ha pertenecido del todo a la escena hip hop. Para este punto estamos mucho más relajados y su lengua, de por sí floja, se suelta con mas familiaridad al tocar el tema.

“En algún momento nosotros generábamos efervescencia porque no nos pensaban hip hop, o no consideraban que nuestra propuesta fuera para los eventos de rap. Nunca fuimos considerados en su imaginario como un acto interesante. Nos tocaron los jitomatazos y las mentadas, pero hoy en día sabemos que hay que rifarse. Cuando vamos a festivales sabemos que hay que volverse hashtag”.

“Si vas a un festival al que va a tocar un wey mucho más conocido y preparado que tú, solo ve a hacer tu chamba y recomiéndate solo. Gracias a eso es que la banda siente un poquito de orgullo al vernos”.

Al decir “la banda” se refiere a la gente de Ecatepec, del Estado de México, la banda que está en su propia trampa y que antes lo veía de reojo, pero que con suerte y gracias a sus presentaciones en festivales como Ceremonia o Nrmal le ha empezado a conceder cierto respeto.

En este punto muevo la entrevista a un lugar más cercano, pues Yoga es de Ecatepec, lugar que él mismo considera la trampa, quizá esa doble trampa en la que pensé al inicio de la charla. No es necesario empujarlo demasiado, porque a la menor provocación empieza a lanzar anécdotas.

“En el estado de México hasta la tira nos caza. En la policía también hay gente que rapea. Una vez nos agarraron unos puercos según por andar tomando, o sea sí andaba tomando pero mi vieja escondió la chelas. Al final el pretexto era que me querían llevar por alterar el orden público”.

“En el camino salieron realmente sus negras intenciones. Me empezaron a poner rolas de banda que rapea ahí en Naucalpan. Así como: We know you… y nos caes mal. Me volteaba a ver el puerco como diciendo: para que veas que acá no rifas. Y yo: Chale, esto es no es un arresto, esto es hate de otro raper. Este bato seguramente es de ese crew. Porque sí, oyes las letras y los ubicas, sabes que es gente que no se alinea contigo, que le pareces comercial o falso. Pero al menos te escuchan. En Naucalpan, Neza, Ecatepec hay un chingo de polihomies. Todos te dicen: ‘¿Pues qué pasó mijo?, si yo me la sé, saca lo chulo, yo se que traes lo chulo así que presta’”.

Risas y más cervezas. Para este punto la entrevista ya es más una charla entre dos bebedores. Sé que las anécdotas podrían continuar toda la tarde y seguro terminaría fumando de su weed y yendo al Oxxo por un six para escuchar más. Escucho con atención la segunda anécdota mientras recibo la seña para cortar la charla. El tiempo se ha terminado.

“La semana pasada andaba tocando con el Alemán en el Parque Naucalli. La neta ese man es un avión, trae una energía muy cabrona en el escenario. Quién sabe cómo le hace, bueno sí sabemos, ese día creo andaba bien Molly. Baile y baile, mentándole su madre a la tira hasta que de pronto ¡verga! Ya querían entrar los puercos. Olieron mota y vieron chela en el backstage y ya se iban a meter, se querían llevar a todos detenidos. Naucalpan es un infierno, a mi las tres veces que me han agarrado ha sido en Naucalpan. Está muy perro, pero al bato le valió verga y seguía mentando madres. De repente entra el organizador y me dice: ‘¡Guárdense todo!’, bien espantado (risas). En corto lo escondimos, las morras se guardaron las cosas donde podían… ¡pero si somos los cantantes! Neta que está muy perro.

Editor Yaconic

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