Hace tiempo tuve la oportunidad de conocer Espacio Fidencia, una pequeña galería / espacio cultural ubicada en el quinto piso de un edificio cercano al metro Chilpancingo. La exposición en turno, Cascajo, mostraba tiras cómicas de formato pensado para la web, pero en serigrafía. Éstas mostraban, de una forma irónica, algo que pienso todos los días: la sociedad está en la mierda.

Al preguntar quién era el artífice de tales monitos me respondieron que “Escalera”, y antes de dar una respuesta agresivamente estúpida me dijeron que ese era el pseudónimo artístico de Rubén Maldonado, a quien, por la peculiaridad de su apodo, a cada momento lo etiquetaban por accidente en las redes cada vez que alguien hacía un post relacionado con la construcción o la ferretería.

Los cómics de Escalera son un reflejo bidimensional, generalmente monocromático, de nuestro racismo, machismo, corrupción, abuso de autoridad, la falsa idea de independencia, el horror a la escatología y la enfermedad, y fobia a lo “diferente”. Además, hace muchos dibujos de popos. Platiqué con el buen Rubén respecto a las diferencias generacionales existentes entre Nosotros los Pobres (millennials) y Ustedes los Ricos (X gen y antaños), la apología a la caca, y sobre cómo poner ardillas a la banda progre en las redes.

¿Cuando empiezas en este coto llamado arte?

La vieja confiable sería decirte que empecé desde chico: me encantaba que me dejaran las tareas de verbos en inglés, o el vocabulario de animales, pues teníamos que hacer dibujitos. Luego cuando uno crece se entera de que esas cosas se estudian y pues me metí a la FAD, donde entré al taller de grabado que abandoné después para entrarle más a lo conceptual. Pero hace seis años, un día me desperté con ganas de hacer monitos con humor negro; los empecé a subir a internet y ví que empezaron a tener buena respuesta.

¿Cómo es pasar del arte conceptual a los monitos?

Cuando estaba en la carrera me había dado cuenta de que me encantaba dibujar, pero no tenía claro el por qué de las cosas que hacía. Entrar al seminario de un maestro muy querido me amuebló la cabeza pues me invitó a hacer proyectos con comunidades específicas y demás cosas. La FAD tiene excelentes profesores, pero luego no te invitan a criticar lo que estás haciendo en un sentido más conceptual. Por ello, con los monitos más que haber huido del arte conceptual, pude hablar más de un tema.

Muchos hacen paisaje, retratos o encuerados, ¿tú por qué monitos de humor negro?

Si me hubieras preguntado esto hace cinco años te diría: “porque sale así”. Pero ya después de ver todos estos trabajos, me doy cuenta de que me gusta llegar a conclusiones pesimistas del mundo, pues siendo así te das cuenta de que los seres humanos hoy en día, principalmente la cultura occidental, están en una crisis de muchos sentidos: creativa, económica, poblacional, etcétera; es agarrar el toro por los cuernos y decir: las cosas están podridas, hablemos de ello. Es decir: “estamos jodidos” y “no hay un futuro por delante”, partir de esa premisa y ver que sale. Y creo que como perteneciente a la generación “millennial” es algo que tengo que hacer, ponerle un alto al optimismo falso de los baby boomers y los de la X.

¿Cómo diferenciarías nuestra generación con la de los tatas?

A los baby boomers les tocó esta cuestión de la opulencia y el consumo, a nosotros nos toca decir: “bájale a tu desmadre”. Nosotros, o al menos a parte de, no nos comemos esos ideales en los cuales ellos se fundaron. También vivimos con n ideal quebrado, no estamos representados con la cuestión de los gen X de consíguete una chamba, gana bien, el bacacho o el ¡haz algo dinero!

¿Crees que exista una diferencia artística entre nuestra millernaria generación y las anteriores?

Nosotros nacimos inmersos en la globalización, y cuando platicas con gran parte de los gen X o más viejos, como que no entienden muchos de los referentes de crisis que nosotros tenemos, además de que tenemos otros valores estéticos. Nosotros somos una generación podrida, lo gozamos y lo aprovechamos.

Muchos de los X, y de ellos para atrás, no gustan y no captan el humor negro

Ellos se toman mucho las cosas en serio. Nosotros desde pequeños fuimos capaces de sentir la vibra de que algo se está yendo a la mierda. Somos una generación que creció dentro de un declive crítico, mismo que sacó a relucir que las anteriores estaban queriendo tapar el sol con un dedo; ellos fueron llenando un gran globo de cagada que a nosotros nos explotó en la cara; y pues si desde pequeño ya hueles a shit, cosas perteneciente al humor negro se te van a hacer menos escandalosas.

Imagino que por ello algunas de tus tiras han tocado fibras

Las que más les arden a la banda, incluida en ella nuestra generación, son las referentes al racismo, el género y el machismo, hasta amigos míos de años me han dicho: “¿a poco si muy feminista?”. Una vez subí una imagen de Benito Juárez, pero era el “Bonito Juárez”, decía: “el respeto al placer ajeno es la paz”, hubo gente a la que le piqué su machismo de izquierda, me comentaban que “eso jamás lo hubiera dicho él” y mamadas así; yo nada más les respondo: “qué bueno que ves mi trabajo” y eso los emputa más porque le siguen al argüende hasta que terminan por bloquearme.

Tu obra aborda cuestiones escatológicas, cosa que a muchos les saca de pedo

Estamos acostumbrados a no estar en contacto con nuestros deshechos y tenerle asco hasta a la basura; eso es una forma de negar que hay algo podrido en nuestra sociedad. La gente no puede negar que de niños sus madres les decía: “a ver cómo hiciste”, y se ponía a ver si tu caca era verde o qué sé yo; cuando creces, se te va cortando ese lazo al grado de que cuando tiras tu basura, no te importa donde va a parar, no es tu pedo si va a joder a algo o alguien. Siento que este es uno de los temas que se han quedado relegados y por eso tengo que hablar de ello.

De entre ellas, la de la cacota en el museo es una crítica al sistema artístico y su mercado

Está inspirada en la extinta FEMACO, la Feria México Arte Contemporáneo. Iba cuando era estudiante y quedaba sorprendido de tanta madre veía como pelotas de basquet ball suspendidas en líquido. Pasan los años y te das cuenta de que en las ferias de arte, en general, pasan lo mismo y te empiezas a cuestionar por qué un burro disecado agarrando una cerveza cuesta 300 mil dólares; aprendes que ese mercado es muy especulativo y que por ello mismo, sus agentes, entendidos como el curador y las galerías, le hacen unas fanfarrias a grandes montañas de caca.

Y otra gran mierda a la que retratas son los polis

Tienen un extenso currículo de actividades cuestionables en el país, nuestra justicia está en las manos de gente a la que le vale madre la demás gente, todo lo hacen bajo sus parámetros de corrupción, y los personajes policiales que hago representan cada uno de los focos rojos en los que, un día por sus puros tanates, tu vida puede irse a mierda.

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Raúl Campos

Raúl Campos

Cultural Journalist & Documentary Photographer Kitsch Journalism Mexican decay Anarchy Road

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