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Por Antonio Frias / @jafrias26

Ya sabemos que los Premios Oscar no son un reconocimiento a las mejores películas. Más bien se trata de una ceremonia en la que la industria reconoce las cintas con mejor publicidad. En algunas ocasiones la calidad, técnica y dramática coincide con el éxito comercial. Pero en la mayoría de las veces, las estatuillas de la Academia gringa olvidan grandes trabajos cinematográficos y triunfan cintas por demás olvidables.

Si en esta edición —la 78a— la categoría de Mejor Película incluye biopics cursis, simplonas y políticamente correctas como The Theory of Everything, The Imitation Game o American Sniper, nos queda la duda: ¿no había mejores películas? Claro que sí; pero no son tan buena onda, al contrario, son filmes rasposos, sombríos y raros. De hecho entendemos perfectamente porque no están en las nominaciones. Veamos cuatro opciones:

UNDER THE SKIN, DE JONATHAN GLAZER

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En los 90, cuando MTV y los videos musicales importaban, el realizador Jonathan Glazer encontró una veta para crear imágenes raras, contar pequeñas tramas desconcertantes y entregar clips memorables. “Karma Police” de Radiohead, “Rabbit in Your Headlights” de UNKLE y “Karmacoma” de Massive Attack son algunos de sus trabajos que definieron la escena musical en la mencionada década.

Con este antecedente es más sencillo describir su cinta Under the Skin, en la que una atractiva Scarlett Johansson seduce y chupa —literalmente— a indefensos hombres. Una premisa sencilla, una atmósfera sombría, sexy y amenazadora. Todo al mismo tiempo. Personajes deformes, habitaciones que te escupen al inframundo, música incómoda. Si nada de esto te convence, la posibilidad de ver a Scarlett desnuda puede que te motive a buscarla.

ONLY LOVERS LEFT ALIVE, DE JIM JARMUSCH 

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Después de la saga Twilight y la lluvia de vampiros ñoños, enamorados y adolescentes, hacía falta que alguien regresara a estos seres esa onda elegante, intelectual, sangrienta y romántica que los caracteriza. Y que mejor si el responsable fue Jim Jarmusch con Only Lovers Left Alive.

Un bohemio matrimonio con nombres de divinidad creadora (Adán y Eva) lleva cuatro siglos de relación; él es un músico enclaustrado, deprimido; ella deberá viajar al decadente Detroit para reanimarlo y revivir el amor. La sangre vista como droga, montones de referencias literarias en cada escena, un refinado vicio carmesí, romanticismo suicida, hipsterismo lúgubre, una espiral de Fibonacci hacia el hartazgo moderno. El interminable mal de amores.

Pongan atención al soundtrack noisero de Sqürl y Jozef van Wissem.

 INHERENT VICE, DE PAUL THOMAS ANDERSON

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Paul Thomas Anderson regresa con Joaquin Phoenix y una imposible novela detectivesca de Thomas Pynchon. Un policía renacentista, hippies pachecos, pandillas de bikers nazis, cultos satánicos, traficantes orientales, dentistas malvados, músicos confundidos… y una infinidad de personajes caricaturescos, es lo que vemos desfilar en Inherent Vice, complicada historia en la que se confunde la realidad con las alucinaciones dopadas.

Muy en el estilo exagerado de Fear and Loathing in Las Vegas, con el humor negro de The Big Lebowski, la cinta de Pynchon es un thriller psicodélico y absurdo que vale toda la pena. No traten de entenderlo: sólo déjense llevar.

 VAMOS A JUGAR AL INFIERNO, DE SION SONO

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Un grupo de entusiastas cinéfilos le reza al Dios del Cine para que les ayude a filmar una obra maestra. La pandilla de adolescentes siempre carga sus cámaras de video y mira el mundo a través de su objetivo. Todo alrededor son encuadres; cualquier cosa es buena para este trío denominado Fuck Bombers, una especie de crew de cine guerrillero que cree que la vida merece ser una película.

Este largometraje oriental dirigido por Sion Sono (Suicide Club) colisiona la comedia teen, el humor negrísimo y los chorros de sangre yakuza. En muchos sentidos es una cinta que Quentin Tarantino soñaría hacer; una masacre festiva, la coreografía llamativa de una lucha de mafiosos.

 

Antonio Frias

Antonio Frias

Clavado de la música y el cine. Interesado en analizar cómo se relacionan todas las obras entre sí, su contexto y los chismes de artistas, y en encontrar el balance entre lo comercial, lo popular y lo denso. Hipnotizado con las pantallas mal viajantes y los sonidos que taladran la conciencia.

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