HOMENAJE DE OTAOLA-CLOUSER A 100 AÑOS DEL BEAT

En lo que va del año comenzamos a acostumbrarnos a los centenarios literarios: Octavio Paz, Efraín Huerta, José Revueltas y Julio Cortázar. Además de los latinoamericanos, ocurrió otro del lado anglosajón:William Seward Burroughs, uno más del grupo beatnik: aquellos genios sobrevivientes a la guerra mundial, la de mayor número de muertos en la historia, que sin duda los marcó de sobremanera. Los guitarristas Alex Otaola y Todd Clouser recordaron de manera singular al creador de Yonqui y El almuerzo desnudo, entre otros títulos.

 

Por Mario Castro / @LaloCura_

La mayoría de los homenajes a los literatos latinoamericanos han sido dentro de auditorios universitarios, salas de lectura, librerías o museos. El ofrendado a Burroughs el pasado 19 de Junio poco coincidió con los anteriores. El Foro del Tejedor se convirtió durante una hora en una especie de cápsula: tenue luz naranja alumbraba una lira eléctrica y otra acústica, apenas un par de artilugios con los que se producirían vibras-sonidos complementados por una batería eléctrica, consola y pedalera multicolor que pintaría el ambiente…. y una máquina de escribir sobre una mesa, acompañada de algunos libros, todos de Burroughs, darían a la noche una atmósfera donde las sensaciones de los presentes se congestionarían por estímulos visual-acústicos.

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Una máquina de escribir comienza a hablar mientras algunos beats y evocaciones de guitarra surgen de entre luces naranjas. Acto seguido acordes de blues son paridos por una lira eléctrica al tiempo que la garganta del güero aquel aúlla gritos literarios cuando éste lee en una hoja pasajes, en inglés y español, de la obra de Bill: el ambiente siniestro y espeso. La acústica cada vez más frenética. De la pantalla emanan colores fosforescentes, luces desenfocadas como si se percibieran desde los ojos de un junkie… alguien picándose un poco de heroína sirve de fondo para dos músicos que juegan con sonidos más que con armonías… beats… luces… palabras… el tac tac tac de la máquina de escribir…. un cadáver exquisito creado por los asistentes toma forma gracias al güero Todd y al mexicano Alex. Descanso my girl, la voz de un sobreviviente al horror atómico, sus palabras sobre una pantalla que transmite ondas ahora sirven de soporte a imágenes de japoneses radioactivos: heridas, manchas negras de sangre, de cuerpos sin piel, de sufrimientos: tétrico y escabroso ambiente.

“¿Cuándo acabará esto?”, pienso y no soy el único: la chica a mi lado saca su celular y ve la hora: apenas sesenta minutos desde el inicio… bah, si estuviera tan puesto como Bill cuando escribió su Almuerzo mi cabeza estallaría… o mataría a alguien aquí, en la Colonia Roma: perfecto homenaje para Burroughs. Silencio: Alex señala a alguien, se para y dice algo que no recuerdo, alguien más lo mismo: papelitos que nos dieron cuando entramos al foro con frases del gringo junkie surgen de otras voces. Un encuentro a medias entre público y artistas; a medias porque, al parecer, la mayoría se conocen. Quizá por eso la sesión intimista: no cualquiera muestra sus manías ni sus proyecciones mentales de una forma tan atascada, a menos que sea junto a los amigos o con una buena dosis de el es di o heroína que devendrán en libro…. seres extraños se apoderan de la pantalla, alucinaciones de una película, otro almuerzo materializado.

De pronto el sonido cesa. La luz se enciende. Sigo en el asiento 31, al rincón. Aplausos, carcajadas, agradecimientos, abrazos. Camino entre libros caros (y buenos) y gente intelectual hablando del mundial. Salgo a la noche lluviosa, a las calles que recorrió ese William S. Burroughs, las calles donde, como dice Otaola, su esposa sigue viviendo desde los años cincuenta gracias a un balazo y un poco de drogas.

La sesión estuvo a cargo del guitarrista estadounidense de influencias jazz, folk y rock Todd Clouser, así como de su colega mexicano Alex Otaola, quien formó parte de las filas del grupo Santa Sabina y que actualmente incursiona en ese espécimen raro llamado música contemporánea con proyectos siempre acompañados por visuales e improvisaciones sonoras.

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