De nuestro impreso número 15

Por Rogelio Garza / @rogeliogarzap

El Estridentismo surgió a la velocidad de la luz en la Ciudad de México el último día de 1921. Siete décadas después, dos grupos de rock emparentados con el movimiento tocaban en el subterráneo del DF: El Café de Nadie y El Mal de Ojo.

APAGAR EL SOL A SOMBRERAZOS

El volante Actual No 1 Hoja de Vanguardia. Comprimido Estridentista, publicado por el poeta Manuel Maples Arce, fue el banderazo de la vanguardia artística en Latinoamérica. En este flyer se define el movimiento que encabezó el autor con Germán List Arzubide, Arqueles Vela, Salvador Gallardo y una tropa de poetas, narradores, músicos, periodistas, pintores, grabadores y fotógrafos “radicales, intransigentes y herméticos”. Los buscadores de ideas y formas que confrontaran lo establecido con experimentación. Crearon un lenguaje futurista, el instrumento que disparaba conceptos con estética industrial y emoción por la tecnología. Tenían actitud y el hemisferio izquierdo de la ideología más alebrestado. Eran “La primera subversión intelectual que se hace en América”.

estridentismo-1

EL CAFÉ DE NADIE 

Maples Arce publicó Andamios Interiores, Poemas Radiográficos en 1922. Su aparición generó las reuniones con Arqueles Vela en el Café Europa, en Avenida Jalisco 100 (hoy Álvaro Obregón 160), en la Roma, “un sitio fantasmagórico, con planos psicológicos y pisos ideológicos.” El primer día de 1923, junto con List Arzubide y 200 abajofirmantes, publicaron en Puebla el Manifiesto Estridentista No 2, en el que se exige “la posibilidad de un arte nuevo, juvenil, entusiasta y palpitante.” Y firman: “¡Viva el mole de guajolote!” Al año siguiente, Arqueles Vela publica el célebre libro de historias El Café de Nadie (Un Crimen Provisional y La Señorita Etcétera). A partir de ese momento, el lugar se convirtió en la sede del movimiento donde se reúnen para exponer obras, intercambiar ideas y provocar a la intelectualidad. La primera reunión se realizó el 12 de abril de 1924, el reportero Ortega de El Universal lo bautizó así, El Café de Nadie. Simultáneamente se publicaban el Manifiesto Estridentista No 3, en Zacatecas; seguido por el Manifiesto No 4 Chubasco Estridentista, publicado con el apoyo del Congreso Nacional de Estudiantes en Ciudad Victoria.

Con semejante sede, la revista Irradiador y el suplemento cultural El Universal Ilustrado —dirigido por Carlos Noriega Hope— como medios de expresión, el movimiento gozaba de cabal salud. Hasta que apareció la policía y desalojó el Café en 1925. A chingar a su madre, por rojos y acelerados. Las ideas que rondaban las mesas y el espíritu lúdico que bullía fueron suficientes para la irrupción. El grupo se desbandó, se fueron a Europa, a Estados Unidos y a Xalapa, la brumosa capital jarocha.

estridentismo-3 estridentismo-2

ESTRIDENTÓPOLIS, VERACRUZ

Una ciudad cargada de electricidad, donde los acogió su protector y mecenas, el gobernador Heriberto Jara Corona. Les abrió las puertas de la Universidad Veracruzana como un laboratorio. Ahí List Arzubide empezó a editar la revista Horizonte, ilustrada por Ramón Alva del Canal y Diego Rivera. Pero en 1927, Jara Corona fue removido por defender a los obreros ante las petroleras extranjeras y por ser mecenas estridentista. Todos fueron perseguidos y obligados a huir. Y eso acabó con el sueño colectivo estridentista. Se desintegraron y List Arzubide le puso el punto final a la vanguardia con su libro El Movimiento Estridentista.

estridentismo-3.1

CAFÉ DE NADIE, ROCK Y PERFORMANCE 

La música es movimiento y progreso. Los estridentistas lo sabían y entre sus filas contaron con dos prominentes músicos, Silvestre Revueltas y Ángel Salas. Lo interesante es que siete décadas después, en 1989, un trío de rock llamado el Café de Nadie se presentaba en el circuito subterráneo de México. Recuerdo haberlos escuchado en el Tutti Frutti; sus letras evocaban los poemas y textos estridentistas, pero luego desaparecieron sin dejar rastro.

Buscamos a Justinho Balderas, pero él nos encontró primero aunque un poco tarde. Guitarrista, diseñador, postproductor, locutor, Dj y perfomancero, el “Jus” fundó Café de Nadie en febrero de 1989 con Adilson Balderas en la batería y Antonio Rosales en el bajo.

estridentismo-4

“Nos pusimos el nombre porque admirábamos la literatura y la estética estridentista. Nos identificábamos con la actitud del movimiento, una ruptura y subversión en contra del arte oficial, conservador y tradicionalista de su época. Nosotros tuvimos esa misma actitud hacia la música popular del momento, como el Rock en tu idioma. Además de la música nos interesaba la parte visual, la lectura de manifiestos y el performance. Fusionamos ritmos africanos, caribeños, punk, jazz y algunos sonidos oscuros. Las letras incluían referencias de poemas y manifiestos estridentistas. No solo era rock, hacíamos lo que hoy llaman spoken word. Pero no grabamos, solo circulan cassettes de grabaciones en directo. Fuimos un homenaje y una herencia. Pero no nos mencionan en la historia escrita del rock mexicano; las cosas al tiempo.

“A 2 meses que comenzamos a tocar, Pacho (de la Maldita) nos avisó que estábamos anunciados en Rockotitlán. Nos sorprendió porque no éramos nosotros y fuimos a ver de quiénes se trataba. Era un grupo hueco y complaciente con el cantante de La Caja, que nada tenía que ver con el estridentismo. Les comenté del proyecto que teníamos y los invité a escucharnos en el Bar 9. Después de eso se convencieron que nosotros teníamos toda la referencia para usar el nombre. Así que sólo tocaron una vez y dejaron de usarlo. Pero años después me entero que La Castañeda dice que Café de Nadie fue el grupo anterior a su proyecto, con sólo presentarse una vez. Les pareció muy cómodo colgarse de nuestro trabajo, los confundidos obviamente fueron ellos y dejaron crecer la leyenda urbana. Pronto publicaré en la red el trabajo de Café de Nadie para quien se quiera asomar a la música alternativa de finales de los 80 en México”.

estridentismo-5

“En los 90 hicimos otro proyecto llamado Nahuales, del cual tampoco hay grabación, y hoy cada uno sigue en lo suyo: Adilson está en proyectos de percusión escénica, Toño toca el clarinete bajo y participa en diferentes ensambles de música contemporánea, y yo estoy proyectando musicalizar un poema de Manuel Maples Arce, espero que se quieran involucrar los otros dos del Café de Nadie. También estoy revisando las grabaciones que hay del grupo para digitalizar lo que se escuche mejor, ya que me lo han solicitado y hay una propuesta para editarlo en vinil.

estridentismo-6

“Ahí donde voltean los más jóvenes es la oportunidad para mostrar al Café de Nadie, es echar la moneda al aire y ver qué pasa. Tendríamos que retomar la idea como lo hicimos hace 25 años, ir un poco a contracorriente y arriesgarse. Sé que somos un referente de culto para otros músicos que me lo han dicho, como Liber Terán. Hace poco escuché un casete en directo con un músico de veintitantos, quien identificó sonidos que otros grupos desarrollaron en los 90. Me sugirió que tocáramos tal cual ese material. Creo que nos faltó difusión y ahora podría ser un buen momento para mostrarnos y para encontrarnos en un jam, escuchar los susurros de los poetas estridentistas y crear algo nuevo.

EL MAL DE OJO 

En 1993 Eric List, “Pino” (nieto de Germán List Arzubide), encabezaba el grupo El Mal de Ojo, un conjunto armónico vocal integrado por Pino en la guitarra, voz y armónica; Robin List, su hermano, otra voz y percusiones; Cecilia García, guitarra y voz; Gabo Reyna, bajo y voz; y Gerson Lozano, batería. En un emotivo homenaje al finalizar los noventa, en el que el abuelo y el nieto estuvieron juntos en el Museo del Chopo, Germán List Arzubide saludó a una veintena de punks y cyberpunks que lo reconocían como influencia.

El Mal de Ojo tuvo el arrojo de fusionar la música precristiana con el rock. Se presentaban en el Foro Isabelino, también pude escucharlos en los ensayos en su garage de la Colonia Cuauhtémoc. Surtían un efecto hipnotizador, un sonido gótico y progresivo con actitud punk. También era un quinteto que combinaba la música con escenografías, disfraces, máscaras y Pino hacía los flyers del grupo en los que combinaba sus dibujos y pinturas con textos provocadores. Después de encabezar y abandonar el escenario de La Batalla de las Bandas en Rockotitlán, el grupo dejó de tocar en los círculos rockeros a mediados de los noventa.

Buscamos a Pino para ahondar en el tema. Él es músico, artista plástico, titiritero, editor de revistas, ambientalista y vive en algún lugar de Morelos.

estridentismo-7

“De ninguna manera me considero estridentista. Más allá del vínculo familiar, creo que es un movimiento fundamental que rompió el status quo provinciano del arte latinoamericano, y permitió con ello la libertad creativa y cosmopolita que hoy tenemos. El movimiento abarcó todas las artes con propuestas de lenguaje muy específicas y con una visión estética y artística muy concreta. No tiene sentido replicar esta visión porque pertenece a su tiempo y su contexto.

“Creo que los estridentistas no pretendían que se les imitara, sino que los artistas estuvieran en la búsqueda de caminos nuevos, inéditos y sorprendentes.

“El Mal de Ojo nunca pretendió ser rock estridentista, aunque solíamos tocar en sus eventos porque mi abuelo nos lo pedía y adoraba el rock como fenómeno cultural. Hubo una curiosa epifanía intergeneracional porque German List disfrutaba mucho nuestros ensayos y nuestros escándalos. Solía ir a escucharnos a lugares en los que un catrín nonagenario era un personaje sorprendente, como el Tutti Frutti, Rockotitlán o el legendario Isabelino. Creo que veía las tocadas y esos personajes estrafalarios (punks, darketos y otras faunas) como manifestaciones culturales más auténticas y salvajes que las que se refugiaban en las becas del IMBA, que percibía como domesticadas.

“Pero no nos veía ni a nosotros ni a otros como estridentistas, sino como fenómenos creativos vitales que tenían familiaridad con el espíritu, más no con la propuesta, que ellos representaban. El estridentismo fue un movimiento futurista y optimista (muy en la moral de inicio del siglo XX). Eso no nos correspondía en una generación que contemplaba cómo los ideales colectivos se desmoronaban. Éramos un grupo que buscaba una especie de liturgia profana, que tenía un fuerte desencanto y que estéticamente no buscaba la pirotécnica de las primeras vanguardias, sino una especie de trance emocional, a partir de tonos continuos y de repetición obsesiva de frases melódicas.

estridentismo-8

“Fuimos groseros con lo que sucedía en el ambiente del rock en ese momento. Nuestros flyers solían tener manifiestos (en eso sí nos parecíamos a los abuelos), en los que discutíamos con mucha sinceridad los clichés dentro de los que se movían casi todos los grupos. Al considerar que trabajaban con fórmulas preestablecidas acusábamos a los demás de ser preconstruidos y fresas, porque no hacían sino emular lo que buenamente indicaba una u otra cara del mainstream. Eso cayó como plomo, pero durante una pequeña temporada imprimió una tensión creativa que era necesaria y que hoy lo sigue siendo. Fuimos un grupo que buscaba comunicarse con el público, hacerlo plantearse si lo que escuchaban era auténtico.

“Luego planteamos riesgos creativos que respaldaban esa actitud. Por ejemplo, el promedio de duración de nuestras canciones oscilaba entre los 6, 15 o 20 minutos. Queríamos generar una sensación de trance en la audiencia. Además, solíamos reducir la música al mínimo. Por ejemplo, era frecuente que esas largas canciones tuvieran un solo acorde o una sola figura obsesiva que se repetía. Lo sorprendente es que tuvimos un público muy fiel que disfrutaba esas locuras. Finalmente, pocos grupos se han centrado en México en la experimentación vocal. Terminamos haciendo armonías duras que eran muy diferentes que las tradicionales voces basadas en intervalos de 1ª, 3ª y 5ª.

estridentismo-9

“Mi hermano Robin y yo hemos interactuado con músicos interesantes tras la separación de la alineación original, una temporada nos dedicamos a musicalizar teatro. Yo me he clavado en la pintura y en escribir teatro. También he trabajado generando proyectos de educación artística.

“México necesita revitalizar su ambiente de creatividad marginal. Lo creíamos desde entonces. Tal vez este ambiente exista, pero necesitamos encontrar la entrada. Si alguien la conoce, pues inviten. Como solista estoy tocando una propuesta ecléctica de banjo y voz. Nada parecido a lo que se oye en ese instrumento. Es muy personal, una especie de blues-mediterráneo-norafricano-minimalista-litúrgico-gitano. Yo lo llamo `folklor de mi mundo interior´”.

LOS OTROS CAFÉS ROCKEROS 

Resuelto el misterio de los dos grupos con el mismo nombre, queda por resolver el de un tercero: los Vagabundos del Dharma, grupo de pop alternativo que empezó a tocar en 2010 en Puebla, pero hace un par de años cambiaron de alineación, esencia y nombre por el de Café de Nadie: Rubén, voz y guitarra; Omar, guitarra; Yahir, Bajo; y Gera, batería. Sin complicarse para definir su sonido, solo buscan tocar un rock inteligente, accesible y directo, con letras cargadas de sexo y magia. Se nombraron así por las raíces poblanas del movimiento, con el que se identifican por el ideario artístico y político. Hoy terminan de componer lo que será su EP, esperemos que sea un café negro muy cargado.

estridentismo-10

YACONIC

YACONIC

felipe-entr
Previous post

FELIPE EL HOMBRE: ROCK CRUDO ERUCTADO DESDE EL DESIERTO

thunder-entr
Next post

THUNDERCAT: EL LLAMADO Y EL DESAFÍO