EXPO SEXO

Es sábado, el reloj marca las 3 de la tarde y para llegar a la Puerta 5 del Palacio de los Deportes saliendo de  metro Velódromo hay que recorrer un buen tramo a pie junto a  chavos, parejas, señoras y ningún niño… esos se quedaron con la tía o la abuela o el ex esposo.  La ausencia de infantes se debe a que el evento que hoy tomó una parte del Palacio como sede acepta únicamente mayores de edad: Expo Sexo y Erotismo.

Esta convención – que ejemplifica a gran escala el axioma de que El sexo vende – celebró otra edición (del 2 al 4 de marzo) invocando la libido colectiva de capitalinos y errantes que desembolsaron casi trescientos pesos – los más fieles amarraron un pase VIP de $550 – para disfrutar un paisaje de cuerpos esculturales y dildos relucientes.

Tras un retén de acceso poco invasivo frente al Pabellón Este, empieza la aventura: el primer stand muestra a tres participantes que bailan y esperan las palmas del público en pos de ganar un baile con 4 señoritas del tipo 90-60-Revienta. Pronto el más rechoncho de la triada tira la toalla mientras los otros dos se quitan las camisas. Entonces, cuando empiezan a bajarse los pantalones, el animador interrumpe con un “Los tres son ganadores”. Y el premio es un minuto de toqueteo por parte de las modelos esculturales.

Una bienvenida que marca el rumbo de la jornada: chicas atractivas en paños menores y hombres que arriesgan el porte por un segundo a lado de cualquier dama.

Fotos: Gisela Rubio

EN BUSCA DE HELENA DANAE

Entrando se encuentran varias plataformas y en cada una hay 4 o 5 chicas contorneándose al ritmo de reggaetón. Algunas –la mayoría – usan tangas, bralettes o ligueros, y otras se mantienen con body paint o adornadas con cintas. Pero aún no veo a mi anhelo: la pornstar mexicana Helena Danae.

A Helena la conocí durante una madrugada lúdica: estábamos ella, otro tipo y yo, solo que a ellos dos los veía tras mi monitor en un vídeo que resaltaba una palabra en su título: SEXMEX. Y justo el primer local con playeras en lugar de modelos bailarinas es el de esta productora porno que dirige Fernando Deira, también al frente de la Expo.

Hay varias tiendas de productos sexuales atestadas. Antifaces y disfraces son los más solicitados y de vez en cuando un dildo abandonaba su pedestal.  Tras unos minutos curioseando por los arneses y las ingeniosas vaginas portátiles, hay que seguir buscando a Helena.

La cerveza no podía dejar de congregarse en un evento que exalta el placer, aunque al preguntar el precio la sonrisa se vuelve mueca: “¿100 pesos? ¿Pues de qué está hecha o es cahuama?”. Son dos medias pero bueno, el calor amerita el gasto… hubiera precopeado afuera. Seguro a Helena no le van a faltar tragos.

La plataforma con más mujeres espectadoras es dónde cuatro chavos corpulentos presumen sus ‘lavaderos’ mientras promocionan una foto por $100. Una cincuentona se anima y le pide al cuarteto que la carguen “de a quince años”. Mientras tanto, su esposo la graba desde abajo de la tarima y otras damas comienzan a formar una fila a un costado. “Esos sí son hombres y no como el que tengo en casa”, vocifera una que aparenta treinta. ¿Helena tendrá pareja?

El primer pasillo es “tranquilo” si se compara con lo que sucede al dar la vuelta y enfrentar el segundo camino dónde tiene lugar el escenario principal, los shows de las actrices internacionales y los autógrafos de Mujer Luna Bella (le duró poco la conversión religiosa, bien dicen que uno siempre vuelve a los sitios que amó).

En esta parte el número de celulares al aire aumenta pues de un lado está el talento ‘gringo’: Brandy Aniston,  Nicolette Shea y Kendra Lust. Y en el otro extremo -sin muro de por medio pero sí un mar de gente – están las locales: Janeth Rubio, Haide Unique, Mia Marín, Paula Ramos y, por fin, Helena Danae.

Fotos: Gisela Rubio

EN MEDIO DE TODO

“Aquí huele a testosterona”, fue el primer pensamiento de Gisela Rubio al entrar a la Expo porque, aunque hay mujeres que van solas o en pareja o forman parte de la organización, en el evento las  barbas tupidas son mayoría.

Y aunque al principio la abundancia de hombres incomodó a esta estudiante de psicología que acudió por primera vez a un evento de este tipo motivada por la curiosidad, luego se relajó al darse cuenta de la inclusión: “Vi parejas de chicas, de chicos, una pareja con el esposo en silla de ruedas, un enano, gente de mucho o poco varo,  un viejito con bastón… siento que esta padre que se generen espacios así”.

Otro aspecto de su agrado fue sentir empatía con las modelos: “La imagen que se sigue vendiendo es de chicas protuberantes y vatos marcados, pero me gustó ver a las modelos y sentirme identificada de alguna u otra forma porque también tienen estrías, el bronceado de más, la línea del bikini o cosas así que hacen ver que son humanas”.

En contraparte, Gisela siente que “faltaron cabinas y porno en vivo, y estaría padre dieran talleres a los vatos para durar más o a las chicas para hacer squirt, cosas así. Otra cosa que siento que falta en general en México: los condones femeninos, no vi ningún stand que los tuviera”, y es que cree que si bien “el nombre te dice sexo y erotismo, siento que está más enfocada a la escena de la pornografía”.

Pero aplaude que haya un “lugar dónde puedas ir a ver cosas que te interesan o personas que sigues, hablando del porno en México”.

– ¿Y en un futuro participarías en una Expo Sexo?

– Me da miedo el rechazo, la comparación de cuerpos. Por eso no lo haría, por miedo. Pero estaría interesante solo participar arriba bailando.

Fotos: Gisela Rubio

UN RINCÓN PARA COMPARTIRSE

En un rincón del Pabellón sobresale una amplia estructura de paredes blancas.  “SDC”, dicen los posters que cuelgan afuera del lugar. “¿SDC?”, me pregunto mientras camino hasta la respuesta: Swingers Date Club se lee arriba de una apertura que funge cómo acceso.

– Parejas cincuenta pesos – irrumpe una joven atractiva que está sentada a lado de la entrada -. Y singles en 100.

Entró con Gisela.

El lugar parece la sala lounge de un antro promedio: en medio hay un escenario con equipo de sonido e instrumentos musicales; en frente está una pista multicolor rodeada de silloncitos blancos y rectangulares; en los extremos hay decenas de mesitas altas con sillas igual de altas; y en los bordes están las barras improvisadas que ofrecen más variedad de alcohol pero no con mejor precio.

Y está lleno; todos los asientos están ocupados por parejas y alguno que otro despistado, incluso hay gente sentada en el piso contemplando el espectáculo que tiene lugar en la pista: un concurso entre los dos bandos del lugar, el lado derecho y el lado izquierdo, representados por un par de parejas a las que un animador bastante efusivo exhorta a cumplir retos como traer a una chica con vestido rojo o a otra pareja que se ponga en posición de 69.

Los más atrevidos –y los que ganan el concurso tras haber reunido más prendas en el escenario como reto final – son los del lado derecho. Y es que varias parejas de esa zona son parte de la comunidad swinger en México pues se muestran desinhibidas  y son las que, finalizado el concurso, reciben con aplausos a Lupita incluso antes de que la presenten como “invitada especial a cargo  del Lupita Roma Club (el centro swinger más antiguo del país con 22 años de trayectoria)”.

Luego del anuncio de otros invitados especiales, el propietario del Queen´s México, un table dance ubicado en Avenida Insurgentes, “regala” una presentación con 3 de sus bailarinas y anuncia que todas las parejas que están ahí y visiten sus instalaciones tendrán descuento en tragos y membresía… el plan para afterear está puesto.

Fotos: Gisela Rubio

 ¿SOÑARÁN LAS PORNSTARS CON TIPOS COMO NOSOTROS?

Cincuenta, cien y doscientos son los rangos de precios para tener una foto a lado de cualquier actriz. Y obvio: a mayor cantidad, más ‘cachondez’ en la pose.

La fila para acceder con Helena Danae y el resto del talento nacional es larga y lenta. Y es que más de una centena de personas están congregadas frente a su plataforma; la mayoría con celular en mano y otros con páginas de periódico dónde aparece fotos de las chicas.

“¿Valdrá la pena media hora de espera para tener 30 segundos con ella?”, pienso mientras dos personas más se posicionan tras de mí y aumentan la cadena.

Me convence mi desesperación y abandono la fila para tomarle una foto desde abajo del escenario. Cuando salgo del bullicio veo que la hilera ha aumentado 10 personas.

Entonces me dirijo al stand de enfrente solo para descubrir que hay más gente arremolinada. Pero en una esquina de esa plataforma un joven saluda a diestra y siniestra, y coge los celulares del respetable para tomarse selfies sin dinero de por medio: es Jordi el Niño Polla.

Fotos: Gisela Rubio

Esta interacción alivianada con el español más suertudo del mundo me motiva para esperar un poco y conseguir un retrato.

Luego procedo a buscar comida que resulta en una torta de cincuenta pesos. Saciada el hambre me doy otra vuelta por la exposición. A las 8 de la noche abandono el recinto. Afuera todavía hay personas comprando boletos en las taquillas.

De camino al metro pienso que sería increíble incluir en la Expo a otras productoras porno nacionales para darle mayor diversidad y cimentar la industria en México. También en que, aunque hubo participación de actrices transexuales, se debe potenciar la oferta para la comunidad LGBTTTIQ.

Por último viene a mi mente Helena y la foto-que-pudo-ser: para mi hubiera sigo increíble pero, ¿ella que significado le daría?; ¿Me vería como un fan, un tipo cachondo o lo-que-hay-que-hacer-para-generar?; si me la encontrará en la calle, ¿recordaría mi rostro? Divago hasta que un vagón naranja me regresa a mi realidad.

Antes de abordar dirección Tacubaya me asalta una última idea: así como ellas se vuelven nuestra fantasía, ¿soñaron, sueñan o soñarán con un tipo promedio, sin ‘lavadero’, sin un pene monumental, sin el porte de matador sexual… un tipo como nosotros?

Fotos: Gisela Rubio

Yair Hernández

Yair Hernández

Hago muchas cosas y gano poco varo.

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