CALOR, TORTAS Y CUMBIA

Armando Martínez Centurión era un hombre de origen humilde de la Ciudad de México que en 1892 inventó uno de los platillos más populares del país: la torta. La historia narra que —con la intensión de mejorar su economía— Armando compró bolillos y los rellenó de comida, para venderlos en la calle Coliseo Viejo (hoy 16 de Septiembre), en el Centro Histórico. Muchos años después, del 30 de julio al 3 de agosto pasados, se celebró la 11 edición de la Feria de la Torta, una celebración al invento de Armando, sobre la cual no pudimos evitar hacer una crónica.

feria-de-la-torta-p1

Jacob Sánchez / @Jacob_SanOrt

Con pasos cautelosos, uno tiene acceso a la explanada de la delegación Venustiano Carranza, ubicada al oriente del centro de la ciudad, en la colonia Jardín Balbuena. El humo que genera la carne en la parrilla es muy evidente y por un momento evita que las personas observen con claridad lo que hay al frente. La onceava Feria de la Torta llega a su fin hoy, luego de inaugurarse el pasado 30 de julio, con la preparación de la torta más grande del mundo: 62 metros de largo y 750 kilos de peso.

La feria termina segura de que sus 300 mil asistentes se deleitaron con la variedad de platillos.

feria de la torta-1

***

Es domingo y para las 11:30 de la mañana ya se presentan centenares de personas en la explanada delegacional —ubicada en Eje 3 Oriente (Francisco del Paso y Troncoso) 219—, atraídos por las tortas. La gente, arremolinada, camina coordinadamente en fila para dar un vistazo a los puestos y precios.

Algunos expositores de los países invitados (Bolivia, Venezuela, Argentina, El Salvador, Chile, Honduras, Colombia, España…) emplean carbón y fuego para cocer y dar sazón a la carne que ofrecen como relleno de los bolillos. En una de las entradas, las miradas se centran en una cabeza de cerdo que embellece un pequeño fogón. Pequeños círculos de personas se organizan para hacer sus pedidos.

El menú de la feria cuenta entre sus ofertas, por ejemplo, a las famosas tortas ahogadas de Guadalajara con su infaltable relleno de carnitas y caldillo de jitomate. Algunos valientes saborean su torta con un poco de salsa picante hecha a base de chile de árbol, acción que los hace recapacitar después, ante la mezcla de picante.

Los nombres en las tortas —todo un arte— siempre son inventos de los propios vendedores, quienes, para nómbralas, parten de cómo se preparan o qué ingredientes llevan. Así, se encuentran la Revolcada, la Seductora y la Vikinga o las infaltables Albañil, de Jamón con queso y de Huevo.

El ambiente es amenizado por artistas en el escenario que se montó para la celebración. Un cuarteto de chicas vestidas como Adelitas, con sus faldas floreadas, cabello trenzado en dos coletas y su blusa blanca con distintivos de flores, baila un popurrí de música mexicana. Luego un imitador (con playback) de Pedro Infante toma el micrófono y sigue animando el baile.

feria de la torta-2

***

El calor provocado por la canícula castiga seriamente los cuerpos. El agua embotellada y el refresco no logran evitar la deshidratación. Dos expendios de cervezas y micheladas no se dan abasto para saciar a tantas bocas sedientas. Son muchos los que no apartaban su mirada de los envases que se cubren de hielo. Gota a gota se resbalaban por el cuerpo redondo color miel. El precio es lo de menos, quitar los estragos del calor es lo más importante en este momento.

Cuatro camiones recolectores de basura, estacionados a un costado de Eje 3, cargan bolsas enormes llenas de vasos, platos y botellas, que son agrupadas para su retiro. La poca sombra y la falta de buenos lugares para saborear las tortas, provoca que las escaleras al acceso de la delegación se llenen de personas. Éstas se acomodan para tener un poco de tranquilidad.

Lo mismo pasa sobre la calle de Fray Servando. La gente toma asiento en las banquetas, con sus platos, y mastica despacio. Para las cuatro de la tarde el paso y la compra de alimentos son imposibles. Los empujones son más constantes. “¡Aváncele!”, grita un señor que trae cargando en hombros a un pequeño niño de aproximadamente dos años.

Así pasan las horas. Grupos de cumbia, como Aarón y su Grupo Ilusión, provocan que las parejas busquen un espacio y muestren sus mejores pasos. Algo que deja un ambiente de festividad de gran envergadura. La Feria de la Torta termina con baile, con su record mundial de la torta más grande del mundo, y con sus centenas de miles de asistentes deleitados.

feria de la torta 3

YACONIC

YACONIC

Previous post

ARTE y CRÍTICA

Next post

ROBERTO BOLAÑO, DETECTIVE (Y ARTISTA)