COMER O NO COMER,  HE AHÍ EL DILEMA

El acto de comer, entendido como una necesidad fisiológica, de introducción de un nutriente a nuestro cuerpo, tiene múltiples aristas culturales, sociales, económicas y políticas. Estamos en una época en la que al menos la población occidental se debate entre el comer o no comer. El dilema surge de las exigencias impuestas por el sistema político-económico, que nos encuentra relativamente al pendiente de qué introducimos y qué no a nuestro cuerpo. Sin embargo: ¿qué tan libres somos de tomar esa decisión? ¿Somos realmente consientes del acto del comer y sus implicaciones directas e indirectas? Dichas interrogantes son tratadas por medio del arte, en la muestra Festines Nocivos. Procesos alimenticios en la sociedad contemporánea, curada por Josefa Ortega,  en la Casa del Lago.

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Por Sarai Piña

La exposición aborda múltiples interrogantes, y tiene como eje principal el alimento. Entiéndase materia prima, preparación y consumo del mismo, que emerge del contexto actual tecnócrata en el que nos desenvolvemos. A través de diversas obras, artistas como Mauricio Badillo, Sandra Calvo, Ale de la Puente, Inés Estrada, José Ramón Estrada, Eduardo Jiménez Román, Mauricio Limón, Rubén Maldonado, Enrique Minjares Padilla, Damián Ontiveros, Jaime Ruiz Martínez, Miguel Rodríguez Sepúlveda y Alejandra Saldaña, exploran las paradojas que se tejen en el acto del comer, siendo el espacio, la forma y los por qué las principales temáticas. Las obras se desenvuelven en distintas técnicas desde la impresión giclée, video HD, fotografía digital, técnicas mixtas, acrílicas sobre tela, tinta sobre papel hahnemuhle, lápiz y colores.

En el manejo del espacio por parte de las corporaciones, destaca la obra visual de Eduardo Jiménez Román, quien aborda en las imágenes de Espacios de control, el tema de los comedores de fábricas e industrias. En éstas los trabajadores resuelven su necesidad por comer de manera fría y rápida, ahorrando tiempo  y espacio. Impidiendo así la convivencia y organización sindical de los obreros, asunto funcional para el sistema.

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En la misma lógica de la transformación del espacio se desenvuelve el trabajo de José Ramón Estrada. Resultando ser un espejeo para los urbanicolas, pues en su serie Por asignación propia, retrata la dinámica de los puestos ambulantes y temporales de comida. Como éstos se ciernen a las lógicas de la movilidad urbana y a la demanda del comensal urbano. En su obra destaca el aislamiento de dichos puestos resultado en imágenes casi barrocas.

Por otro lado, la obra Trash de Enrique Minjares Padilla refleja los productos adquiridos en tiendas de conveniencia. Comercios que hace poco más de 10 años han impactado en la economía local mexicana, desplazando a las pequeñas tiendas familiares. Este proceso no sólo ha repercutido en la economía sino en la relación del cliente con el producto. Siendo la inmediatez la principal razón para comprar comida en dichos lugares, dando lugar al fenómeno del atracón.

En la serie de Esquemas gastronómicos, Jaime Ruiz Martínez, por medio de trazos asertivos, da cuenta del sistema capitalista en distintos ámbitos (cultural, social, económico) en el proceso de la alimentación contemporánea. Si bien es cierto que se tratan de esquemas muy precisos, con una postura política definida, ésta es tratada con cierta ironía y sentido del humor.

Bajo la temática de las formas de elaboración de alimentos encontramos el trabajo visual de Mauricio Limón, quien por medio de su lente logra dar un momento de templanza y de contemplación ante lo cotidiano. En su obra Cerniendo el azúcar, se enfoca en la plasticidad de la preparación del algodón de azúcar, con ayuda de una familia en Atlixco. Inundando el horizonte del campo con colores rosas y blancos de algodón de azúcar, a través del proceso de tamizado.

En la misma lógica poética el visitante podrá encontrar el trabajo audio/visual de Miguel Rodríguez Sepúlveda, que en su obra Recetas dulces, cuenta las historias de tres mujeres que sobrevivieron  al encierro ante la dictadura argentina. La comida, o mejor dicho la preparación de algunos postres sencillos, dotaban de momentos no sólo de placer sino también de cierta libertad. De alguna forma el artista busca dimensionar como el acto del comer puede entramarse en ciertas emociones, y por qué no, ser una vía de emancipación.

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Mauricio Badillo muestra en Propagación modular la alternativa de agricultura urbana. La cual va más allá de la satisfacción de la necesidad por comer. Aquí resulta clara una postura ideológica, económica y  política, recreando una relación con el entorno, en espacios que anteriormente eran inimaginables. Así como el poder ejercer el derecho de un consumo alimentario de forma digna.

SIN PRETENSIONES

Sin duda alguna, cada artista logra, sin pretensiones, detonar una reflexión profunda en torno a nuestras formas, lugares y tiempos de alimentación. Los cuales están dominados por el sistema capitalista: se ha perdido el contacto con el alimento, el ritual de la comida, como espacio de convivencia. Tanto desde su elaboración como en su disfrute, impulsado por la sobrevaloración del tiempo del trabajo. Por decirlo así: se ha tecnificado. A esto le sumamos  los efectos de dicha dinámica en nuestro cuerpo, a la actual cosificación del cuerpo, y a una tirante imposición de cierto grado de delgadez.

En ese sentido resulta clave la obra de Alejandra Saldaña 120kg/madre e hija, la cual expone un desgarrador autorretrato de la realidad en la que millones de mexicanos se encuentran inmersos, bajo los estatutos de una gran industria alimentaria, para la cual los humanos sólo son importantes para engrosar su capital, sin importar la salud de los mismos. En dicha obra queda manifiesta la lógica del cuerpo no vivido, ante la ausencia de un consumo crítico y digno, ya que está determinado por directrices del gran referente del siglo XXI: el mercado.

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Indispensable resulta la visita de esta exposición pues viene a bien ante el panorama actual del campo mexicano y su posición en la introducción de granos transgénicos, y de la venta legal de los mismos. Y que decir ante las nuevas reformas junto con la falta de soberanía alimentaria. Nos encontramos ante lo que Andrés Barreda denomina como una dictadura del capital. Sin embargo, queda para reflexión sobre las estrategias colectivas a tejer, para ejercer nuestro derecho a un consumo de manera digna.

Si bien cada obra elabora un discurso propio, todas confluyen en el momento por el que pasamos actualmente. Sin soberanía alimentaria, dependientes de los grandes mercados y del sistema económico. Cuánta razón por parte de la experta Ana de Ita: “somos lo que comemos más cómo se produce lo que comemos”.

Nocivos festines. Procesos alimenticios en la sociedad contemporánea, estará expuesta hasta el 31 de agosto del presente año, en la Casa del Lago Juan José Arreola. La entrada es libre y con interesantes actividades paralelas a la exposición.

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